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Condenado por dar una bofetada a un niño que tiró una piedra a su sobrina

La Audiencia Provincial de Jaén ha confirmado la condena a un hombre por dar una bofetada a un niño de 7 años que tiró una piedra a su sobrina en una barriada de la localidad jienense de Bailen. (Volver)

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punt dijo el día 4 de Febrero de 2010 a las 15:19:16:
Como he dicho en otras ocasiones, "educar" es una palabra que viene de "educare" que significa "conducir".

Ese origen etimológico denota que la educación es un proceso en el que el adulto "conduce" al niño, y para esa "conducción" es preciso forzar los impulsos innatos de ese niño. Si se prohíbe el uso de una fuerza razonable en casos justificados, lo que se está haciendo es prohibir la educación.

Pero claro, las tesis "progres" que esgrime el socialismo y demás patulea, sólo pueden ser asumidas por quienes sean brutos e ignorantes que son, por definición, manipulables. Quienes son "personas" (dicho sea no en el sentido legal sino contrapuesto a "animal", sea de bellota o de otro tipo) nunca pueden gustar de esa bazofia.

De modo que vaya mi enhorabuena para la víctima de la noticia, por haber propinado tan merecida torta. Y al antijuez que ha dictado semejante antiresolución, mejor sería si se dedicase al noble oficio de sexador del gamusino autóctono del islote de Perejil.

Un saludo.
loboe dijo el día 4 de Febrero de 2010 a las 12:20:17:
Por cierto: en contra de lo que predican algunos -en realidad un mantra que repiten porque además de ser elegante, lo han oído a otros-, los niños no son violentos porque hayan visto la violencia, sino porque los humanos lo llevamos en los géners.

Ya se que esto va en contra de la doctrina oficial, pero es que la madre naturaleza no entiende de doctrinas y sí de lucha por la supervivencia y la conservación de las especies.

Lo cierto es que como suele ocurrir, los buenistas confunden el culo con las témporas y aunque es cierto que los niños pueden exacerbar su inclinación violenta cuando observan el ejercicio de la violencia, no lo es por la violencia en sí sino en el caso de que lleguen a la conclusión de que esta pueda ser impune y resultar gratis. Por ejemplo, el espectáculo del padre que golpea a su madre mientras esta calla y aguanta.

Lo que es seguro es que si a este futuro lapidario se le dan un par de hostias y después se le explica el porqué, nunca jamás amén volverá a tirar ninguna piedra a nadie.
Albretor dijo el día 4 de Febrero de 2010 a las 10:12:04:
Suscribo el comentario de DragonNi.

Por otro lado hay que tener en cuenta que hoy día en España cualquier persona puede coger un teléfono, llamar a cualquier dependencia pública, bien sea ésta municipal, regional, autonómica, etc, y denunciarte por malos tratos infantiles aún sin tener prueba alguna que lo demuestre. Y además sin necesidad de identificarse. Lo digo por experiencia propia, ya que fui requerido por los Servicios Sociales del Ayuntamiento de mi ciudad para dar explicaciones sobre una acusación de maltrato hacia mi hijo pequeño. Obviamente todo era falso, y en cuanto mi esposa y yo propusimos presentar historiales pediátricos, testimonios de personal de guardería y escuela, trasladar el asunto a un Juzgado o a instancias más altas, e insistir en un careo con el denunciante, casi nos ruegan que nos olvidemos del asunto, que igual ha sido una mala interpretación por parte del denunciante. ¡Con dos cojones!
Hace ya casi un año de esto y seguimos sin saber quién denunció y ni lo sabremos, porque hay que salvaguardar la identidad de quien denuncia, aunque a nosotros sí nos hayan hecho comparecer.

Por la actual Ley de Protección del Menor todo ciudadano tiene la obligación y el derecho de denunciar cualquier acto de maltrato a menores, y no necesariamente ante un Juzgado, con lo que no se puede conocer la identidad de quien denuncia, como en este caso. Y en el caso de que se trate de falsas acusaciones el que denuncia no está obligado a responder por el daño causado, salvo que lo haga en un Juzgado, cosa bastante improbable por coincidir casi siempre en estos casos la condición de denunciante con la de cobarde.

Así que mucho ojito si se os ocurre reprender a vuestros hijos -en público o en privado- y más todavía si les dáis un cachete (como se ha hecho toda la vida) ya que cualquiera os puede denunciar y haceros pasar por un mal rato.

¿No les da a Uds. la sensación de que todo el mundo sabe cómo educar a los hijos de otros menos los propios padres? ¿Que todo el mundo se mete en la vida de los demás sin darse cuenta de las miserias que tiene dentro de su propia casa?

Hemos llegado a un punto en que en España a todo el mundo se le ha enseñado que tiene todos los derechos habidos y por haber, pero no que existen obligaciones que cumplir para ejercer esos derechos.

Bueno, hace ya tiempo que llegamos. Y así nos va, claro.

jesse dijo el día 4 de Febrero de 2010 a las 10:06:58:
Solución; pon otros 120 € sobre la mesa y le das un bofetón al juez...
Tranquil dijo el día 4 de Febrero de 2010 a las 07:46:49:
Jamás de niño tiré una piedra a nadie porque sabía el daño que podía producirle. Si la niña en cuestión supiese que no puede ser encarcelada aúnque literalmente mate al niño que la ha agredido de forma tan descerebrada, a ver si los padres del pequeño se quejaban luego alegando lo de que son cosas de niños. pues imagínese que algún animalito de estos fuese consciente de ello. Sociedad malcriada y borrega. La bofetada está muy bien dada. Es un perfecto correctivo.
DragonNi dijo el día 4 de Febrero de 2010 a las 00:58:41:
Ya está bien de "son cosas de niños", que con la gilipoyez de "son cosas de niños", estamos creando una generación de adolescentes, y adultos asalvajados.

No son cosas de niños. Son cosas de mocosos maleducados, que no han sido enseñados en valores de respeto, y educación. Son críos que lo tienen todo, y cuyos padres se desentienden de su educación con la excusa de "son cosas de niños".

Pues ya he conocido suficientes padres con el rollito, como para saber que, efectivamente, el niño no tiene la culpa. La tiene el padre, que es el que se debería haber comido las dos ostias.

Haciendo un símile, que es perfectamente aplicable. Si mi perro se pasa la noche aullando como un poseso, no son cosas de perros, ni es culpa del perro.
Son cosas del dueño, por permitirlo, y culpa del dueño por no enseñarle a no hacerlo.

Pero como es obvio, de los animales siempre esperamos más que de los niños, que curiosamente, son más inteligentes que el pobre perro, que al fin y al cabo, es perro, y no sabe.

El niño enseñado, SÍ sabe, SÍ aprende. Repitiendo, NO son cosas de niños. En mi generación, y soy bastante joven, no se nos ocurría tirar una piedra a otro niño, porque no venía el padre del niño a darnos, venía el mío, y castigados sin postre/tele/comics, lo que fuese. Se nos enseñó desde pequeños el por qué no se hacían esas cosas. Se nos educaba, no se desentendían porque fuese "cosas de niños".

Resulta que la dichosa escusa, la oigo referidas a pequeños impresentables de más de 10 años. Resulta que como son cosas de niños, hay que tolerarles todo, aparentemente, y no sería la primera vez que me enfrento a un padre porque su pequeño monstruo está molestando en un restaurante, o me ha tirado la bebida por encima, por andar corriendo alrrededor de la mesa. Resulta que a esos padres no les puedes decir nada, porque son niños, y claro, hacen cosas de niños, aún cuando yo de niña (nerviosa como pocos) no tenía esas fantásticas ideas.

No, no son cosas de niños. Son cosas de padres que no saben educar, o que sencillamente no quieren, porque és más cómodo que lo haga otro.
Resig dijo el día 4 de Febrero de 2010 a las 00:13:05:
Ya que como se ve la solucion no es pegar al niño que tira piedras, causando un daño con ello, es de pensar que posiblemente la solucion hubiese sido pegar al abuelo/a, o al padre/madre por consentirlo. Y que luego el/ella se encargue con buenas palabras de comentrarle al susodicho niño que no tire piedras porque aparte de estar mal, ocasiona un daño al familiar.... Y seguramente, el niño como es un niño comprensivo y sin maldad ni malicia ninguna, se dedique a tirar piedras a diestro y siniestro para ver como su familia recibe guantazos, descononandose de risa mientras tanto.
Valhalla dijo el día 3 de Febrero de 2010 a las 22:46:46:
Pues creo que las cosas de niños son cosas de niños, máxime si el niño en cuestión tiene siete años.
Si realmente queremos poner un granito de arena para la educación de los niños no debe usarse la violencia contra ellos, y menos con esa edad; hablamos con su padre y solucionamos las cosas entre mayores, por las buenas si puede ser, si no por las malas, pero pegar un adulto a un niño de siete años me parece un abuso, una barbaridad y una aberración, por mucha razón que se tenga (con la particularidad de que el niño que es víctima de un abuso violento aprende eso: abusos violentos). Es exactamente lo mismo que si yo soy el padre del niño al que le han pegado la bofetada y por casualidad paso por allí, llevo una escopeta, veo a alguien que está pegando a mi hijo y le pego un tiro. Tan desproporcionado es lo uno como lo otro.
Los mayores no debemos actuar como niños grandes, y por supuesto, no debemos actuar como niños grandes macarras.
Cualquie dijo el día 3 de Febrero de 2010 a las 22:45:45:
No, es que la bofetada se la tenía que haber dado la abuela; el señor lo que podía haber hecho era coger al niño de una oreja, llevárselo a la abuela, y decirle: señora, déle usted una bofetada o castíguelo. Ése era el conducto reglamentario antaño.
loboe dijo el día 3 de Febrero de 2010 a las 22:31:12:
Cada cual se consuela como puede, en mi caso, con la esperanza de que cuando esta criaturita alcance la edad adulta, sea cabo de una escuadra que venga a recoger a la Señoría y al fiscal del caso -que para entonces tendrán unos años- para llevarlos a un sitio donde hacen una galletitas de la marca Soylent Green.
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