Opinión
Noticias y opinión en la red
Opinión

Neutralidad informativa

Un reportaje de Telemadrid sobre “los caminos de Euskadi” ha desatado una polémica en torno a la neutralidad informativa. Creo que esta neutralidad es una exigencia fundamental del periodismo honrado, incluso en tales asuntos, y que no implica que quien la cultiva, “lavándose las manos, se desentienda y evada”, como decía el poeta animando a los jóvenes a ser sectarios.

La neutralidad informativa no impide que gente como Otegui hable (lo está haciendo y declarando la guerra todos los días). Pero sí exige que sus palabras vayan acompañadas de información sobre los crímenes, las extorsiones, la “kale borroka” que él promueve, sobre su posibilidad de expresarse en democracia mientras los suyos asesinan a los discrepantes. En realidad, nada hay más demoledor que la neutralidad informativa para esos nacionalismos. Pero permitir a Otegui expresarse, sin recordar al mismo tiempo el contexto de sus palabras, no es neutralidad informativa, ni siquiera información, sino propaganda etarra, por mucho que se deje a otros defender ideas contrarias. Y que un medio público, sufragado por los ciudadanos, haga propaganda de la ETA, es un acto fraudulento. Quien quiera hacer esa propaganda, puede ir a Deia o a Gara.

Es como si se diera la palabra a los nazis --lo que me parece muy bien-- olvidando sus campos de concentración, su racismo, o sus pretensiones de dominación mundial. O a los comunistas, pero silenciando su sanguinaria tiranía. A los nazis ni se les permite hablar, cosa injusta a mi entender, mientras que los comunistas (desde Castro a Carrillo o los comunistas chilenos) se expresan libremente (¿y por qué no?) sin que se recuerde como es debido sus siniestro historial (¿por qué?). Esa discriminación explica que a los asesinos comunistoides de la ETA se les hagan esos servicios incluso en Telemadrid, no digamos ya en la televisión vasca (en realidad del PNV).

Más de lo mismo: en una tertulia radiofónica, un majadero parloteaba sobre que el “problema vasco” se remontaba a 1723, e incluía el carlismo y no sé qué más. No hay problema vasco, sino del nacionalismo vasco, creado hace algo más de un siglo por un racista fanático, violento e ignaro, autor, entre otras maravillas, de ese término “Euzkadi” o “Euskadi”, que usan reverencialmente los que quieren pasar por neutrales, mientras los propios nacionalistas van abandonándolo discretamente a favor de “Euskal herria”. “Euzkadi” es una palabra sin sentido en vascuencia, como explicaba Unamuno y recuerda Juaristi: algo así como “bosque de euzkos”, sea eso lo que fuere. Y concentra en su sinsentido toda la farsa del nacionalismo.