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Pederastia

No sé cómo va el proceso contra el número dos del Partido Socialista portugués, acusado de pederastia, aunque vale la pena notar la defensa de su partido, acusando a su vez a la justicia y afirmando que la democracia –no el PS– está viviendo “sus horas más tristes”. Es parecido a lo de la Comunidad de Madrid. Cuando el PSOE juega con tránsfugas para alterar la decisión electoral de los ciudadanos está bien, pero si unos tránsfugas socialistas impiden precisamente la estafa a los electores, entonces es un ataque, no contra los estafadores, sino contra la democracia. Por cierto, a nadie se le ha ocurrido asociar a los sociatas, genéricamente, con la pederastia, como tan a menudo hicieron muchos sociatas con la Iglesia, con motivo de algunos de esos escándalos.

De todos modos, no sé hasta cuándo la pederastia será un escándalo. Imagino que no puede tardar mucho, en el ambiente prostibulario en que vivimos inmersos. ¿Por qué no también los niños? De hecho, así ocurre ya. Estuve viendo unos minutos la Operación Triunfo infantil, y me daban ganas de vomitar. Unos críos y unas crías imitando los contoneos obscenos que hoy practican casi todos los cantantes como algo obligado, con canciones frecuentemente a tono. Recuerdo otro programa así, y a una presentadora comentando admirada de una niña de ocho años: “¡qué sexy!”. Hay bastantes programas de esos, con éxito de público, que ejercen un papel “educativo” ya desde la infancia: sexo, dinero y “triunfo” bien ligados. ¿No es eso pederastia? Y los padres, por lo visto, encantados, y hasta con los ojos húmedos de la emoción.

Asombra que algunos protesten de que los niños vean “programas para adultos”, es decir, la basura habitual que millones de adultos tragan tan a gusto. ¿Cómo podría establecerse un límite para los niños? Esos adultos que hacen y consumen la bazofia y la extienden por todas partes sin protesta de casi nadie, esos son, después de todo, los verdaderos educadores de los chicos, o deseducadores, si se prefiere.

El ambiente, que empezó en la televisión sociata de Calviño y Guerra, está ya muy impuesto y establecido, y pronto veremos personajes y grupos progresistas dedicados a promover la pederastia y su legalización, con argumentos como “hay que combatir los prejuicios”, o “estar a la altura de los tiempos” o “no ser antiguo”, que dicen las señoras. Tengo idea de que ya ha habido algún amago de eso en el Parlamento europeo, y si no lo ha habido, lo habrá. Después de todo, entre los pederastas hay gente con muchos medios y mucho poder. Sabrán defender su causa.