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Arcadas de Chicote y sillazos en la edición más dura de 'Pesadilla en la cocina'

La del Generación del 27 almeriense fue una de las ediciones más desafiantes del programa de Chicote.

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La del Generación del 27 almeriense fue una de las ediciones más desafiantes del programa de Chicote.
Violencia en el restaurante | La Sexta

Paco, propietario del Generación del 27 en Almería, cree que ha perdido el control de su restaurante. Sobrepasado por la responsabilidad, Paco tiene problemas mucho más prosaicos que los que se deducirían de tan literario negocio: una deuda nada despreciable de 170.000 euros y un personal incompetente se añaden a la propia incapacidad de Paco, que abre a la una de la tarde provocando la que será la primera subida de cejas suspicaz de nuestro héroe, Alberto Chicote.

Les presentamos al equipo A: Estefanía, cocinera; y Rafa y Mauro, camarero y relaciones públicas, respectivamente. Sí, han leído bien: relaciones públicas, dedicado a captar clientes que quizá nunca puedan salir. La carta es tan desastrosa como podríamos esperar en Pesadilla en la cocina: 106 cositas pero solo tienen salmorejo (cortado). Casi mejor, por lo que veremos justo a continuación, a Estefanía limpiando el plato con el mismo pañuelo con el que un instante antes se ha sonado los mocos. Ah, las cámaras de seguridad.

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Estefanía, con el pañuelo de los mocos | La Sexta

Pero seguimos con el tema. Porque la verdadera pesadilla comienza en la cocina con "los cuatro jinetes del Apocalipsis en Almería", tal y como los denominó el chef. Por primera vez, Chicote no fue capaz de probar un solo plato del menú. El primer servicio fue tan terrorífico como era de esperar, con pelos en la comida y un brutal enfrentamiento entre Estefanía y Paco, que incapaz de controlar el desastre, demostró su actitud saliendo a fumar a la calle. "Debes 170.000 euros y te ríes todo el día", espetaría el presentador poco después.

"No soy mago, no hago milagros", dijo Chicote, en un discurso escasamente inspirador en el que calificó al restaurante como "de lejos, el peor" de todos los tratados en Pesadilla en la cocina. El chef tuvo que citar lejos del local a Paco, que desveló un sorprendente bagaje profesional en hoteles, tabernas y otros bares, para comprobar si el asunto merecía la pena ser salvado. Pero el siguiente servicio no mejoró las cosas: a estas alturas ya estaba claro que estábamos en una de las ediciones más duras del programa, con Paco parándose en medio del servicio a embaularse un whisky y canturrear con la orquesta.

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Chicote en apuros | La Sexta

"Por primera vez en dos días la sonrisa me sale a mí, porque no te voy a volver a ver", espetó Chicote, que simplemente se largó del restaurante por primera vez en la historia del programa antes de acometer la reforma. "No hubo ni implicación, ni seriedad, ni trabajo". ¿La reacción de Estefanía? Poseída por Hulk, la cocinera cogió una silla y se dedicó a estamparla contra las vitrinas de cristal. Y así acabó todo... o no, esperen: Paco interceptó a Chicote justo antes de partir, con las maletas ya metidas en el coche.

Cambio de aspecto y de carta, y entramos directamente en el último acto del Pesadilla de hoy. Un cambio no precisamente fácil, con Rafa olvidando los platos y Estefanía la carta arrojando el delantal y huyendo del local. Solo un rayo de luz y esperanza adorna el oscuro futuro del negocio, con Paco agarrando el timón solo en los instantes finales del servicio. Chicote se fue con la seguridad de haber dejado un director de orquesta, pero las peores perspectivas... aunque la conciencia tranquila.

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