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NO PUEDE OPINAR NI DE CINE

El odio a la libertad de la Iglesia

Juan Orellana

El otro día sucedió un hecho mediático –es decir, virtual, intangible, que no modificó ni un ápice la realidad– pero que, sin embargo es tremendamente sintómático del sectarismo con el que hoy algunos miran a todo “lo diferente” a ellos mismos.

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La diócesis de Córdoba, en el contexto de la X Semana de la Familia que organizó la Delegación de Familia y Vida la pasada semana, programó algunas conferencias de temática actual como la clonación, la identidad sexual, la legislación familiar y la eutanasia, contando con especialistas de cada área. A los organizadores se les ocurrió, probablemente para descargar la densidad teórica de la semana, proponer una sesión de cine forum en el medio de la misma, para lo cual contactaron con un servidor, crítico de cine. Propuse Mar adentro, por la pertinencia del tema y porque imaginaba que la mayoría de los asistentes no la habrían visto. La idea era, después de la proyección, proponer un análisis del film, riguroso, que pusiera sobre la mesa sus aciertos y sus errores. Así se programó y así se hizo, con toda normalidad y con cuatrocientos participantes.
 
Pues bien, ante esta iniciativa tan natural y casi insignificante, y según informó EFE, Víctor Barrera, secretario general de la Asociación de Productores Andaluces, que engloba al sector cinematográfico de la comunidad, hizo un comunicado defendiendo la película de Alejandro Amenábar y pidió a la Conferencia Episcopal “que se dedique a los púlpitos y deje el cine a los cineastas”. Singular invectiva contra la Conferencia Episcopal que no tenía nada que ver con el cine forum. Barrera añadió que la película “es una narración muy humana y no creo que nadie se preste a participar en esa actividad para demostrar lo que dice la Conferencia Episcopal”. ¿Qué ha dicho la Conferencia Episcopal sobre Mar adentro? ¿Alguien lo sabe?
 

Además, el cineasta indicó que “aunque me parece respetable todo lo que haga la Iglesia Católica, creo que ir contra esta película demuestra que últimamente la Conferencia Episcopal está muy out de la realidad social que vivimos en este país y que ha sacado los pies del plato”. Pues vale. Aparte del gran error informativo de este señor –porque anda que sacar un comunicado a partir de una información falsa…- la cuestión de fondo es clara. ¿En base a qué razones los miembros de la Iglesia no podemos dar nuestra opinión sobre lo que nos parezca oportuno? ¿Por qué razón un crítico de cine católico no va hablar de las películas en la forma y tiempo que mejor se le antoje? ¿Por qué Amenábar, cineasta, puede hablar de temas morales, y un católico no puede hacerlo de temas cinematográficos? En fin, ¿por qué todo el mundo puede decir lo que le dé la gana sobre cualquier cosa, menos los cristianos? El amigo Barrera es el que está muy out del concepto de democracia, que parece tener poco desarrollado, y es él quien con sus surrealistas denuncias ha sacado los pies del plato. A mí, como crítico de cine, déjeme criticar las películas, y usted, como productor, haga buen cine, del que andamos escasos por estas latitudes.