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Gases alimentarios: ¿para qué sirven?

El sector de la alimentación se está beneficiando notablemente de las propiedades de los gases.

Maria Lusia López Castro
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Gases alimentarios: ¿para qué sirven?
Un helado | Pixabay

Para los profanos, el gas es el equivalente a un combustible doméstico; es el que sirve para calentarnos o el que nos permite cocinar los alimentos. Pero el mundo de los gases es mucho más extenso; los llamados gases especiales o industriales tienen un amplio abanico de aplicaciones, que implican a la industria, a la medicina y a la alimentación, entre otros ámbitos. Este último sector productivo se está beneficiando notablemente de las propiedades de los gases, hasta el punto de que se han convertido en un elemento indispensable para la conversación de muchos alimentos.

En España, uno de los referentes en la fabricación de gases industriales es la empresa Abelló Linde, con una larga trayectoria profesional. De sus 7 plantas de producción y envasado salen gases alimentarios que se distribuyen por todo el territorio. También fabrica gases para globos, hielo seco, gases medicinales, gases refrigerantes y más clases. Todos con un sello de garantía y calidad.

Pero vamos a centramos en los gases vinculados a la alimentación, un sector sujeto a un estricta normativa que intenta salvaguardar la salud de los ciudadanos. Los gases alimentarios de Abelló Linde se caracterizan por su alta pureza, lo que los hace especialmente aptos para los procedimientos de envasado y congelación o criogenización.

Gases para el envasado de alimentos

Linde ha desarrollado una tecnología propia en cuanto al envasado de alimentos, que garantiza una mejor conservación de los productos a lo largo de toda la cadena de suministro. Se trata de la tecnología MAPAX, centrada en el envasado en atmósfera modificada. En este procedimiento se utilizan dióxido de carbono, nitrógeno y oxigeno, ya sea en estado puro o combinado.

El envasado de alimentos en atmósfera modificada permite conservar los alimentos en estado óptimo durante más tiempo. Eso tiene un doble efecto positivo para los productores: los alimentos se deterioran más tarde y se evitan las temidas devoluciones.

Como ejemplo del uso de gases en alimentación tenemos el envasado de productos lácteos, como el queso o los yogures. La leche y sus derivados se deterioran rápidamente, principalmente por el desarrollo de moho y la proliferación de bacterias. Otro problema es la oxidación de los componentes grasos, que provoca un sabor agrio. Con la introducción de dióxido de carbono en los envases, se inhibe la proliferación de mohos y bacterias. En el caso de quesos madurados con mohos, o de yogures con fermentos lácteos, se utilizan diferentes combinaciones gaseosas, a fin de mantener y prolongar las propiedades del producto.

Gases para enfriamiento y congelación

Tanto la industria alimentaria como el sector de la restauración utilizan habitualmente gases criogénicos, que aceleran los procesos de enfriamiento y congelación. Los gases de este tipo que suministra Abelló Linde son básicamente el nitrógeno líquido (LIN) el dióxido de carbono líquido (LIC) y el dióxido de carbono en estado sólido (nieve carbónica y hielo seco).

Con los equipos de Abelló Linde, los procesos de congelación se realizan de manera rápida, lo que permite conservar intacta la calidad de los alimentos. El aumento de la velocidad de congelación tiene también como consecuencia un aumento de la producción.

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