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Las tragedias de Antonio Orozco: amó a dos mujeres que murieron en plena juventud

Pese a esa intensa dedicación musical, limitada en el desdichado 2020 por las razones harto conocidas, ha intentado rehacer su vida amorosa.

Pese a esa intensa dedicación musical, limitada en el desdichado 2020 por las razones harto conocidas, ha intentado rehacer su vida amorosa.
Antonio Orozco | Telecinco.es

Antonio Orozco se ha ganado las simpatías del público que sigue el programa La Voz, en el que ejerce de jurado, de "coach", una especie de profesor que alienta a un grupo de concursantes, frente a otros equipos comandados por alguna otra estrella del pop. Lo hemos contemplado en la pantalla emocionarse más de una vez a causa de la impresión causada por los artistas que apoya, a veces de avanzada edad. La sensibilidad de este cantautor de cuarenta y ocho años cumplidos el pasado 23 de noviembre, que nació en el Hospital de Llobregat (Barcelona) la expresa, como es natural, fundamentalmente cuando es él quien actúa. Llevaba un quinquenio sin sacar disco y el más reciente es Aviónica, que lamentablemente no ha podido del todo promover por la pandemia. Pero más penoso para él es su pasado sentimental teñido de dolor, del que no se ha recobrado aún, por las muertes de las dos mujeres que más ha querido. Menos mal que el hijo que tuvo con una de ellas le sirve del mayor paliativo: un muchacho despierto que está demostrando seguir las huellas de su progenitor en cuanto a sus conocimientos musicales.

Nacido en un hogar de clase modesta, Antonio Orozco descubrió su vocación artística en un lejano viaje a Sevilla donde quedó embobado en el barrio De Triana escuchando cantar a unos jóvenes. Se le despertó entonces la intención de imitarlos, en cierto modo. Se compró una guitarra, que aún conserva, con la que empezó a componer sus primeras baladas. Su padre, buen aficionado al cante, lo acompañaba haciendo palmas. Aquello sucedía en el año 2000. Poco a poco, Antonio Orozco fue haciéndose un hueco entre los recién llegados al pop melódico hasta conseguir ser reconocido en toda España como un intérprete dotado de mucha sensibilidad. Ocho son los discos que lleva editados.

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Si de su carrera artística no puede quejarse, en cambio la vida le ha endurecido mucho por los palos que ha tenido que sufrir. Era el año 2011 cuando tras mantener en Sevilla unas cortas relaciones con Ana Parrilla, guapísima mujer, hija de un conocido pintor gaditano, de la que estaba muy enamorado, sufrió un durísimo golpe cuando ella falleció de manera fulminante, víctima de un cáncer linfático.

Por entonces, él había cortado otra relación con Susana Prat, que reanudó tras la muerte de la antes citada Ana Parrilla. Parecía que con ambas experiencias, en adelante la vida de Antonio Orozco sería más estable. Tanto que lo fue, pues en 2012 tuvieron un niño, Jan. Todavía Antonio Orozco no era conocido como cantante y con su pareja, con quien vivia en un adosado en Barcelona, montó un negocio, tienda de muebles y artículos para el hogar. Y aunque en principio todo parecía irles de maravilla, lo cierto es que tarifaron, separándose, eso sí, de manera amistosa. Sobre todo, el niño de la pareja les servía de hilo comunicador cuando ambos se ponían en contacto.

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Un día, Antonio se sobresaltó al conocer que su ex pareja sufría una grave enfermedad, cáncer de cuello de útero, de la que moriría en octubre de 2017, a los cuarenta y cuatro años. Volvía el hoy popular cantante a padecer una nueva tragedia sentimental. Y el hijo que ella criaba y ambos compartían quedó por supuesto bajo la tutela paterna. Orozco se ha desvivido en criarlo, educarlo, seguir sus estudios meticulosamente. Al punto de que en la actualidad, Jan Orozco Prat, de doce años, se ha revelado como un temprano compositor: toca el piano, la guitarra y la batería. Ya con su padre ha ensayado algunas canciones y tiene grabada más de una. La constante presencia del adolescente supone para Antonio cuando está en su casa de Sitges, la mejor ayuda para no caer en las depresiones del pasado. En la mencionada localidad barcelonesa tiene instalado un estudio de grabación, El Cortijo Land , por donde han pasado algunos de sus cantantes amigos, como José Mercé, Pablo López, Mala Rodríguez… En ese rincón es muy feliz, con las obligaciones aparte que le supone viajar semanalmente a Madrid para incorporarse al programa La Voz.

Antonio Orozco, pese a esa intensa dedicación musical, limitada en el desdichado 2020 por las razones harto conocidas, ha intentado rehacer su vida amorosa. Meses atrás vivió una aventura con Esther, quien por la distancia física que les separaba, terminó por romper con el cantautor catalán para buscarse otro novio más a mano. Y como Antonio ya está ducho en superar obstáculos en su herido corazón, no pierde las esperanzas de enamorarse en otra ocasión más propicia. Eso sí: es difícil arrancarle confesión alguna sobre su vida íntima.

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