L. D. / EFE.-
La presentación de este musical tuvo lugar este viernes en las torres de la Catedral de Barcelona con una actuación en directo acompañada por unos efectos especiales de fuego y humo de gran verosimilitud, ha constituido la anécdota del acto, ya que algunos ciudadanos alertaron a los bomberos, convencidos de que la catedral estaba en llamas, por lo que varios vehículos del cuerpo acudieron al lugar para impedir la "catástrofe".
Esta "primera piedra de las grandes producciones musicales en Barcelona", según dijo en rueda de prensa la directora de contenidos del proyecto, Julia Gómez, se ha podido colocar gracias al acuerdo entre las empresas CIE España, la promotora Focus y Barcelona Promoció, que dotará al Palau dels Esports con las adaptaciones necesarias para poder llevar a cabo producciones de esta magnitud.
Los autores originales del musical, Luc Plamondon (libreto original y letra de las canciones) y Richard Cocciante (música), explicaron que en la selección de los actores "no apostamos por grandes nombres, sino por grandes profesionales y algunos descubrimientos."
Tahis Curiana (Esmeralda), una cantante de 18 años que nunca había subido a un escenario teatral, podría ser una de estas futuras estrellas, igual que el más veterano Daniel Anglés (Gringoire), de 25, quien dirige desde 1996 su propia compañía musical "El musical més petit", así como el joven gerundense Albert Martínez, que da vida a Quasimodo. El elenco se completa con otros 7 cantantes, y una veintena de bailarines, "breakdancers" y acróbatas.
La producción es "muy moderna porque queremos contar una historia intemporal y universal", dijo Plamondon, y esta modernidad y mezcla se refleja tanto en el escenario (diseño abstracto de Giles Maheu) como en las letras españolas (de Nacho Artime) y la incorporación de varios estilos de música y danza.
Guitarras de rock y de flamenco, escalas árabes, tambores de la Edad Media, conviven en una fusión pegadiza sobre una base musical que recuerda las grandes óperas clásicas italianas y el resultado logra el objetivo de no colocar la obra en una época determinada.
Al convertir la novela de Victor Hugo en obra teatral, Plamondon respetó el final de la novela y, aunque la mayoría de las películas que se han hecho de la misma obra han convertido las últimas tramas en un "final feliz", el director en España, Wayne Fowkes, aseguró que apuesta por un gran final dramático. Un drama que también se asomó hoy de forma improvisada en la presentación del musical, cuando el actor que interpreta al jorobado Quasimodo se situó en la torre de más alta de la Catedral de Barcelona, para interpretar una dramática canción en medio de espectaculares efectos de humo y fuego.
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Esta "primera piedra de las grandes producciones musicales en Barcelona", según dijo en rueda de prensa la directora de contenidos del proyecto, Julia Gómez, se ha podido colocar gracias al acuerdo entre las empresas CIE España, la promotora Focus y Barcelona Promoció, que dotará al Palau dels Esports con las adaptaciones necesarias para poder llevar a cabo producciones de esta magnitud.
Los autores originales del musical, Luc Plamondon (libreto original y letra de las canciones) y Richard Cocciante (música), explicaron que en la selección de los actores "no apostamos por grandes nombres, sino por grandes profesionales y algunos descubrimientos."
Tahis Curiana (Esmeralda), una cantante de 18 años que nunca había subido a un escenario teatral, podría ser una de estas futuras estrellas, igual que el más veterano Daniel Anglés (Gringoire), de 25, quien dirige desde 1996 su propia compañía musical "El musical més petit", así como el joven gerundense Albert Martínez, que da vida a Quasimodo. El elenco se completa con otros 7 cantantes, y una veintena de bailarines, "breakdancers" y acróbatas.
La producción es "muy moderna porque queremos contar una historia intemporal y universal", dijo Plamondon, y esta modernidad y mezcla se refleja tanto en el escenario (diseño abstracto de Giles Maheu) como en las letras españolas (de Nacho Artime) y la incorporación de varios estilos de música y danza.
Guitarras de rock y de flamenco, escalas árabes, tambores de la Edad Media, conviven en una fusión pegadiza sobre una base musical que recuerda las grandes óperas clásicas italianas y el resultado logra el objetivo de no colocar la obra en una época determinada.
Al convertir la novela de Victor Hugo en obra teatral, Plamondon respetó el final de la novela y, aunque la mayoría de las películas que se han hecho de la misma obra han convertido las últimas tramas en un "final feliz", el director en España, Wayne Fowkes, aseguró que apuesta por un gran final dramático. Un drama que también se asomó hoy de forma improvisada en la presentación del musical, cuando el actor que interpreta al jorobado Quasimodo se situó en la torre de más alta de la Catedral de Barcelona, para interpretar una dramática canción en medio de espectaculares efectos de humo y fuego.
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