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Análisis 'Wolfenstein II: The New Colossus', para nostálgicos de los juegos clásicos de acción

Los nazis se apoderan de Estados Unidos en una secuela brillante, una oda al género de la acción en primera persona de corte clásico.

Víctor Moyano / Elsotanoperdido
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El jugador versado sabrá que, actualmente, existen multitud de propuestas para disfrutar de la acción en primera persona. Franquicias consolidadas que esperan su nuevo capítulo año tras año, series emblemáticas cuyas secuelas se hacen esperar más tiempo, propuestas exclusivamente en línea que hacen las delicias de los jugadores más competitivos y desarrollos completamente nuevos son algunas de las opciones que el mercado brinda a sus consumidores de forma matemática, sin descanso.

Pero antes de que llegara la masificación de género existían algunas franquicias que sirvieron de preludio a la invasión que estamos padeciendo. Wolfestein, por ejemplo, fue uno de los pioneros a la hora de ofrecer gráficos tridimensionales hace más de dos décadas y, por suerte, la franquicia continúa viva gracias a Bethesda, que sintetizó su esencia y la inyectó con nuevas posibilidades en Wolfestein: The New Order.

El título, de jugabilidad clásica y directa, sin experimentos extraños, logró cosechar un éxito sin precedentes, lo que hizo que poco después apareciera en el mercado un contenido descargable de calidad equiparable: The Old Blood. Las gratas horas de diversión que nos ofrecieron ambos títulos prometen repetirse ahora en su secuela, The New Colossus, una sucesión narrativa directa de The New Order que llega con gráficos revisados, algunas mecánicas nuevas y, por supuesto, capaz de liberar toda la adrenalina que produce matar a cientos de nazis digitales.

Estados Unidos y su distópica realidad alemana

La obra continúa la trama argumental vista en The New Order. Es decir, lejos de solventar el conflicto de la Segunda Guerra Mundial, los fascistas alemanes, cargados de tecnología muy avanzada, llegan hasta los Estados Unidos para continuar expandiendo su supremacía. ¿Nuestro objetivo? Aniquilar a todos y cada uno de los miembros de las tropas alemanas, que campan a sus anchas, unidos a una resistencia afroamericana que también lucha por sobrevivir.

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Hasta aquí vamos a hablar del argumento de Wolfestein II, nada más, porque, pese a ser una trama bastante directa, sí que guarda ciertas sorpresas que preferimos no desvelar. No, el argumento no es tan complejo y enrevesado como en otras propuestas de género, pero sí lo suficientemente trabajado como para hacernos sentir, gracias a su puesta en escena, una mezcla de rabia, humor y adrenalina. De esta manera, la acción se traslada a algunos escenarios emblemáticos de Estados Unidos como Nueva Orleans o Hollywood, siempre bajo el amparo fascista. Es curioso ver a miembros del KKK campando a sus anchas simpatizando con la ideología alemana, a pesar de que estar también bajo el punto de mira por no ser lo suficientemente arios.

En cualquier caso, la obra sigue la estela de su predecesor en cuanto a desarrollo: objetivos claros, como acabar con un sargento determinado antes de que éste pida refuerzos o llegar hasta un punto de encuentro, son constantes en el juego, que utiliza además la misma fórmula pasillera que tan buenos resultados recogió el original. Y sí, hay momentos de exploración e incluso algunas decisiones que tomar que afectan al desarrollo de la trama, pero en todo momento, el jugador va de la mano de la fórmula de juego hasta completar el capítulo, siempre que la ofensiva nazi le deje avanzar, claro.

Nazi bueno es el nazi muerto

La esencia de Wolfestein está presente en cada nivel de The New Colossus. La adrenalina es constante gracias a su concepción clásica del género, que se desentiende por completo de coberturas para dar una jugabilidad rápida y sin fisuras. Vuelven, en este sentido, algunos momentos en los que podemos jugar con sigilo nuestras cartas, acercándonos por detrás de los enemigos para ahorrar algunas balas, que, dicho de paso, escasean en los niveles más altos de dificultad.

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El estudio sabe que el jugador aficionado al género clásico desea precisión. Es por ello que se mantiene la posibilidad de ladear la mira para ganar unos centímetros de visión que pueden ser determinantes para evitar ser sorprendidos. Los nazis están muy bien armados, y pese a que la inteligencia artificial en ocasiones nos ha parecido más ingenua de lo normal, no dejarán de venir hordas de soldados y monstruos mecánicos que querrán cortarnos la cabeza. ¿Cómo hacemos frente a la amenaza? Pues muy sencillo: tenemos un buen puñado de armas de todo tipo que, además, podemos combinar como nos plazca. ¿Queremos ir con dos metralletas cargadas de plomo para arrasar todo a nuestro paso? ¿Preferimos ir con una pistola con silenciador en una mano y una escopeta en otra? La decisión está a cargo del jugador, que podrá, además, ir mejorando las armas con nuevos tipos de balas o cargadores más amplios. Las armas pesadas, las más impactantes –y que nos limitan en movimiento— también están presentes, y son una auténtica delicia verlas en funcionamiento.

Mejorando la técnica vista en 'The New Order'

A nivel audiovisual, Wolfestein II: The New Colossus se apoya en el motor gráfico utilizado en su predecesor, pero introduciendo mejoras tanto en efectos como en modelados y entornos. Las partículas y efectos que veremos en pantalla son francamente sorprendentes, sobre todo teniendo en cuenta que el título funciona a una resolución completa y a una tasa de 60 imágenes por segundo tanto en PlayStation 4 como en Xbox One. La mejor parte se la lleva, por supuesto, la versión de ordenador, que ofrece mejores detalles si disponemos de un buen procesador y una tarjeta de memoria dedicada.

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El salto, con respecto a The New Order, es evidente, sobre todo en materia de introducciones. Ahora las secuencias generadas por ordenador tienen un mayor componente cinematográfico, en parte debido a que el estudio ha querido profundizar en la narrativa de la obra. Se mantiene, además, un estupendo trabajo artístico a la hora de reflejar el aspecto de Estados Unidos bajo una perspectiva nacional socialista alemana, impregnando cada rincón con la simbología fascista y mezclando conceptos que encajan sorprendentemente bien sobre el papel.

El doblaje al castellano es bastante aceptable, con unas voces que caracterizan en todo momento las personalidades de los protagonistas. Sin embargo, se pierden ciertos matices que sí están presentes en la versión original, sobre todo teniendo en cuenta la mezcla de acentos cuando un alemán habla inglés. La música, por su parte, acompaña perfectamente la estela de sangre que dejamos a nuestro paso, con ritmos estadounidenses de la década de los 60.

Conclusiones

Wolfestein II: The New Colossus es una oda al género de la acción en primera persona de corte clásico. Su frenesí a la hora de ofrecernos un juego de acción de calidad supone, como lo hizo el original, alejarnos de las virtudes –y defectos— por las que apuestan otros exponentes del género, que requieren de estrategia o de unos enfrentamientos más pausados y tácticos. En The New Colossus vemos acción pura, directa y sin fisuras, algo que encantará entre los seguidores del género y que sorprenderá al que venga de otras franquicias asentadas.

El videojuego irradia diversión en su campaña, que podremos completar en poco más de 10 horas en función de nuestra pericia con el mando y del nivel de dificultad seleccionado. En este punto, de los seis niveles ofrecidos, los últimos dos suponen un verdadero quebradero de cabeza que únicamente podrán superar los usuarios con mayor dedicación. En cualquier caso, y a pesar de no contar con modo en línea, The New Colossus convence por su estupenda puesta en escena y un estilo de juego que nos traslada, directamente, a la diversión ofrecida por los juegos de acción de hace décadas. Todo un lujo para el nostálgico.

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