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Crisol Theater of Idols: un perturbador soplo de aire fresco para el género de terror en primera persona

Una sangrienta y sobresaliente inmersión en el folclore español que llega dispuesta a consolidarse como una de las mayores sorpresas del año

Vermila Studios

El mundo de los videojuegos de terror es una disciplina con muchos años de historia. Desde su auge con la llegada de ‘Resident Evil’ en 1996 hasta la actualidad, se han sucedido numerosos intentos de incorporar nuevas ideas al género, siempre buscando una renovación capaz de sorprender a sus consumidores habituales. Sin embargo, a estas alturas y con tantos juegos del mismo espectro, cada vez es más difícil encontrar propuestas verdaderamente originales. En este sentido, ‘Crisol Theater of Idols’ hace los deberes.

Made in Spain

Al introducir una narrativa inspirada en la cultura y el folclore españoles, uno de los primeros títulos con el sello de la división de juegos de Blumhouse nos propone un macabro viaje que aborda temas como la religión y la fe, al mismo tiempo que presenta una jugabilidad poco convencional. Además de los elementos habituales del género, su rasgo diferencial es que las armas que empuña el protagonista se recargan con su propia sangre y le hacen perder parte de su vida con cada recarga. Ante una idea tan interesante, el título desarrollado por el equipo madrileño Vermila Studios despertó curiosidad tiempo antes de su estreno. Ahora toca descubrir si el juego realmente logra un registro interesante con sus propuestas.

La misión divina del Dios del Sol

‘Crisol Theater of Idols’ plantea con claridad la premisa central de su narrativa. Asumimos el papel de Gabriel, un soldado devoto del Dios del Sol que recibe la ardua misión de contener la propagación de un culto herético que opera en la isla de Tormentosa, un lugar maldito aparentemente dominado por una fuerza maligna. Inicialmente, demuestra una determinación absoluta para cumplir con su deber sin vacilar. Sin embargo, a lo largo del viaje comienza a cuestionar gradualmente el verdadero propósito de su misión y los principios que antes consideraba incuestionables comienzan a resquebrajarse.

Por otro lado, ‘Crisol’ sale muy bien parado en la creación de escenarios y ambientación, esencialmente a través de pequeñas historias ambientales que el jugador descubre a lo largo de la narrativa. Durante el viaje, Gabriel encadena diversas visiones relacionadas con personas que habitaron ciertos lugares de la isla antes de su llegada y eso contribuye significativamente a entender estos entornos, además del contexto histórico y cultural de la isla de Tormentosa. Con el mismo planteamiento, el juego incluye varios diálogos opcionales con personajes no jugables que amplían la historia de la región y refuerzan la sensación de un mundo con trasfondo.

Elementos de terror de supervivencia

‘Crisol: Theater of Idols’ sorprende gratamente con su excelente uso de elementos clásicos del survival horror. Aunque el prólogo es bastante lineal, a partir del primer capítulo los escenarios se abren con múltiples caminos. En ese sentido, el diseño de niveles cuenta con varias rutas posibles, puertas cerradas desde el otro lado que solo se pueden abrir más tarde y zonas que requieren objetos específicos para acceder.

Además, también se agradece cómo el juego conecta intuitivamente estos entornos, evitando que el jugador se sienta perdido, al mismo tiempo que ofrece momentos inesperados cuando las diferentes áreas comienzan a interconectarse. También resulta bastante interesante que muchos de estos escenarios escondan lugares secretos con objetos útiles, coleccionables e incluso fragmentos de historia que amplían la narrativa. En esa misma línea, los puzles también merecen mención aparte.
Estos siguen claramente una línea que plantea buscar ciertos objetos dispersos por el entorno para resolver pruebas concretas. Algunas de estas exigen tiempo y atención, algo en contraste con la tendencia actual de muchos juegos de terror de simplificar excesivamente los puzles, y ‘Crisol’ lo remata al presentar un nivel de complejidad más exigente.

La introducción de un acosador en la figura de Dolores a lo largo de la campaña debería mejorar aún más la experiencia y hacer el viaje mucho más angustioso. Sin embargo, la forma en que se aprovecha este elemento queda por debajo de lo necesario para mantener esa presión con regularidad.

Un espacio para descansar y entretenerse

Tras el prólogo, ‘Theater of Idols’ introduce una zona que sirve como punto de encuentro entre misiones. En esta ubicación, los jugadores tienen acceso a un comerciante que ofrece diversas mejoras, como mayor durabilidad del cuchillo, aumento de vida máxima para el protagonista e incluso nuevos movimientos que amplían las posibilidades de combate. Además, es posible mejorar las armas, haciéndolas más efectivas en combate, mediante mejoras que se pueden adquirir con monedas repartidas por los diferentes escenarios recorridos durante el juego.

En línea con estas mejoras, la zona central también cuenta con varios minijuegos, entre ellos pruebas de tiro al blanco, pruebas de fuerza y otras actividades secundarias. Al completarlas, se consiguen vales que pueden canjearse por objetos especiales, desde más dinero hasta elixires capaces de aumentar la vida de Gabriel. Resulta interesante revisitar este espacio a lo largo de la campaña, ya que ofrece nuevas recompensas constantemente y, en ciertos momentos, también diálogos adicionales que ayudan a entender mejor el mundo del juego.

Combate de sangre

No obstante, el elemento diferencial de la producción reside en la gestión del recurso principal del juego, la munición. A diferencia de otros juegos de su misma especie, donde escasea y se encuentra dispersa por los escenarios, aquí se utiliza en la forma de la propia sangre del protagonista. Por tanto, cada vez que recargamos el arma resta PV a Gabriel. Este aspecto del juego funciona casi a la perfección, ya que te obliga a calcular el riesgo en todo momento. Cuando aparecen los astillados, (la clase principal de los enemigos del juego), debes considerar cuidadosamente si sale a cuenta entrar en combate y sacrificar parte de tu vida, o si es más prudente evitar la confrontación, ya que este recurso puede ser crucial en futuras batallas.

Aquí el cuchillo también es importante. Al igual que la munición, su uso también consume parte de la sangre del protagonista, aunque en una cantidad significativamente menor. Usándolo a tiempo es posible realizar contraataques e incluso eliminar a algunos enemigos. Sin embargo, a pesar de su efectividad, debe afilarse periódicamente en puntos repartidos por los escenarios y para ello también hace falta gasolina, un recurso igualmente limitado. Con ese panorama, el utensilio se vuelve aún más escaso que la propia munición, añadiendo una gestión más estricta del combate, ya que debes valorar cuidadosamente cuándo realmente vale la pena usarlo.

Por otro lado, ‘Crisol’ también recompensa a cualquiera que recorra sus entornos. Es posible encontrar animales muertos de los que podemos absorber sangre para recuperar vida, así como jeringas con el mismo efecto. Estas son un recurso extremadamente limitado, de ahí que sea mejor reservarlas para los momentos más apurados.

Variedad de enemigos

Ahora, hablando un poco sobre los enemigos, aquí el título cumple de principio a fin. Aunque la campaña está poblada predominantemente por macabros astillados, una acertada dirección de arte logra introducir variantes dentro de este mismo tipo de adversario, tanto en el diseño como en sus patrones de ataque. Hay enemigos que recortan distancia enseguida en el cuerpo a cuerpo, otros que empuñan armas blancas como guadañas para asestar golpes más amplios, e incluso algunos que atacan a distancia con ballestas, obligándote a replantear constantemente tu forma de pelear.

Una versión siniestra de España

‘Crisol’ es un juego visualmente impactante. Presenta a los jugadores una versión oscura y macabra de España, con frecuentes entornos sombríos, lluvias torrenciales y escenas repletas de sangre y animales muertos para crear una atmósfera verdaderamente aterradora. El título también trata con eficacia la mezcla entre símbolos religiosos e imágenes paganas, creando un contraste inquietante que refuerza la sensación de inquietud a medida que recorremos las diferentes localizaciones a lo largo de la campaña.
Además, a pesar de usar Unreal Engine 5, el juego logra mantener una identidad visual propia, sin dar la sensación de un título genérico más que depende de los recursos estándar del motor. En Crisol, esta identidad visual sostenida con un trabajo artesanal contribuye significativamente a crear una sensación de cercanía con el lugar.

También juega a favor una banda sonora realmente inspirada. No está presente de forma constante, sino que surge en momentos puntuales y estratégicos, añadiendo un toque de tensión o dramatismo dependiendo de la secuencia. El diseño de sonido en su conjunto también está a buen nivel. Los efectos derivados de la lluvia, el viento, el crujido de las puertas y los objetos que acompañan cada estancia contribuyen a crear una atmósfera densa y muy efectiva.

Conclusiones

‘Crisol Theater of Idols’ aprovecha al máximo las características principales del survival horror para ofrecer una experiencia que se distingue entre propuestas de género. La parte narrativa funciona y se combina con una jugabilidad que logra construir una aventura repleta de tensión con su identidad muy bien definida, con la notable diferencia de que nuestro principal recurso es la propia sangre del protagonista. Es un título que, en general, debes experimentar a muy poco que te interese el género.

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