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Confirmado: El día de mañana no se nos está viniendo encima

El desastre vaticinado por la famosa película catastrofista de Ronald Emmerich no parece estar en marcha. La Corriente del Golfo no parece estar frenando, un efecto del calentamiento global que no sólo fue publicitado por Hollywood, sino que también se ha incorporado a algunos modelos climáticos.

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Gracias a la corriente del Golfo, que mueve aguas frías de norte a sur en la costa este de Norteamérica y trae aguas cálidas de sur a norte en la costa oeste de Europa, países como España, Francia o Gran Bretaña tienen temperaturas entre 4 y 6 grados centígrados más altas. Por eso latitudes similares en Estados Unidos son mucho más frías que sus contrapartes europeas.

La película El día de mañana se basaba en la hipótesis de que el fin de la circulación termohalina en el Atlántico conllevaba la congelación del hemisferio norte, aunque en principio la consecuencia se limitaría más a Europa y llevaría un par de décadas, un suspiro en términos climáticos, pero desde luego demasiado tiempo para las necesidades dramáticas de un film catastrofista. Se sabe que ha sucedido en el pasado cuando alcanzaban el océano grandes cantidades de agua dulce; la última vez fue hace 8.200 años, al salir de la última glaciación, cuando llegó al mar –tras derretirse una presa natural de hielo– todo el contenido de un gran lago situado donde actualmente están los Grandes Lagos. La corriente tardó unos doscientos años en volver a funcionar, y las temperaturas en Europa y Groenlandia bajaron considerablemente durante ese periodo.

Al Gore
, en su película propagandista Una verdad inconveniente, advertía de los riesgos de que pudiera volver a suceder, con el agua llegando del derretimiento de Groenlandia. De hecho, algunos modelos climáticos incorporan esta posibilidad. Sin embargo, la mayoría de los climatólogos han considerado esa eventualidad como muy improbable, sino imposible. Ahora, un nuevo estudio les da la razón.

Según informa la BBC, la corriente del Golfo no parece haber ido a menos. Científicos estadounidenses no han encontrado ninguna tendencia discernible entre 2002 y 2009, aunque sí existen grandes variaciones en pequeños periodos de tiempo. "Los cambios que hemos observado son probablemente parte de un ciclo natural", ha asegurado Josh Willis, del Jet Propulsion Laboratory de la NASA. Pese a que el centro oceanográfico británico creyó haber encontrado en 2005 un descenso de un 30% en medio siglo en el volumen de circulación de la corriente, lo hizo en base a extender una tendencia muy breve que no ha continuado desde entonces, y que no cabe extender en el tiempo.

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