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¿Doctor, por qué me crecen las tetas?

La ginecomastia o literalmente mama de mujer en un hombre, es el aumento de volumen de una o las dos mamilas en el varón.

Ejemplo de Ginecomastia | wikimedia

La división entre mujeres y hombres sólo viene determinada por pequeñas diferencias anatómicas pensadas por la naturaleza para la reproducción y la preservación de la especie. Estas diferencias se hacen más evidentes por el influjo de las hormonas sobre los tejidos diana. De esta manera, el organismo produce hormonas que van a dar lugar al desarrollo de ciertos órganos sexuales y en el caso concreto de las mamas, los estrógenos circulantes en la sangre determinan el aumento de volumen de la glándula mamaria femenina, y el disbalance entre andrógenos y estrógenos en el hombre produce la atrofia de esta misma glándula.

La ginecomastia o literalmente mama de mujer en un hombre, es el aumento de volumen de una o las dos mamilas en el varón y supone la patología mamaria más frecuente en el sexo masculino. Este aumento de volumen puede variar desde un pequeño botón detrás del pezón hasta el desarrollo de una mama completamente femenina y puede causar síntomas dolorosos o una sensibilidad desagradable al tacto.

El desarrollo de las mamas en los hombres puede ser un proceso natural en el recién nacido, durante el desarrollo puberal y en los ancianos. En los recién nacidos se trata de un fenómeno transitorio que desaparece después del estimulo hormonal materno y en los púberes se presenta entre los 14-15 años durante el desarrollo de los testículos al producirse un aumento en sangre de los niveles de estrógenos. Una vez acabado el desarrollo puberal se suele solucionar el aumento transitorio del tejido mamario en un periodo de unos dos años en la mayoría de los adolescentes. En el caso de que persista el aumento de volumen, tendremos que sospechar de otros procesos donde se puedan producir trastornos hormonales como los tumores de testículo que producen estrógenos, ingesta de esteroides anabolizantes o síndromes congénitos como el síndrome de Klinefelter.

En algunas ocasiones podemos encontrarnos con paciente con ginecomastia que toman medicaciones de forma crónica como pueden ser medicamentos de la esfera psiquiátrica o neurológica para la epilepsia, diuréticos o algunos fármacos quimioterapicos. También puede desarrollarse en personas que consumen alcohol, anfetaminas, opiáceos o marihuana de forma continua o en aquellos hombres que para mejorar su aspecto físico quieren un aumento rápido del volumen de sus músculos mediante el consumo de esteroides.

Durante el envejecimiento masculino (lo que llamamos andropausia) se produce una disminución de la función de los testículos y un acumulo de grasa en las mamilas por la transformación de los andrógenos en estrógenos. Este mismo fenómeno tiene lugar en los hombres obesos con aumento del volumen de sus mamas por acumulo de grasa; en estos casos hablamos de lipomastia propiamente dicha.

Al hablar de ginecomastia siempre surge la polémica sobre la influencia de los alimentos en la aparición de esta patología. Y es cierto que algunos alimentos como la soja, las semillas de lino y girasol, algunas legumbres como judías y, habas, granos integrales de arroz, avena y trigo pueden aumentar los niveles de estrógenos. Mas difícil es demostrar la relación con la ingesta de alimentos cárnicos tratados con hormonas ya que la Unión Europea no permite el uso de hormonas en la alimentación de animales destinados al consumo humano, pero es cierto que algunos piensos pueden contener toxinas que alteren las hormonas como son los pesticidas, plaguicidas (contienen organoclorados parecidos a los estrógenos y que se acumulan en la grasa), herbicidas, fertilizantes sintéticos o biológicos (excrementos de origen humano)

Hay que señalar que en la inmensa mayoría de las ocasiones se trata de una alteración transitoria que se resuelve tras la desaparición del estimulo hormonal con la normalización de la forma y el tamaño de las mamilas que se produce en un periodo relativamente corto de tiempo. Si este fenómeno no se soluciona y para conocer la causa que está produciendo esta alteración, es necesario realizar un completo estudio clínico que incluya los antecedentes personales y familiares, alteraciones hormonales, toma de medicamentos o drogas, y el aumento o pérdida de peso. Además de definir el tamaño de las mamilas, tenemos que explorar los testículos, el tiroides y el hígado en busca de alteraciones anatómicas. Es imprescindible la realización de un perfil de esteroides sexuales en suero y orina. En las pruebas de laboratorio necesitamos conocer los parámetros de la funcionalidad renal y hepática. Si sospechamos una enfermedad maligna se necesita una confirmación histopatológica mediante la realización de una biopsia y si nos planteamos la cirugía, podemos recurrir a las pruebas de imagen como la ecografía y mamografía.

La opción válida para tratar los pacientes que desarrollan ginecomastia no reversible en el tiempo es el tratamiento quirúrgico con una intención de aminorar la repercusión cosmética de esta alteración más que corregir un trastorno funcional. El paciente debe ser consciente de las implicaciones que tiene esta intervención quirúrgica, así como las secuelas posibles y los resultados esperables que en la inmensa mayoría de las ocasiones es excelente.

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