A ello se suma que hay otros cuatro miembros del alto tribunal que ya concluyeron su mandato el pasado 19 de diciembre –Casas, Jiménez, Rodríguez-Zapata y Vicente Conde–, cuyo nombramiento requiere también del acuerdo entre los grupos parlamentarios. Si se mantiene la actual situación sin que se solucione la renovación de García Calvo, cabe augurar un veredicto del Constitucional favorable al Estatuto por el actual reparto de fuerzas entre los sectores conservador y de izquierdas en el tribunal.
Uno de los magistrados más veteranos
Natural de La Bañeza, en León, Roberto García-Calvo nació en 1942. Licenciado en Derecho y Fiscal, el 23 de julio de 1968 ingresó en la carrera fiscal. En 1971, cuando era Teniente Fiscal de la Audiencia Provincial de Almería, fue designado presidente del Tribunal Provincial de Amparo de dicha ciudad.
En 1989, fue elegido vocal del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), cargo que ocupó hasta 1990. Roberto García-Calvo, que concurría como único candidato a la vacante del CGPJ, fue elegido por el Senado a propuesta de Alianza Popular (AP) y obtuvo 154 votos a favor de los 152 necesarios para ser ratificado por la Cámara. En dos ocasiones anteriores, en marzo y en abril de 1988, el Congreso había votado en contra de su candidatura, al no contar ésta con el apoyo del Grupo Socialista.
Hasta octubre de 1995, ejerció como fiscal del Tribunal Supremo, fecha en la que fue elegido magistrado de la Sala Segunda de dicho Tribunal, en sustitución de Marino Barbero. García-Calvo fue, además, miembro de la Asociación de Fiscales (AF).
En su trayectoria cabe destacarse, además, que fue uno de los magistrados del Tribunal Supremo partidarios de inculpar a Felipe González en el caso GAL y de indultar al juez Javier Gómez de Liaño.
Protagonista involuntario de la guerra en el TC
En el marco de la
guerra que se libra desde el pasado año en el tribunal para intentar forzar una mayoría favorable al Estatuto,
El País llevó a primera página la denuncia de un joven con antecedentes penales contra García Calvo por supuestamente haberle amenazado con una pistola en una discusión de tráfico. El Supremo archivó la causa el pasado mes de abril, ya que no se ratificó la denuncia.
El archivo, "por no ser los hechos constitutivos de ilícito penal alguno", se produjo después de que el joven se retractara durante su declaración ante el Alto Tribunal. Contrariamente a lo dicho en su denuncia inicial ante un juez de Móstoles (Madrid), el joven aseguró que el incidente fue una "mera discusión por cuestiones de la trayectoria de los vehículos" que tanto él como García Calvo conducían el día de los hechos.