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El Greco no se mordía la lengua

El Greco era apasionado, muy crítico y polémico con las modas artísticas de su época. Sus comentarios en unos meses estarán al alcance de todos.

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Los garabatos o apuntes en los libros más que ensuciarlos, los enriquecen, los inyectan de nueva vida y pensamientos. Y más si quien lo hace, es nada menos que el pintor griego Doménikos Theotokópoulos, el Greco.

La Biblioteca Nacional se ha convertido esta semana en la depositaria mundial del espejo de El Greco. En el Paseo del Prado de Madrid están los únicos manuscritos que se conservan del pintor, sus únicas reflexiones sobre el arte y sobre sus compañeros de oficio. Unas 20.000 palabras que se preocupó de anotar en los márgenes de dos obras, el tratado de Vitruvio sobre arquitectura (1552) y Las vidas de artistas de Giorgio Vasari (1550).

El primero ya pertenecía a la Biblioteca Nacional pero el segundo acaba de llegar a la institución. Lo ha adquirido en una subasta en Christie´s por 300.000 euros a los herederos de Javier de Salas, académico y director del Museo del Prado hasta 1978.

La vida de un libro

Este ejemplar de Las vidas de artistas de Giorgio Vasari, dispuesto a ser digitalizado (el plazo, poco concreto es algunos meses) es una segunda edición publicada en 1568 en Florencia y cuyo dueño, el primero en anotar en sus márgenes, fue el pintor Federico Zuccaro. Envuelto en un atillo Zuccaro se lo regaló a su amable anfitrión, El Greco, que una vez leído, releído y criticado y con el polvo suficiente de su biblioteca personal se lo legó a su discípulo Luis Tristán. Tristán siguió la tradición y volvió a escribir sus opiniones sobre las páginas de estos libros. La obra pasó por un convento de Madrid, se le perdió la pista y en 1966 Javier de Salas lo compró en una librería de Charing Cross de Londres. Del resto fuimos testigos esta semana.

Giorgio Vasari fue uno de los primeros historiadores del arte y el que acuñó el término Renacimiento. Su Vida de artistas, es una recopilación de anécdotas de pintores, escritores y arquitectos italianos del siglo XVI. En total on tres volúmenes, dos comprados por la BNE en la subasta londinense y otro más donado por la Fundación El Greco 2014.

Los garabatos del artista

Como explica en el video que acompaña a esta noticia el experto Fernando Marías, El Greco, en el espacio que le dejaba la obra original,se despachó a gusto con Miguel Ángel, "que no sabía pintar la carne" anotó, defendió el color, las sombras, la luz, los retratos naturalistas frente al mero dibujo. Admiraba a Tiziano y él mismo se veía como un artista completo.

Estos libros tienen mucho más valor que sus semejantes, los demás que se imprimieron en el siglo XVI por lo que otros escribieron en márgenes.

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