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Cuando Adolfo Suárez fue "extra" de cine en una película de Sofía Loren

El joven Adolfo Suárez, abogado, de veintitrés años, acudió a esa llamada junto a cinco mil aspirantes a "hacer bulto".

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El joven Adolfo Suárez, abogado, de veintitrés años, acudió a esa llamada junto a cinco mil aspirantes a "hacer bulto".
El trío protagonista de Orgullo y pasión

A la figura del político y estadista Adolfo Suárez hay que agregarle alguna anécdota que sin duda contribuye a enriquecer su biografía personal. Fue en 1956 cuando ejercía de secretario del gobernador de Ávila, Fernando Herrero Tejedor. Sin duda, el joven abogado de Cebreros, amén de sus aspiraciones políticas, precisaba de estímulos económicos. No sin esa razón, aparte de otras de índole diferente, puede entenderse que acudiera a la llamada de un anuncio publicado en las páginas del diario local. En efecto, en las páginas del Diario de Ávila se insertó un anuncio en un día de primavera de 1956, que rezaba: "Para la película Orgullo y Pasión. Reclutamiento de "extras". Pasar por el Hogar del Camarada instalado en la Jefatura Provincial del Movimiento".

El joven Adolfo Suárez González, abogado, de veintitrés años, acudió a esa llamada junto a cinco mil aspirantes a "hacer bulto" en algunas de las escenas de aquella película, cuyos protagonistas eran nada menos que Cary Grant, Sofía Loren y Frank Sinatra, a las órdenes del laureado Stanley Kramer.

La intervención del veinteañero Adolfo Suárez como "extra" cinematográfico hay que circunscribirla en un puro ejercicio juvenil, en pos de ganar unas dietas –cuyo importe desconocemos, imaginamos que equivalentes a dos mil pesetas de la época, por día- y aparte vislumbrar de cerca la figura de aquellos ídolos mundiales de la pantalla, sobre todo ella, auténtico "sex symbol" mundial. Adolfo Suárez tuvo que disfrazarse de guerrillero en una acción ambientada en la España de primeros años del siglo XIX, cuando las tropas napoleónicas invadieron España.

Se trataba de un ataque de los guerrilleros españoles por medio de un gran cañón a las murallas de Ávila. Hubo serios contratiempos para dar verosimilitud a las secuencias. Y Adolfo Suárez y sus cinco mil compañeros "extras" hubieron de repetir un montón de escenas hasta dar con la definitiva. La productora invirtió en ello dos millones de pesetas, entonces una cifra insólita. Y con todo ello tuvieron que soportar secuencias peligrosísimas hasta que Cary Grant y Carlos Larrañaga dinamitaron un puente. Por cierto, esta pareja simpatizó mucho fuera del rodaje.

El caso que nos ocupa nos lleva, simplemente, a recordar a un joven Adolfo Suárez sumergido en la magia de aquel rodaje en su provincia abulense, mitad para ganar unas pesetas, mitad por conocer en su salsa el mundo del cine, estar cerca de un mito como era entonces Sofía Loren, y presumir después, una vez despojado de su ropa de guerrillero, ante sus amigos, en cualquier bar de la capital de las murallas.

Era junio de 1956 y a Adolfo Suárez le quedaban veinte años para convertirse en el primer presidente de la España de la Transición.

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