L. D. / EFE.-
La obra está ordenada temática y cronológicamente e ilustra la evolución de uno de los artistas decisivos del periodo de transición entre los siglos XIX y XX. La muestra, cuyos comisarios son Kosme de Barañano y Josep Ramón Escrivá, subraya el particular salto en solitario del artista hacia un conjunto de investigaciones plásticas que anticiparon muchos de los presupuestos de la pintura moderna española.
Con ocasión de esta exposición, el IVAM y la editorial Aldeasa han publicado el catálogo razonado "Ignacio Pinazo en la Colección del IVAM" a cargo del catedrático Francisco Javier Pérez Rojas y del profesor José Luis Alcaide.
Esta obra está ilustrada con 108 pinturas y seiscientos dibujos de Pinazo, procedentes de los fondos del museo, e incluye un texto de presentación de Kosme de Barañano, director del IVAM, y un amplio ensayo de ambos profesores.
El catedrático Javier Pérez Rojas manifestó que "Pinazo fue uno de los mejores pintores europeos de su época y su pintura precisa de cierta educación artística, pero en cambio tiene la virtud de atrapar al espectador poco contentadizo, a quien persevera y observa cómo cobra extraordinario interés a cada nueva mirada, deparándole momentos de intenso placer estético".
Por lo que se refiere a su personalidad, Pérez Rojas dijo que "fue un hombre introvertido y solidario, intelectual y contemplativo, como lo testimonian las numerosas observaciones, reflexiones y aforismos que fue anotando sobre cualquier trozo de papel sin sistema o propósito aleccionador".
Ignacio Pinazo Camarlench nació en Valencia en 1848. Fue uno de los artistas españoles más importantes del periodo de tránsito entre los siglos XIX y XX. Como la mayoría de los artistas de su época marchó a Roma para ampliar sus conocimientos, primero con sus propios recursos (1873) y más tarde con una pensión de la Diputación de Valencia adquirida por oposición (1876).
La pintura de Pinazo es representativa de lo que fue la evolución de un artista a caballo entre la tradición académica decimonónica y la nueva concepción de la pintura propia de la llamada modernidad del siglo XX. Si bien en los trabajos de Pinazo las huellas de la tradición retratista, la pintura de historia, el costumbrismo e incluso la temática alegórica estarán presentes durante casi toda su vida artística, en esta exposición, realizada íntegramente con los fondos del IVAM, se destacan especialmente sus innovadores diálogos con la naturaleza y el entorno cotidiano realizados con obras de pequeño formato.
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Con ocasión de esta exposición, el IVAM y la editorial Aldeasa han publicado el catálogo razonado "Ignacio Pinazo en la Colección del IVAM" a cargo del catedrático Francisco Javier Pérez Rojas y del profesor José Luis Alcaide.
Esta obra está ilustrada con 108 pinturas y seiscientos dibujos de Pinazo, procedentes de los fondos del museo, e incluye un texto de presentación de Kosme de Barañano, director del IVAM, y un amplio ensayo de ambos profesores.
El catedrático Javier Pérez Rojas manifestó que "Pinazo fue uno de los mejores pintores europeos de su época y su pintura precisa de cierta educación artística, pero en cambio tiene la virtud de atrapar al espectador poco contentadizo, a quien persevera y observa cómo cobra extraordinario interés a cada nueva mirada, deparándole momentos de intenso placer estético".
Por lo que se refiere a su personalidad, Pérez Rojas dijo que "fue un hombre introvertido y solidario, intelectual y contemplativo, como lo testimonian las numerosas observaciones, reflexiones y aforismos que fue anotando sobre cualquier trozo de papel sin sistema o propósito aleccionador".
Ignacio Pinazo Camarlench nació en Valencia en 1848. Fue uno de los artistas españoles más importantes del periodo de tránsito entre los siglos XIX y XX. Como la mayoría de los artistas de su época marchó a Roma para ampliar sus conocimientos, primero con sus propios recursos (1873) y más tarde con una pensión de la Diputación de Valencia adquirida por oposición (1876).
La pintura de Pinazo es representativa de lo que fue la evolución de un artista a caballo entre la tradición académica decimonónica y la nueva concepción de la pintura propia de la llamada modernidad del siglo XX. Si bien en los trabajos de Pinazo las huellas de la tradición retratista, la pintura de historia, el costumbrismo e incluso la temática alegórica estarán presentes durante casi toda su vida artística, en esta exposición, realizada íntegramente con los fondos del IVAM, se destacan especialmente sus innovadores diálogos con la naturaleza y el entorno cotidiano realizados con obras de pequeño formato.
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