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El plan de vacunación llega entre filtraciones y autobombo: ¿quiénes serán los primeros?

Pedro Sánchez sigue haciendo promesas en torno a la vacuna, aún sin aprobar. Su último anuncio, una estrategia que ya tienen lista otros países.

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Pedro Sánchez sigue haciendo promesas en torno a la vacuna, aún sin aprobar. Su último anuncio, una estrategia que ya tienen lista otros países.
España tendrá en breve su plan de vacunación, según Sánchez | Europa press

El plan o estrategia de vacunación es indispensable para preparar la llegada de la vacuna o vacunas del coronavirus: a la complejidad de desarrollar en tiempo récord una vacuna eficaz se une el reto de suministrarla a la mayor cantidad de gente en el menor tiempo posible. Hay que decidir quiénes, cómo y dónde recibirán la vacuna; qué hacer si las primeras dosis llegan en cantidades limitadas; dónde almacenarlas, quién las administrará, plazos, contratos, acuerdos para facilitar la distribución… Varios países (no sólo Alemania, como ha dicho este viernes el presidente) ya tienen listos los protocolos. España tendrá el suyo el próximo martes: se aprobará en el Consejo de Ministros. Y Pedro Sánchez no ha podido resistirse a convertir esta noticia en propaganda: a pesar de que Fernando Simón ya adelantó esta semana que el "primer borrador" del plan se conocería "en torno al 23 de noviembre", el presidente ha hecho suyo este viernes el anuncio, sin dar más detalles y dejando frases como "estamos preparados", se está "trabajando a pleno rendimiento" para que las dosis estén "disponibles cuanto antes" y una parte "sustancial" de la población estará vacunada antes de junio.

Tras el anuncio, llegaron las filtraciones: varios medios, entre ellos la agencia Efe, comenzaron a publicar la cuestión quizás más importante de un plan de vacunación: quiénes y en qué orden recibirán la vacuna. A falta de lo que se confirme el martes, España habría apostado por poner en primer lugar a los más vulnerables y a quienes les atienden: los primeros en recibir la vacuna serán los ancianos de residencias y sus cuidadores, los más golpeados en la primera ola, y el personal sanitario. Tras ellos, recibirán la vacuna los mayores de 65 años, los adultos con enfermedades crónicas, los grandes discapacitados, los empleados esenciales, los adultos que no pueden teletrabajar y por último, el resto de ciudadanos. De entre las estrategias posibles, Sanidad habría optado por priorizar personal de riesgo y adultos más expuestos al virus con el fin de cortar las cadenas de transmisión descartando otras opciones, como las de vacunar primero las zonas más afectadas o reservar las primeras vacunas para los lugares donde se detecten grandes brotes.

El dónde y el cómo de la vacunación

El documento, en el que habrían trabajado sociólogos, matemáticos, médicos, epidemiólogos y miembros de la Agencia Española del Medicamento y del propio CCAES que dirige Simón, tendrá que responder a otras cuestiones, como las contempladas por la Unión Europea en el documento de recomendaciones del Centro de Prevención de Enfermedades Infecciosas. Una de ellas será el dónde se vacuna, cuestión que puede crear polémica y para la que debería haber acuerdo entre todas las administraciones autonómicas. Las autoridades europeas avisan de que otros planes de vacunación, como por ejemplo las campañas de la gripe en España, se van a quedar muy cortas frente a la vacunación contra el coronavirus: advierte de que habrá que habilitar más lugares de vacunación en vez de los habituales (los centros de salud, en el caso de la gripe) y cita como ejemplo, hospitales, farmacias, clínicas "móviles", colegios… Para la organización habrá que tener en cuenta, además, las necesidades de distribución de cada vacuna -recordemos que la vacuna de Pfizer, por ejemplo, necesita ser transportada a -80º-. Y advierte de que habrá que "preparar y entrenar" a más personal para una campaña de vacunación "masiva", que se dedicará tanto al suministro, como al transporte, planificación, comunicación y organización.

La UE también propone recursos informáticos para registrar las vacunaciones, posibles efectos adversos y fechas para controlar la duración de la inmunidad. Es probable que la primera generación de vacunas -como las de Pfizer y Moderna- generen, si se demuestran eficaces, una inmunidad más limitada respecto a otras vacunas que están en desarrollo y que tardarán más tiempo en llegar. Además, cabe recordar que las primeras vacunas requerirán de dos dosis con un breve intervalo entre ellas.

A los recursos informáticos, logísticos (transporte, almacenamiento…), y la necesidad de múltiples puntos de suministro y de personal se suma algo fundamental: la comunicación. Si llega la vacuna, debería recibirla la mayor cantidad de población posible, lo que hace indispensable una campaña de concienciación sobre la seguridad de la vacuna para evitar las cada vez mayores reticencias de la población: las últimas encuestas en España arrojan que un 57% preferiría esperar y no vacunarse de inmediato. Las prisas de las farmacéuticas por ofrecer resultados habrían contribuido a aumentar las dudas de la población, aunque si finalmente llegan al mercado, lo harán porque las vacunas hayan demostrado ser seguras. En España, Salvador Illa afirmó hace pocos días que no contemplan la vacunación obligatoria que en cambio sí quieren implantar en otros países como Brasil.

Al mismo tiempo, las autoridades sanitarias deberían recordar si finalmente comienza un periodo de vacunación que las medidas de prevención no deberían relajarse en ningún caso: primero, porque el proceso de vacunación, cuando arranque, será muy largo; y en segundo lugar, porque está por ver cuánto dura la inmunidad de las primeras vacunas y hasta qué punto protege a cada grupo de población. Este viernes, Sánchez ha dejado entre sus frases un "no debemos bajar la guardia", pero en las últimas semanas han predominado los mensajes triunfalistas que pueden conducir a equívocos y generar unas expectativas poco realistas.

... y el qué

Pero más importante que el quién, el cuándo y el cómo de la vacunación es el qué: qué vacuna y en cuánta cantidad llegará a nuestro país. El Gobierno viene repitiendo desde hace semanas que prevén una campaña de vacunación en breve: el ministro de Sanidad llegó a hablar de recibir las primeras dosis en diciembre, aunque ahora se apunta a los primeros meses de 2020. Pero lo cierto es que todavía ninguna vacuna está aprobada a pesar de los anuncios esperanzadores de Pfizer, Moderna y AstraZeneca.

La Unión Europea se está encargando de firmar los precontratos con las farmacéuticas por las que, según Sanidad, le corresponderían a España un 10% de las dosis que lleguen; sobre Pfizer, Illa llegó a prometer dosis suficientes para vacunar a primeros de año a diez millones de personas. Pero desde Europa y otras instancias se avisa de que sobre todo al principio puede producirse escasez y pueden surgir otros problemas que limiten la llegada de las primeras vacunas a la población.

Lo que están haciendo otros países de Europa

Aunque Sánchez asegurara el viernes que España era de los primeros en tener su plan, hay más países que aseguran tener todo listo para la llegada de la vacuna. Es el caso de Reino Unido, que en otoño formó un "grupo de trabajo para el desarrollo de la vacuna" que incluía preparativos logísticos y refuerzo de la industria farmacéutica para la fabricación de sus propias dosis. Esta semana, el Gobierno afirmó estar preparado para empezar a vacunar en cuanto se apruebe la primera vacuna, con medidas como la apertura de clínicas siete días a la semana o que el Ejército preste asistencia al personal sanitario.

Bélgica, uno de los países más golpeados en la segunda ola, preparó sus recomendaciones en verano: en su caso, los primeros en vacunarse serán los trabajadores sanitarios, después los mayores de 65 años y luego las personas de entre 45 y 65 años con factores de riesgo, con la posibilidad de crear "nuevos grupos prioritarios" entre los anteriores en función de la cantidad de vacunas recibidas.

Mientras, Alemania avisa en su plan del riesgo de escasez de vacunas en los primeros días debido en parte a que hay que poner dos dosis con un intervalo de tres o cuatro semanas y pone también especial énfasis en la necesidad de crear confianza en la población. En un país donde se están produciendo cada vez más manifestaciones de negacionistas, recomienda que políticos y científicos sepan combatir "los miedos en torno a la vacuna" y pide "transparencia, información y comunicación".

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