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'Shenmue I & II': una remasterización imprescindible para historiadores del videojuego

La esperada remasterización nos devuelve la obra maestra de Yu Suzuki, un fracaso comercial en su día cuya leyenda no ha parado de crecer.

Carlos de Ayala / Elsotanoperdido
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Hace algún tiempo, SEGA decidió limpiar el polvo de las estanterías y emplear todo el arsenal disponible en su almacén de grandes licencias. ¿El objetivo? Recuperar parte de la gigantesca base de fans que seguía ansiosa las producciones de la compañía por todo el mundo a finales del pasado siglo. No es de extrañar por tanto que la empresa haya optado por fin y a petición popula, por recuperar y remasterizar las dos primeras entregas de la serie Shenmue para adaptarlas a Xbox One, PlayStation 4 y PC. Si por casualidad no la conoces, se trata de una serie que con el paso del tiempo se han convertido en una referencia dentro de los orígenes de los juegos de mundo abierto, que destacaba por su diseño y por ofrecer muchas actividades y minijuegos distintos. Claro, esto en la actualidad es algo de lo más común, pero la franquicia desarrollada por el equipo Sega AM2 sorprendía en 1999 con un brutal cambio de paradigma en la era 3D.

No se puede poner ninguna objeción a que ambas obras son fundamentales en la evolución de esta industria. Entre otras, fue la producción más cara de la historia, un gran fracaso comercial y para la mayoría, la serie más determinante del videojuego moderno. Desde este punto de vista, la oportunidad de evolucionar se perdió hace muchos años, pero no para aquellos que quieran redescubrir, incluso en base a un espíritu estrictamente filológico, un par de obras maestras.

Un adelantado a su tiempo que lo pagó muy caro

Las dos primeras entregas de Shenmue son baluartes de la potencia y capacidad de Dreamcast, pero en su día las ventas no acompañaron y la compañía dejo de apostar por el formato. Sin embargo, esto no significó que su esencia fuera relegada al olvido, como sucede con otras series canceladas por no cumplir con las expectativas comerciales, pues durante años sus mecánicas sirvieron de inspiración e influencia para los juegos que vendrían en el futuro. Shenmue es una experiencia de juego única, atípica en su propio ritmo, el tratamiento de los personajes, así como en el planteamiento de las mecánicas y, por lo tanto, debe contextualizarse para ser apreciada hoy como es debido. Ahora, cuando nos acercamos a los 20 años de su lanzamiento, nos enfrentamos a la revisión de un producto extrañamente icónico e histórico. Una labor, al mismo tiempo, tan complicada como sencilla.

Shenmue es el legítimo hijo de su tiempo, es una idea no aprobada por un tipo de jugador que todavía no sabía que lo tenía entre manos y cuyos responsables dejaron morir para cambiar el discurso, expandirlo y armonizarlo, como demuestra Yakuza, la serie sustituta. Sin embargo, nunca se apoderó del mérito de ser el primero. No hay duda que supuso un paso fundamental para reinventar los sistemas de mundo abierto del nuevo milenio. Y, en consecuencia, todos le debemos mucho. Pero la revisión de ambas producciones también supone un excelente punto de partida para comprender como abordar el diseño y el desarrollo de una experiencia similar. Aunque Shenmue es un producto popularmente icónico, uno debe preguntarse de dónde nace el mito del título de Yu Suzuki, y qué queda hoy de esa grandeza que tantas páginas ha llenado con diferentes retóricas.

La realidad es que Shenmue es una obra maestra definitivamente atípica y adelantada a su tiempo. Pero el paso de los años suele enturbiar la realidad y los conceptos pueden parecer confusos. Como sucede con todos los juegos que determinan, a su pesar, el destino de una consola, Shenmue es innegablemente mítico, incluso en exceso, pero mirándolo desde el punto de vista didáctico e histórico no deberíamos olvidar su fecha de lanzamiento original en 1999, cuando aún no existía GTA III, ni tampoco ningún otro juego de corte similar. Además, los Shenmue tenían otro grosor, un entorno de juego y un motor gráfico diseñado para lograr un objetivo único decididamente increíble: nada menos que crear una especie de conjunción de géneros para crear la experiencia definitiva de los videojuegos. Actualmente, la ejecución técnica y parte de las animaciones originales ofrecen la sensación de anticuadas, pues no nos engañemos, la alta definición no puede obrar milagros a menos que optes por reconstruir desde cero el juego, pero se mantienen prácticamente intactas algunas de las peculiaridades que han permitido que llevemos hablando de la serie más de tres lustros, a pesar de los años transcurridos y la expansión lógica del género.

La venganza de Ryo Hazuki

La trama nos invita a acompañar al joven Ryo Hazuki en un viaje tanto físico como espiritual para encontrar a Lan Di, el hombre que, en la introducción del primer título, durante un lluvioso 29 de noviembre mata a su padre en el dojo de la familia para hacerse con una misteriosa reliquia. El primer Shenmue comienza cuatro días después del dramático suceso, con Ryo despertando en su cama con una ardiente sed de venganza, algo que le llevará a investigar por las calles de Dobuita y el puerto cercano. Los eventos que poco a poco se van alternando, pronto llevarán al joven a cruzar el mar, a China, donde se establecerá en consecuencia Shenmue II. En cualquier caso, la propuesta de los dos títulos se percibe inmediatamente en el tratamiento de los escenarios, y en la naturaleza de muchas de las tareas en las que el protagonista tendrá que participar durante su aventura.

Shenmue es un juego que a menudo funciona en virtud de sus increíbles detalles. Por supuesto, en el momento de su estreno, el nivel de profundidad era toda una novedad junto a esa capacidad para mirar y tocar. La serie exponente de la revolución tridimensional nos permitía, por primera vez, comportarnos como auténticos "turistas virtuales" que se sumergen totalmente en un entorno realista, tal vez no tan rico en polígonos, pero capturando a la perfección todo lo que importa. Todavía se mantiene viva esta capacidad para capturar la magia de un momento sintiendo el impulso de la ciudad. Y es muy vívida: las mañanas y las noches se introducen en escena con tres notas de piano seguidas por un lento movimiento que eleva la cámara para ver como las farolas se encienden como por arte de magia. Un ejercicio que aun desprende mucho simbolismo.

El punto de partida para una nueva generación

En ocasiones, ambas producciones no son capaces de ocultar su edad a nivel visual, pero te envuelven y exigen toda la atención: disponemos de un amplio territorio y muchos personajes en cualquiera de los juegos, y además de usar los ojos, también es necesaria la intuición. Podemos optar por pedir ayuda por la calle a los diferentes personajes que las pueblan, pidiendo instrucciones que se explican estrictamente mediante el lenguaje y que necesariamente debes recordar. Elementos que huelen a tradición y que pueden molestar a un cierto tipo de jugador, pero que sigue fascinando a los que quieren disfrutar la experiencia del modo más fidedigno posible, como la escala 1:1, y no sólo en el mapa de la ciudad de turno. Shenmue y su secuela también son juegos de interpretar rostros y caras, personajes clave diseñados para dejar huella como en los mejores juegos de rol japoneses del pasado. Para subrayar cada momento, también hay una banda sonora que, aparte de algunas piezas sobresalientes, quizá represente la síntesis final de las increíbles cualidades de los músicos de SEGA en aquellos años. Sin duda, el tema principal de Shenmue es una de las composiciones instrumentales más bellas en la historia de los videojuegos.

En la obra los personajes se interrelacionan entre ellos, hablan en la calle, incluso parecen tener sus propias motivaciones. Todo ello sucede en paralelo a las mecánicas y opciones de juego que sirven para avanzar explorando cada tramo, pero además de investigar, la serie tampoco se olvida de los amantes de la acción: Ryo Hazuki creció con un padre estricto, que le obligó a mantener un estrecho contacto con el jujitsu. El sistema de combate, con algunas diferencias, está inspirado en el de Akira de Virtua Fighter. A diferencia de la mayoría de franquicias que le han precedido, incluso la que ocupó su puesto tras el fracaso comercial, aquí no se trata simplemente de golpes voladores, sino que cada pelea debe abordarse con ojo clínico y nervios de acero. Porque al final Shenmue es un juego de artes marciales, y con ese espíritu, la obra se desarrolla y cobra vida.

Los volúmenes remasterizados para Xbox One, PlayStation 4 y PC realizan su trabajo con dignidad y mucho respeto a los originales. Gráficamente la transición a la alta definición ha tenido un buen efecto, pero poco o nada más se podría hacer con las texturas y voces grabadas originalmente para el formato GD-ROM utilizado en los dos juegos, que sólo acumulaba el doble de capacidad de un CD-ROM normal. Además, el relanzamiento tiene todas las funciones modernizadas incluyendo una resolución de pantalla completamente escalable, la elección de los esquemas de control modernos o clásicos, opciones de gráficos para PC, una interfaz de usuario actualizada y la opción de disfrutar tanto de las voces originales en japonés o en inglés.

Conclusiones

Tanto si te encantó en su época o simplemente quieres revivirlo en un formato más actual, como si decides descubrirlo a nivel formativo como elemento histórico, esta doble remasterización es una pieza ineludible e imprescindible para todos aquellos que están interesados en el videojuego desde el punto de vista didáctico o técnico, ya que estamos ante un hito en la evolución de este medio. Prepárate para dos juegos tan magnéticos y fascinantes, que provienen de una visión del medio que no tiene igual, algo que en el primer Shenmue solo se insinúa, pero que toma forma definitivamente en Shenmue II. Las dos remasterizaciones hacen un trabajo sobresaliente brindando nueva vida a los combates, la investigación detectivesca, el mundo abierto en tiempo real, los elementos RPG y los memorables minijuegos.

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