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¿Quién fue el Tío Camuñas?

Toda fábula se sostiene sobre una verdad. Y la del guerrillero Francisco Sánchez Fernández tenía todos los elementos para perdurar.

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Toda fábula se sostiene sobre una verdad. Y la del guerrillero Francisco Sánchez Fernández tenía todos los elementos para perdurar.
Busto del Tío Camuñas en su localidad natal | Wiki

Lo del Tío Camuñas ha pasado ser una leyenda urbana, la de una suerte de hombre del saco con aviesas intenciones. También una expresión burlona para aquel que aparece desastrado y con las ropas rotas. Pero como rezaría la portada de cualquier best-seller, toda fábula se sostiene sobre una verdad. Y la del guerrillero Francisco Sánchez Fernández tenía, pese a los tintes pintorescos, todos los elementos para perdurar.

Francisquete, otro de sus motes, es ya parte del argot popular de generaciones, un nombre que por la rústica fachada de la palabra ha adquirido tintes de guasa. Pero la función de Camuñas en la guerra de la Independencia estuvo lejos de ser un chiste

Nacido un 11 de septiembre de 1762 en Camuñas (Toledo) y muerto en octubre del año 1811, el apodo de Sánchez Fernández parece no envejecer pese a su falta de glamour.

Su vida transcurrió en la total normalidad hasta 1808, con la invasión francesa. Casado con Águeda María Martín, una joven local, Francisco tenía seis hijos y una vida anónima, pero la tragedia estaba a punto de sobrevenir. Todo adquiere tintes de relato heroico con su hermano Juan Pedro -un personaje mucho más importante en la comunidad que el propio Francisco- viéndose implicado en la muerte de un edil afrancesado.

Juan Pedro pasó a ser objetivo de los franceses, y fue apresado apenas unas semanas después. El juicio del hermano fue sumario, acabando sus días colgado de un molino. Fue la primera llamada del mito del Tío Camuñas, ahora a la huida al igual que su hermano, camino de erigirse en poco tiempo como el más importante guerrillero de La Mancha.

Como en todo relato heroico, las capacidades de Francisco fueron vitales. Su detallado conocimiento de la zona y su habilidad como jinete -se rumorea que fue cartero hasta su etapa de guerrillero- cimentaron el mito del Tío Camuñas. Espoleado por la rabia interior tras la muerte de su hermano, en dos años Francisco acabó con la vida de decenas de soldados franceses, reuniendo un pequeño ejército de rebeldes procedentes de todas las localidades vecinas a Camuñas.

Hazañas legendarias

Durante más de tres años, Camuñas actuó en localidades como Saelicés, Uclés, Tarancón o Quintar de la Orden, buscando toda oportunidad posible para atacar a las tropas enemigas. Escoltó fugitivos de las tropas francesas; hizo prisioneros; liberó reses de lidia custodiadas por los franceses, desafió guarniciones completas (como en el episodio ocurrido en Tomelloso en 1810, donde causó 50 bajas a 200 efectivos) y destruyó convoys completos de decenas de carros. También se apoderó de valijas y correo del enemigo.

Las historias de guerra a las que dio lugar están recogidas en archivos y en la obra Los Guerrilleros de 1808, de E. Rodríguez Solís. En el mes de abril de 1810 sorprendió a un destacamento de 120 franceses que había en Lillo, logrando que todo el destacamento se entregase prisionero. Pero no todo son acciones violentas, ya que también protegía a la población de la amenaza y escoltaba rebeldes amenazados.

Pero lo del hermano no era la única tragedia que pendía sobre el personaje. Uno de sus seis hijos, el pequeño Francisco, falleció en 1809 a los 10 años de edad. El pequeño no pudo tener un entierro digno debido a la ocupación francesa, incrementando la ofensa. Mientras tanto, los 30 guerrilleros del Tío Camuñas se afanaban en diezmar los ánimos de las tropas francesas, sorprendidos por la eficacia de los rebeldes. En su etapa de más actividad, Águeda también fallece, y Francisco contrae matrimonio con Josefa Romero.

No duró mucho. El Tío Camuñas se encontraba en Belmonte cuando fue atrapado por tropas del general D'armagnac, y posteriormente fusilado al día siguiente, el 13 de noviembre de 1811. Ahora, el busto de Lucio Sahagún descansa en el centro de Camuñas y recuerda la trágica figura de quien osó levantarse contras los invasores, aún a costa de hacerlo con violencia. .

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