
Dos años después, cuando todo ha cambiado, siguen repitiendo de modo automático su "cantinela de la derrota y la retirada", como la denominó de forma tan memorable el senador Joe Lieberman, como si nada hubiera cambiado.
En su discurso de victoria pronunciado en St. Paul, Barack Obama prometió una vez más salir de Irak. En lugar de "continuar una política en Irak que lo exige todo de nuestros valientes hombres y mujeres de uniforme y nada de los políticos iraquíes (...) es hora de que los iraquíes se responsabilicen de su futuro". Sabemos que Obama lleva más de dos años sin visitar Irak, pero ¿acaso tampoco lee la prensa? ¿No sabe nada de los avances que han tenido lugar durante ese tiempo? He aquí el "nada" que los iraquíes han estado haciendo en los últimos meses:
La distancia entre lo que están diciendo los demócratas sobre Irak y lo que realmente sucede allí ha alcanzado proporciones grotescas. En 2006 los demócratas lograron una rotunda victoria electoral prometiendo la retirada en un momento en que las condiciones en Irak eran calamitosas, y de hecho estábamos perdiendo la guerra. Dos años después, cuando todo ha cambiado, siguen repitiendo de modo automático su "cantinela de la derrota y la retirada", como la denominó de forma tan memorable el senador Joe Lieberman, como si nada hubiera cambiado.
Es una posición tan completamente insostenible que John McCain debe aprovechar la oportunidad y, contrariamente a la opinión mayoritaria, convertir la Guerra de Irak en el tema que le haga ganar la campaña. Sí, los americanos están cansados de la guerra. Sí, la mayoría piensa que para empezar no debimos haber tomado parte en ella. Sí, Obama seguirá sacando su discurso contra la guerra de 2002.
Pero la defensa de McCain es sencilla. ¿No es el mantra central de Obama que estas elecciones se tratan del futuro, y no del pasado? Son sobre 2009, no 2002. Obama promete que en el momento en que jure su cargo, ordenará al Alto Mando presentarle un plan de retirada de Irak en un plazo de 16 meses. McCain dice que tras tomar posesión solicitará al Alto Mando un plan para una victoria estable y definitiva. La alternativa no podría trazarse de forma más clara. El único objetivo de los demócratas en Irak es la retirada. El único objetivo de McCain es la victoria.
La postura de McCain no es difícil de defender. Irak es una guerra en tres frentes: contra la Al-Qaeda sunnita, contra las milicias chiítas y contra la hegemonía iraní, y en todos estamos ganando:
Incluso el objetivo americano más ambicioso, establecer un Gobierno representativo que sea un aliado contra los yihadistas, sean sunnitas o chiítas, está ya a la vista.
Obama y los demócratas renunciarían a todos estos éxitos en aras de una política declarada de retirada incondicional a plazo fijo. Si McCain no es capaz de explicar al pueblo norteamericano lo que supondría este disparate no será presidente. Ni debería serlo. Pronuncie ese discurso, senador. Pronúncielo ya.

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