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Tribeca Film Festival: glamour y activismo político en la Gran Manzana

¿Qué se ha podido ver este año en el festival neoyorquino por excelencia? Les ofrecemos un repaso a lo más destacado del Tribeca Film Festival.

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¿Qué se ha podido ver este año en el festival neoyorquino por excelencia? Les ofrecemos un repaso a lo más destacado del Tribeca Film Festival.
Una de las proyecciones del festival | Tribeca Film Festival

Llega a su conclusión la decimoséptima edición del Festival Internacional de Cine de Tribeca, un certamen cinematográfico que cada mes de abril intenta, desde su fundación en 2002, llevar a cabo una fusión entre dos mundos aparentemente antitéticos: el del glamour hollywoodiense y el de las producciones independientes de bajo presupuesto.

Sus fundadores, el célebre actor Robert De Niro, la productora de cine Jane Rosenthal y el filántropo Craig Hatkoff concibieron este festival, que cada año suscita un mayor interés fuera de los Estados Unidos, con un doble objetivo: por un lado revitalizar económicamente el barrio de Tribeca (en el suroeste de Manhattan), devastado tras los atentados del 11-S. Por otro, se trataba de difundir, aprovechando el tirón mediático de De Niro, la escena del cine independiente neoyorquina.

A diferencia de otros festivales de corte similar en los Estados Unidos –Sundance, SXSW, LA Film Festival…–, Tribeca ha logrado trascender su carácter de certamen cinematográfico para convertirse en un importante foco de difusión de las ideas de la agenda liberal -en el sentido norteamericano del término- y progresista. Ello se ha debido a la proyección de documentales de marcado carácter político que han suscitado importantes polémicas dentro del país.

Por citar dos de los casos sonados más recientes, Vaxxed: From Cover-Up to Catastrophe, fue un polémico documental que tuvo que ser retirado de la programación el año pasado por vincular autismo y uso de vacunas. También fue muy controvertida la proyección del documental anti-fracking Gasland Part II en 2013, patrocinado por la célebre Yoko Ono y que originó un gran escándalo mediático -del que se hizo eco la cadena de televisión FOX- cuando la organización del festival impidió a un grupo de granjeros, críticos con el contenido del documental, acceder a una de las salas donde se proyectaba el documental.

La edición del 2017, que coincide con el primer año en la presidencia del controvertido Donald Trump, ha reunido a una parte importante de personalidades del mundo hollywoodiense muy críticas con los proyectos del nuevo inquilino de la Casa Blanca. Barbra Streisand, Alejandro González Iñárritu, Kathryn Bigelow o la misma Susan Sarandon, que han estado presentes en la última edición del festival en múltiples mesas redondas, han vuelto a expresar su insatisfacción con las políticas del presidente Trump. Sarandon, en la presentación de un interesante documental sobre la actriz de origen austriaco Hedy Lamarr, Bombshell: The Hedy Lamarr Story, volvió a incidir en el manido tópico del establishment hollywoodiense sobre la infra-representación de las mujeres en el "patriarcal mundo de Hollywood". Iñárritu y la "artivista" Marina Abramovic, en una pretenciosa y aburrida conversación, ilustraron al público neoyorquino sobre lo divino y lo humano. El festival dio su pistoletazo de salida con una gala inaugural el pasado 19 de abril, en la que Robert De Niro no perdió la ocasión de lanzar una nueva invectiva contra Donald Trump, aprovechando que en esta edición se clausura con la reposición de las dos primeras partes de El Padrino. "Quien hubiera pensado que volveríamos a los buenos tiempos de la mafia de entonces" ironizó.

Menos películas pero aún sin criterio

Desde el punto de vista de la programación, la edición del 2017 se ha caracterizado por una reducción del número de películas programadas, a pesar de lo cual el festival sigue proyectando en exceso y sin un criterio demasiado definido.

En cuanto al cine documental cabe destacar varios títulos. Para empezar el interesante documental Clive Davis: The Soundtrack of Our Lives, que nos sumerge en la fascinante biografía del ejecutivo musical Clive Davis cuya trayectoria profesional sintetiza la propia historia de la música popular norteamericana de las últimas décadas del siglo XX.

También se han proyectado documentales de corte político muy vinculados a la actualidad del país, marcada por una profunda división social tras las pasadas elecciones presidenciales. The Ronald Reagan Show es un acercamiento a la figura del presidente republicano que rigió los destinos del país en la década de los ochenta. La película, que toma como base material documental sobrante de los archivos de la Casa Blanca, nos presenta una faceta más íntima del antiguo actor de Hollywood.

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Fotograma de la película 'Get me Roger Stone'

Uno de los momentos más esperados ha sido el de la proyección de Get Me Roger Stone, un incisivo documental sobre el controvertido analista político, vinculado a la alternative right, Roger Stone. El documental presenta al asesor en la sombra de Donald Trump como una especie de Maquiavelo de los siglos XX y XXI, responsable de haber convertido la política americana en un inmenso lodazal donde todo vale con tal de ganar elecciones. La cuestión del terrorismo de ISIS ha tenido también una importante presencia con dos documentales. Hell on Earth: The Fall of Syria and the Rise of ISIS y City of Ghost nos acercan al drama que ha supuesto la instauración del califato universal en la vida de millones de personas.

Los abusos policiales en el país, tema favorito del festival y de la agenda progresista del país, han tenido su cuota correspondiente. Copwatch, LA 92 o Frank Serpico nos recuerdan lo "fascista" y "enemiga de las minorías" que es la policía en los Estados Unidos. Cualquiera que vea este tipo de documentales puede sacar la falsa impresión de que los abusos policiales son la norma en la actuación de los cuerpos y fuerzas de seguridad en el país.

La cuestión medioambiental, otro de los grandes temas del progresismo americano, ha tenido en Wasted! The Story of Food Waste sobre el despilfarro de la comida en los Estados Unidos y sobre todo en el altamente ideológico The Third Industrial Revolution sus representantes más destacables. El segundo es una especie de "manifiesto de la social-democracia ecologista", donde el economista y autor de best sellers Jeremy Rifkin presenta su propuesta para hacer sostenible la economía del planeta ante el "inminente colapso civilizatorio" al que nos aboca la segunda revolución industrial, dependiente de los combustibles fósiles. Rifkin, como hace en su famoso libro del mismo nombre, nos anticipa cuales serán las claves de esa nueva economía verde y sostenible. Un modelo productivo caracterizado por el predominio de las nuevas tecnologías, los subsidios ecológicos, el coste marginal cero y la economía cooperativa que nos garantizaría, según la visión de Rifkin, una mayor prosperidad. Aunque Rifkin se declara contrario a las "utopias", su visión del futuro de la humanidad, mitad basada en la termoeconomía de Georgescu-Roegen, mitad basada en el socialismo utópico oweniano, parece bastante cercana a una descripción de una especie Icaria de Cabet.

Historias de psicópatas

En cuanto al cine de ficción han destacado las películas en los que historias de psicópatas están presentes. Títulos como Buster’s Mal Heart, The Dinner, Sweet Virginia, Devil’s Gate, Psychopaths o Super Dark Times nos recuerdan la gran influencia que los grandes maestros del slasher como Wes Craven, Tobe Hooper o John Carpenter siguen ejerciendo en la nueva hornada de cineastas norteamericanos.

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Fotograma de 'King of Peking'

El cine no estadounidense ha tenido una presencia destacable con títulos como la película china, King of Peking, sobre la entrañable historia entre un padre, proyeccionista de cine, y su hijo, que se encuentra notablemente influida por películas como Cinema Paradiso (Tornatore) o El Espíritu de la Colmena (Erice); o The Divine Order, producción suizo-germana, sobre la historia del sufragismo en el país helvético.

The Divine Order fue, precisamente, una de las películas extranjeras que resultaron galardonadas en la entrega de premios que se celebró en el Tribeca Performing Arts de Nueva York el jueves 28. Su realizadora quiso dedicar el galardón a "todas las luchas que por la igualdad y la democracia se están llevando a cabo en el mundo". También se llevó un premio la co-producción ruso-griega, Son of Sofia, un drama sobre efectos emocionales de la emigración.

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Fotograma de 'Son of Sofia'

Desde la anterior edición del festival también se otorga un galardón a la mejor película estadounidense, que en esta edición fue para Keep The Change, una conmovedora historia de amor con el autismo como transfondo.

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