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Arco 2017, más mercado que nunca

La Feria Internacional de Arte Contemporáneo se celebra en Madrid hasta el domingo

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Arco 2017, más mercado que nunca
Lo mejor y lo peor de ARCO 2017, en imágenes

A este ARCO se viene a ver, a dejarse ver y a comprar. Esa es la gran diferencia de esta Feria de Arte Contemporáneo de Madrid con otras citas europeas. Es una muestra apetecible, tal y como la define su director, porque el mundo del arte mueve mucho dinero. Nueva ocasión para aprender la diferencia entre valor y precio. No busquen los precios: no hay etiquetas. A los que compran poco les importa, se trata de una inversión a largo plazo. Y también una lotería para quién apuesta por creadores noveles, que podrían acabar convirtiéndose en una gran firma, o no.

Se puede ir a buscar la belleza, a conocer la técnica, a sorprenderse con una instalación, o a conocer qué se mueve en otros países. Argentina es el país invitado. Y en la Argentina contemporánea hay mucha pintura. Así lo ponen de manifiesto 12 galerías argentinas y 23 artistas seleccionados para venir a la Feria, algunos conocidos como Alberto Greco, Eduardo Stupia y Mirtha Dermisache.

Bajo la dirección de Carlos Urroz hay menos provocación, las obras serán más o menos estridentes, según la sensibilidad del visitante, pero no hieren. En otras palabras: es una feria para casi todos los públicos. Asequible, estéticamente, y quizá también económicamente. Hay un apartado para jóvenes coleccionistas, que comienzan a iniciarse en el mundo del arte y también Opening, un espacio abierto a 18 jóvenes galeristas. Si no puede hacerse con una obra de arte, quizá pueda conseguir una reproducción: los libros de artista vienen de la mano de Arts Libris.

La feria en cifras

Pintura, escultura, instalaciones, fotografía, vídeo, dibujo y grabado. Un total de 200 galerías procedentes de 27 países; 164 galerías incluidas en el Programa General, a las que se suman 42 que forman parte de los programas comisariados. El Comité Organizador de ARCO 2017 cifra en 100 millones de euros el impacto económico para la ciudad. De precios, como ya hemos señalado, se habla poco. Y de lo poco que se habla, siempre en dólares: no en vano es una feria internacional. Lo de menos es el cambio de divisas, ya harán cuentas los expositores.

Lo que hay que ver…

Para el visitante curioso, merece la pena pasarse para conocer el cuadro más caro de la feria, un Dalí de 1.400.000 euros, expuesto en la galería de Leandro Navarro. Los amantes del color se tienen que pasar a ver el azul Klein de Yves, o cómo Richard Serra utiliza el negro, que poco tiene que ver con el de Anish Kapoor, claro que el artista británico lo tiene patentado. En la misma galería Lisson podemos ver obras del disidente chino Ai Weiwei. También hay obras de Uslé, Palazuelo o Fernando Arrabal (lo que él llama poemas plásticos), y piezas de gran envergadura, con las que fotografiarse para las redes sociales (porque adquirirlas está al alcance de pocos). Verán elementos móviles e hipnóticos. Técnicas escultóricas sorprendentes, con las que el bronce parece cartón, o el hormigón parece plástico.

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