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La Justicia blinda el patrimonio de los Medinaceli y deja a los nietos sin la millonaria legítima

La justicia hispalense anula el pago de 40 millones, blindando el legado artístico de la entidad frente a las reclamaciones de los sucesores.

Cordon Press

Tras años de litigio, la Audiencia Provincial de Sevilla ha dejado sin efecto la condena a la Fundación Casa Ducal de Medinaceli, rechazando todas las demandas presentadas contra dicha entidad y asegurando la conservación de su patrimonio, según ha informado ABC. Este litigio, que se ha extendido por más de una década, involucra a los herederos de la anterior duquesa de Medinaceli en su intento por reclamar lo que consideran su legítima.

El tribunal ha anulado completamente las pretensiones de los demandantes y ha invalidado la sentencia de 2021, que establecía la obligación de la Fundación de abonar 40,5 millones de euros mediante bienes de su dotación. La Fundación Casa Ducal de Medinaceli, bajo la presidencia de Ignacio Medina y Fernández de Córdoba, duque de Segorbe, ha visto estimado en su totalidad el recurso presentado por su representación legal, encabezada por el despacho Uría Menéndez.

De acuerdo con la resolución judicial, la Fundación podrá mantener intacto su patrimonio histórico y artístico, quedando revocada la sentencia de primera instancia que ordenaba complementar las legítimas reclamadas por seis herederos de Victoria Eugenia Fernández de Córdoba, XVIII duquesa de Medinaceli. Entre los demandantes figuran Rafael y Luis Medina, quienes iban a recibir aproximadamente cuatro millones de euros. La Audiencia consideró probado que los demandantes estaban al tanto de las donaciones realizadas a favor de la Fundación, tanto por vínculos familiares como por participación en el Patronato.

En 2021, el juzgado de la capital andaluza había resuelto que se debía repartir la herencia de la aristócrata entre todos sus herederos. Según esta sentencia, Rafael y Luis Medina iban a recibir unos cuatro millones de euros. Ahora se ha anulado esta decisión, tras declararse probado que los demandantes conocían las dotaciones y donaciones realizadas a favor de la Fundación, tanto por su condición de familiares directos de la duquesa como por su participación en el Patronato de dicha institución. Asimismo, la resolución comporta la preservación de los bienes (algunos tan representativos como la Casa de Pilatos o el Pazo de Oca) dentro del patrimonio de la Fundación, conforme a la voluntad de Victoria Eugenia Fernández de Córdoba. Se dispone así que no puedan fragmentarse o integrarse en patrimonios particulares.

Victoria Hohenlohe-Langeburg actual duquesa de Medinaceli

La Audiencia determinó que la constitución de la Fundación fue producto de una decisión consciente y consistente por parte de su fundadora, establecida más de treinta y cinco años antes de su fallecimiento, cuando el patrimonio transferido representaba solo una fracción menor de sus activos. Según la sentencia, este contexto descarta la existencia de intención de vulnerar los derechos hereditarios, desmontando así las acusaciones sobre supuesta coordinación entre la fundadora y el actual presidente, y respaldando la validez de las decisiones adoptadas en vida por la duquesa.

El conflicto surge tras el fallecimiento de Victoria Eugenia Fernández de Córdoba en 2013, intensificando un proceso judicial que llevaba tiempo gestándose y que enfrentó a sus herederos —incluida la actual jefa de la Casa, Victoria de Hohenlohe-Langenburg y Medina— durante más de una década. El litigio concluye ahora de manera definitiva a favor de la Fundación Casa Ducal de Medinaceli, fundada en 1978, aprobada en 1980 por el Ministerio y creada con el objetivo de proteger, conservar y enriquecer las colecciones familiares. Desde entonces, la Fundación se ha encargado de conservar y aumentar las colecciones familiares. Una parte fundamental es el archivo familiar, uno de los más importantes de España y de Europa en manos privadas.

¿Quién fue Mimí Medinaceli?

Victoria Eugenia Fernández de Córdoba y Fernández de Henestrosa, conocida en el ambiente familiar como Mimí. Fue bautizada en la Cámara Regia del Palacio Real, siendo apadrinada por los reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia, de quien recibió el mismo nombre. Asumió el título de duquesa de Medinaceli en 1956 tras la muerte de su padre, habiendo recibido previamente el ducado de Alcalá de los Gazules en 1951. El ducado de Medinaceli, fue creado por Isabel La Católica, en 1479. Con dicho título, incorporó múltiples títulos nobiliarios a su patrimonio: 9 ducados, 19 marquesados, 21 condados y cuatro vizcondados, catorce de ellos con Grandeza de España.

Su padre tenía una estrecha amistad con el rey Alfonso XIII y Mimí, su abuela, su madre, Ana María Fernández de Henestrosa y Gayoso de los Cobos, que era dama de la reina Victoria Eugenia y su hermana María Paz, abandonaron España, tras la proclamación de la República, en el mismo vagón que la reina Victoria Eugenia y sus hijos, mientras su padre acompañaba al rey Alfonso XIII en el puerto de Cartagena. Regresaron a España, en 1937, instalándose con su familia en Sevilla, en la Casa de Pilatos.

Mimí se casó el 12 de enero de 1938, con Rafael de Medina y Villalonga, que fue alcalde de Sevilla, entre 1943 y 1947, con quien tuvo cuatro hijos: Ana, Luis, Rafael e Ignacio.

Decían de ella que era una mujer "afable, encantadora, divertida, algo despistada y muy culta". La aristócrata descansa en el panteón familiar del Hospital de Tavera en Toledo.

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