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¿Se pueden tratar los tumores cerebrales sin abrir el cráneo?

Así son las técnicas no invasivas que permiten evitar la cirugía abierta.

Pexels/CC0/Tima Miroshnichenko

La cirugía cerebral ha sido tradicionalmente sinónimo de intervenciones complejas, largos periodos de recuperación y riesgos inevitables. Sin embargo, los avances tecnológicos están cambiando este paradigma. Técnicas no invasivas como la ablación láser guiada por resonancia magnética o la radiocirugía con Gamma Knife permiten hoy tratar determinados tumores cerebrales, metástasis y otras patologías neurológicas con una precisión milimétrica, sin incisiones y con una recuperación mucho más rápida.

Estas innovaciones no anulan la cirugía convencional, tal y como asegura el neurocirujano Marcelo Budke, especialista en epilepsia, tumores cerebrales y cirugía de columna vertebral del Hospital Ruber Internacional de Madrid, sino que amplían de forma decisiva las opciones terapéuticas, ofreciendo tratamientos más seguros y respetuosos con el cerebro y con la calidad de vida del paciente.

La técnica de ablación láser cerebral guiada por resonancia magnética representa actualmente una innovación que está transformando la práctica neuroquirúrgica, ofreciendo nuevas alternativas a pacientes con tumores cerebrales, metástasis, angiomas y epilepsia resistente a fármacos, además de abrir la puerta a intervenciones más seguras, menos invasivas y con mejores resultados para la calidad de vida de los pacientes.

Esta técnica mínimamente invasiva ofrece importantes ventajas. Además de la rápida recuperación, reduce el riesgo de complicaciones postoperatorias como infecciones, hemorragias o infartos cerebrales y preserva el tejido sano del cerebro. "Este procedimiento con láser es muy valorado por los pacientes porque evita la agresividad de una cirugía abierta. La recuperación es notablemente más rápida: el alta se da a las 24 horas y en una semana pueden retomar su vida cotidiana, frente al mes de recuperación que suele necesitar la cirugía tradicional", subraya el especialista del Hospital Ruber Internacional.

Monitorización continua del proceso

Esta técnica se presenta como una opción terapéutica menos invasiva en determinados casos clínicos, según destaca este neurocirujano, y afirma que resulta "de gran interés" para quienes no pueden someterse a una craneotomía por motivos médicos o prefieren una opción menos agresiva.

Precisamente, uno de los aspectos más innovadores de este sistema es la monitorización continua del proceso mediante resonancia magnética, ya que permite al equipo médico ajustar la aplicación del láser en cada instante, asegurando que sólo se destruye la zona enferma y preservando intactas áreas cerebrales de vital importancia. "La ablación láser nos permite introducir una fibra de apenas un milímetro en el interior del cerebro y destruir el tejido enfermo de forma totalmente controlada. El procedimiento se realiza en un tiempo inferior al de la cirugía convencional y se desarrolla bajo monitorización en tiempo real con resonancia magnética, lo que garantiza la máxima seguridad y preserva los tejidos sanos del cerebro del paciente. Nos da imágenes en tiempo real, de manera que podemos ver qué tejido está siendo destruido y garantizar la preservación de zonas funcionales como el área del lenguaje, la motricidad o la visión", resalta el Dr. Budke.

Gamma knife

Sin duda, la ablación láser ha sido una gran aliada en el campo de la cirugía de tumores cerebrales en los últimos años, pero no la única. "Gamma Knife representa un avance significativo en el tratamiento de diversas condiciones cerebrales, ofreciendo una alternativa menos invasiva y más segura a la cirugía tradicional", explica el doctor Roberto Martínez Álvarez, jefe de la Unidad de Radiocirugía y Neurocirugía Funcional del Hospital Ruber Internacional, con más de 30 años de experiencia en el campo.

El Gamma Knife es una forma de radiocirugía estereotáctica que utiliza haces de radiación enfocados para tratar diferentes condiciones en el cerebro sin necesidad de incisiones. Emplea imágenes tridimensionales para localizar con precisión el área a tratar y dirigir los haces de radiación de alta energía a esa zona específica. De esta manera, esta tecnología permite que el tratamiento sea preciso y eficiente, reduciendo significativamente los riesgos y el tiempo de recuperación para los pacientes.

"Con su capacidad para tratar áreas inaccesibles del cerebro y minimizar el daño al tejido sano, el Gamma Knife está transformando la neurocirugía. Es bien conocido por su eficacia en el tratamiento de tumores cerebrales, ya que puede destruir tumores malignos y benignos sin dañar el tejido cerebral circundante. Los datos muestran un excelente control de patologías, alcanzando un 90% en tumores benignos y un 80% en el caso de metástasis, donde el 75-80% no vuelven a crecer", señala el experto.

El problema de la radiación en los tumores cerebrales

Además, subraya el doctor Martínez Álvarez, permite dirigir una dosis precisa de radiación a la zona afectada del cerebro, preservando el tejido sano circundante y evitando los riesgos asociados a la cirugía tradicional: "Esto la convierte en una opción segura y eficaz, especialmente para pacientes como niños en desarrollo cerebral o aquellos con metástasis a lo largo de los años".

Es más, el jefe de la Unidad de Radiocirugía y Neurocirugía Funcional del Hospital Ruber Internacional recuerda aquí que la baja radiación periférica es crucial para prevenir efectos carcinogénicos a largo plazo. "Después de años de seguimiento hemos demostrado que el riesgo de desarrollar un segundo tumor por esta radiación es tan bajo como el de la población no radiada, así que uno de los mayores beneficios del Gamma Knife es que podemos tratar áreas del cerebro que de otro modo serían inaccesibles", añade el doctor.

En concreto, subraya que las principales ventajas de la neurocirugía con Gamma Knife en comparación con la cirugía tradicional son:

El procedimiento con Gamma Knife se realiza utilizando una máquina especial; una esfera con 192 fuentes de radiación: "Al paciente se le coloca un marco o pieza de fibra denominado base estereotáctica en la cabeza y se le realiza una resonancia magnética (RM) para mapear el cerebro en detalle. Con la RM identificamos la ubicación exacta de la condición a tratar y esto nos permite planificar el tratamiento y determinar la dosis y dirección exactas de los haces de radiación", celebra este especialista.

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