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Bardem: "Los villanos ahora son los que rescatan bancos"

Este lunes se presentó en Madrid Skyfall, y sus protagonistas Daniel Craig y Javier Bardem se repartieron la atención de la prensa.

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El lunes tuvo lugar en Madrid la presentación oficial de Skyfall, el nuevo filme de James Bond protagonizado por Daniel Craig y, esta vez, también el español Javier Bardem, que ejerce de villano en la historia. El español, vestido con americana de tono burgundy y un estilo informal, no permitió preguntas personales durante el acto, y aseguró que el resultado de su papel, sea "bueno o malo", es en todo caso un "trabajo en equipo", razón por la cual no se siente en el Olimpo como el mejor villano de la historia de la saga, tal y como le ha calificado la prensa británica.

Pero Bardem pronto proporcionó el titular a todos los presentes, que ansiaban alguna clase de declaración suya al margen de la película. La oportunidad no tardó en llegar. Preguntado por cuáles son los villanos de la realidad y no dentro del filme, Bardem lo tuvo claro: "Los villanos de hoy son los que rescatan bancos, no personas. Los que hacen que los bancos no piensen sinceramente lo que significa un desahucio. Esos villanos son reales, no de ficción, y hacen más daño del que puedo hacer en esta película". Una declaración que parecía buscar el aplauso de los periodistas asistentes, pero que se topó con el más absoluto silencio: sólo una persona ovacionó al actor.

No obstante, el español quiso aportar un tono más distendido y señaló –créanlo o no- su afición a la saga recordando el día que con once o doce años fue a ver Moonraker con su padre. "Me encantó, estaba flipado con el espacio y Río de Janeiro. Pero a mi era Tiburón (Richard Kiel) el que me gustaba, era encantador, muy cariñoso y no entendía por qué hacia de malo. Imagino que mi destino como villano estaba escrito".

Daniel Craig, por su parte, exhibió una elegancia y contundencia física similares a las del largometraje. El actor británico no titubeó a la hora de nombrar a su Bond favorito –"es Sean Connery"- y la película que más estima de toda una saga que ahora cumple 50 años, Goldfinger. Tampoco perdió ocasión de alabar a su compañero de reparto y establecer compadreo: "Mi villano favorito, Javier Bardem".

Craig bromeó sobre su relación con el español durante el rodaje: tras considerarlo un "caballero maravilloso" y alabar su presencia, bromeó asegurando que "no nos hemos vuelto a ver desde que acabó, ya no nos llamamos, he hablado con su madre y no sabía donde estaba". El británico también tuvo tiempo para rememorar cómo él mismo le pidió que interviniese en la próxima película de Bond: "En una fiesta él estaba bailando a su bola y se lo propuse".

El español, ganador de un Oscar en 2008 por No hay país para viejos, recordó que lleva en el negocio "25 años, y lo que se recuerda de un proyecto es la experiencia humana. Las películas van mal o van bien, lo haces mejor o peor, pero lo que recuerdas es la experiencia humana".

Entre uno y otro, los productores Michael G. Wilson y Barbara Broccoli, hijastro e hija de Albert G. Broccoli, que dirigen con mano maestra los destinos de una empresa familiar, pudieron tomar la palabra. Wilson alabó los primeros resultados de taquilla en su país de origen, donde Skyfall ha entrado como el segundo estreno más taquillero de la historia. Wilson, un tanto agotado, considera que "todavía queda mucho camino y muchas ciudades, hemos inaugurado 25 territorios". Y los que quedan, parece querer decir.

Y qué decir del realizador Sam Mendes, quien se lleva con éxito la franquicia Bond a su propio territorio artístico y visual. El director de American Beauty y Camino a la Perdición –en la que trabajó con Daniel Craig- asegura que, como buen británico, su relación con Bond data de tiempos de Roger Moore, por el que sentía "debilidad". Y "como adulto lo he seguido obsesivamente, pero no fue hasta Casino Royale y Daniel que mi entusiasmo aumentó al cien por cien". Como fuente de inspiración para Skyfall, el realizador británico señaló algunas de las "últimas novelas de Fleming, ya que cuando las películas de esos libros se hicieron era difícil que abordaran áreas oscuras de la psique humana". Ahora, el público está capacitado para asimilar a un Bond que "tiene sus propios conflictos" y que abraza con gusto su imagen de "antihéroe, no de héroe. Es un asesino, y lo sabe, pero no conoce ningún otro tipo de vida". 

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