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La lava se acerca peligrosamente al mar: "El agua se convertirá en cristales que serán como proyectiles"

El jefe de movimientos sísmicos del IGN explica los peligros que entraña la erupción del volcán de La Palma y rechaza la posibilidad de un tsunami.

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Tras arrasar el municipio de Todoque, la lava que emana del volcán de Cumbre Vieja sigue avanzando "inexorablemente hacia el mar". Así lo ha advertido este mediodía el presidente de Canarias, Ángel Víctor Torres, que ha reconocido que "no se puede hacer nada para impedirlo" porque circula "a unos 200 metros por hora".

Entre las muchas preocupaciones de los expertos, ésta es sin duda la más inmediata, ya que no hay que olvidar que el agua entra en ebullición a 100 grados. La temperatura de la lava supera los 1.000, por lo que el fenómeno puede ser explosivo. "Cuando llegue, el agua se convertirá en cristales que serán como proyectiles que pueden dañar a las personas que estén cerca", advierte a Libertad Digital Juan José Rueda, jefe de detección sísmica del Instituto Geográfico Nacional (IGN).

Maroto y el turismo

A ello hay que sumar la peligrosa emisión de gases tóxicos que, tal y como alertan los expertos, puede entrañar grandes riesgos para la salud. "Esto es una visión muy interesante, pero no para acercarse —advierte Rueda—. Esto no es turismo. Uno no puede hacer turismo en estas circunstancias".

Sus palabras llegan precisamente después de que este mismo lunes la ministra de Industria y Turismo, Reyes Maroto, asegurase que iban a hacer todo lo posible para que la erupción del volcán de la Palma se convirtiera "en un reclamo para los turistas que quieran ver este espectáculo tan maravilloso de la naturaleza". Unas declaraciones que la propia Maroto se ha visto obligada a rectificar después de las críticas recibidas tanto por parte de quienes lo han perdido todo, como por los expertos que reclaman prudencia a los ciudadanos ante el temor de que pueda ocurrir una desgracia.

El peligro de los gases tóxicos

De hecho, el riesgo no está únicamente ligado a la llegada de la lava hasta el mar. La propia columna eruptiva, así como las coladas que van arrasando todo a su paso, conllevan "una emisión de gases, principalmente de azufre y de CO2, con bastante peligrosidad". Según las primeras mediciones del Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan), estaríamos hablando de más de 10.000 toneladas diarias de dióxido de azufre. "Uno no puede respirar esos gases", advierte Rueda, que insiste en la importancia de que todos los ciudadanos se mantengan alejados de las zonas afectadas.

Para entender el riesgo que conlleva, basta con recordar que la única víctima mortal de la erupción del Teneguía en 1971 se produjo precisamente por la inhalación de esos gases tóxicos. Es más, se sospecha que esta misma causa estuvo también detrás de la muerte de un fotógrafo con síntomas de intoxicación tras haber realizado varias excursiones a la zona.

En cuanto a la duración de la erupción y, por tanto, al peligro para los habitantes de La Palma, los expertos prefieren no aventurarse. "Es impredecible", advierte el jefe de movimientos sísmicos del IGN. Aun así, Rueda recuerda que todas las erupciones registradas anteriormente en la isla, "han tenido una duración de entre 10 días y un par de meses, por lo que pensamos que pudiéramos encontrarnos en una situación similar".

Sin evidencia de tsunamis

Lo que sí descartan desde el Instituto Geográfico Nacional es un tsunami. "No hay evidencia científica ninguna que indique que en la isla de la Palma se vaya a producir un deslizamiento, como dicen esos geopoetas —sentencia Rueda—. Y cuando digo que no hay evidencia científica, lo digo desde el organismo que está encargado de la vigilancia volcánica de las Islas Canarias y que tiene la responsabilidad: no hay evidencia científica".

El experto también llama a la calma sobre los posibles terremotos que puedan surgir de ahora en adelante, ya que "dejarán de entrañar tanto peligro como el que podría advertirse en los últimos días". Tal y como explica en conversación con LD, "los terremotos se han estado produciendo porque el magma estaba empujando a la corteza y producía roturas". Antes de la erupción se llegaron a detectar hasta 6.000 terremotos. Sin embargo, una vez que el magma empieza a salir por las fisuras, se produce una relajación: "La corteza no se rompe de forma tan escandalosa como antes de la erupción y puede haber algún terremoto aislado, como los de esta noche, pero es una situación normal".

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