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Katy Mikhailova

El casting de las dependientas

El complejo Las Rozas Villate ofreció esta semana 150 puestos de trabajo, generando grandes colas de personas.

Katy Mikhailova
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El complejo Las Rozas Villate ofreció esta semana 150 puestos de trabajo, generando grandes colas de personas.

Hay muchos progres que piensan que el lujo no sirve de nada; pero Las Rozas Village demuestra lo contrario. El pasado 8 de mayo se formó una cola de gente significativa –una mayoría aplastante de mujeres, o eso fue lo que aprecié desde lejos- que llegaba hasta casi la mitad del enorme parking al aire libre con el que cuenta el complejo de lujo. Parking que normalmente un sábado está a rebosar de coches; tanto es así que, a veces, me planteo ‘¿dónde está la crisis’, y en el mismo estilo me contesto: ‘quizá en Las Rozas no hay crisis’, pero enseguida mi pensamientos son interrumpidos por la costumbre de que los sábados, los domingos y los viernes por las tardes –o también cualquier día festivo- Las Rozas Village se convierte en una especie de ‘parque turístico’ a donde acuden familias de todas partes de Madrid, y no a todas, por desgracia –o quizá por fortuna-, se les ve con bolsas. Aunque no es obligación acudir al village –como decimos los roceños- sólo a comprar. Y, por cierto, aún habiendo crisis, si la gente consume, ¡es fantástico! Será que el IVA del 21% –y recemos por que no siga subiendo- no desincentiva del todo, no al menos para estas prácticas.

Este complejo de tiendas outlet que propone, en su mayoría, marcas de lujo con importantes descuentos, ha ofrecido los pasados días 8 y 9 de mayo un total de 150 puestos de trabajo para especialistas en retail y en turismo de compras –imprescindible era el inglés-. Y esa fue la razón que dio sentido a esa fila de personas.

Pues bien, como no me queda otra que pasar por delante cuando voy de casa a Madrid y de Madrid a casa, el pasado miércoles divisé una cola en dicha ‘feria de empleo’ que, así, a bote pronto, podría estar formada por un centenar de chicas, aunque los datos oficiales aportados por la agencia Equipo Singular aseguraron que hubo unas 1000 candidatas en sólo una mañana.

¿Alarmante o plausible? Un "sí" para ambas opciones. Alarmante porque no me extrañaría que un porcentaje importante de los casi 6 millones de parados que hay en España, con carreras superiores, masters y diversos idiomas –pues se valoraba también el conocimiento de ruso, árabe, portugués o francés-, se tuvieron que ver en la necesidad de plantearse trabajar de dependientes en una tienda de ropa. Pero plausible también porque no todos los días se reparten 150 puestos de trabajo. Se agradecen iniciativas como éstas, que incentiven a las personas a implicarse en este tipo de acciones. Además, hacerlo casi a modo de ‘casting’ trae consigo transparencia y aleja toda idea de tráfico de influencias –o, sin eufemismo alguno, ‘enchufes’- a la hora de elegir a los elegidos.

Respecto a las boutiques, ¿es así cómo se democratiza el lujo? Le planteé esta semana, por cierto, dudas de este tipo a Enrique Loewe Lynch; y, aunque intentara reconducir de nuevo la definición del lujo por caminos intangibles y sensoriales, ante eso que decía Ortega de que precisamos de las masas para saber quiénes son las élites, sin duda, sin élites no habría lujo, atestiguó. Es cierto que el lujo podría democratizarse mediante el outlet shopping que ofrece productos de temporadas pasadas o con taras. Algo que no gusta a todos porque para firmas como Louis Vuitton o Chanel estos términos –"outlet", "democratizar", "rebajas"-, no existen; algo, por otro lado, entendible y respetable.

¿Habría, entonces, un ‘populujo’? Quizá unas braguitas de Calvin Klein no serían tanto un lujo, si encima cuenta con una importante rebaja; un collar de Bulgari sí seguiría siéndolo, no solo por la exquisita calidad sino también por el precio –dado que seguiría siendo alto aun con un descuento-. Esta relatividad se debe a que el lujo podría tener tantas definiciones como individuos.

En cualquier caso, Las Rozas Village y, con ello, el lujo ofrecido por tal complejo, crea empleo y riqueza ahí donde está presente. En España Las Rozas Village crea 917 empleos y parece que esto solo va a más. Con populujo, lujo accesible o lujo a secas–da igual qué etiqueta le pongamos- lo importante es generar riqueza y no aplastarla, como algunos, de manera ignorante pero involuntaria han hecho.

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