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Protestas en el hotel

Los Premios Goya 2014, entre polémicas, protestas y sin películas favoritas

La gala de los Goya comienza con aire reivindicativo y mucho cine por premiar.

Chic

Vivir es fácil con los ojos cerrados ha sido la gran triunfadora de la 28 edición de los Premios Goya, al conseguir 6 de los 7 galardones a los que optaba, entre ellos el de mejor película y mejor director, David Trueba.

También ha logrado el de mejor actor protagonista para Javier Cámara, mejor actriz revelación, para Natalia de Molina, mejor música para Pat Metheny y mejor guión para Trueba.

Pero la película que se ha llevado más premios Goya ha sido Las brujas de Zugarramurdi, que ha conseguido 8 de los 10 premios a los que estaba nominada, con el de mejor actriz secundaria, para Terele Pávez, como más destacado. La gran familia española se tuvo que contentar con dos Goya, al igual que La herida, mientras que Caníbal y Stockholm lograron uno cada una.

Protestas

Todo ello en una gala marcada por la ausencia del ministro José Ignacio Wert y las propuestas fuera de la alfombra roja... y dentro de la gala. Ya desde el comienzo de su apertura, un grupo de figurantes ha manifestado sus quejas por sus condiciones de trabajo a la entrada del hotel Auditorium de Madrid, donde también decenas de personas, desde primera horas de la tarde, esperaban pese a la lluvia la llegada de las estrellas del cine español a la gala de los Premios Goya 2014.

Los figurantes, que ya protagonizaron una protesta similar en 2013, corearon lemas como 'Salarios justos, horarios laborables' o 'No hay producción sin figuración'. Las pitadas a los primeros artistas que han pisado la alfombra roja resultan más que audibles.

La actriz Inma Cuesta, nominada al premio a la mejor actriz principal por 3 bodas de más, se ha acercado al igual que Javier Bardem a saludar a los trabajadores de Coca-Cola, que también protestaban ante el Hotel Auditorium.

Cuesta se acercó a los dos centenares de trabajadores de la fábrica de Fuenlabrada (Madrid) de Coca-Cola, empresa afectada por un Expediente de Regulación de Empleo, pero los miembros de seguridad apenas la dejaron saludarles.

La actriz, vestida con un llamativo vestido azul de lentejuelas, no pudo hablar con los trabajadores, que protestan por el ERE de Coca-Cola, que incluye 1.250 despidos y el cierre de cuatro fábricas en España.

Los trabajadores, que llevan en huelga indefinida desde el 31 de enero, se han venido concentrando en eventos deportivos y tienen previsto volver a concentrarse ante el Congreso de los Diputados durante la celebración del debate del Estado de la Nación.

Juan Carlos Asenjo, portavoz de CC.OO., ha señalado a Efe que el objetivo de la protesta no era interrumpir la fiesta del cine, si no "pedir la solidaridad" de actores y directores para combatir "a las multinacionales que solo apuestan por la precariedad laboral.

Los concentrados gritaban lemas como "Esta no es la chispa de la vida" y "Coca Cola terrorista".

La protesta de los trabajadores de Coca-Cola se une a la que protagonizan los miembros de la Plataforma Antidesahucios y los citados representantes del colectivo de figurantes, frente al Hotel Auditorium.

Sin favoritos claros

Este año, pese a la ausencia de estrellas internacionales o de los artistas nacionales con más proyección en el exterior, como Javier Bardem o Penélope Cruz, se esperbaa que se paseasen por la alfombra roja intérpretes como los nominados Carlos Bardem (no lo hizo, le sustituyó su hermano), Mariano Barroso, Juan Diego Botto, Javier Cámara, Inma Cuesta, Antonio de la Torre, Nathalie Poza, Terele Pávez, Daniel Sánchez Arévalo, Gracia Querejeta, Tito Valverde, Emilio Aragón, Nora Navas y Aura Garrido.

No obstante, ninguna película se presentaba como una favorita clara, en una ceremonia que -según las apuestas y predicciones- iba a ser muy repartida en cuanto a premios -no lo fue tanto-, y en la que un elemento que no es puramente cinematográfico, la ausencia del ministro Wert, se convirtió casi el único gancho para acaparar titulares.

La ceremonia fue presentada por Manel Fuentes, y en ella se intentó que la comedia y el humor acaparan las candidaturas a los Premio 'La gran familia española', de Daniel Sánchez Arévalo, era la gran favorita, pero apenas pudo alcanzar dos.

A este filme le siguían Las brujas de Zugarramurdi, de Álex de la Iglesia, con 10 candidaturas de las que obtuvo ocho -aunque fuera de las dos categorías principales- y 'Caníbal', de Manuel Martín Cuenca, con ocho nominaciones (entre ellas, Mejor Dirección, Película y Actor, Antonio de la Torre), de las que sólo pudo rascar, una, la de fotografía.

Además, 15 años y un día de Gracia Querejeta, que se fue de vacío y la citada ganadora, Vivir es fácil con los ojos cerrados, de David Trueba, que finalmente consiguió imponerse de manera espectacular a La herida, de Fernando Franco, nominada a Mejor Película, Mejor Dirección Novel y Mejor Actriz (Marian Álvarez). Finalmente, sólo pudo llevarse a casa los dos últimos premios.

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