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Películas que entran por los oídos: el cine a través de su música

Andrés Amorós acaba de publicar Tócala otra vez, Sam, una recopilación de la mejor música de la historia del cine.

Libertad Digital
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Los Libros: 'Tócala otra vez, Sam' Es la Mañana de Federico
Andrés Amorós acaba de publicar Tócala otra vez, Sam, una recopilación de la mejor música de la historia del cine.
Audrey Hepburn canta Moon river en una escena de Desayuno con diamantes | Archivo

Dice Andrés Amorós que a quien no le guste la música o el cine, no le puede interesar su nuevo libro. Esta mañana ha acudido a Es la mañana de Federico, en esRadio, para presentarlo, y ha aprovechado para ofrecer a los oyentes una cuidada selección de algunas de las canciones más emblemáticas de las películas más destacadas de la historia. Nada que no aparezca, por otro lado, en Tócala otra vez, Sam (Fórcola), "un repaso modesto", según su autor, "a esas canciones importantísimas, que hacen de ciertas películas lo que son".

Tócala otra vez, Sam nació del trabajo constante del crítico en su programa, de la misma cadena, Música y Letra. "Algunas personas me han dicho sorprendidas que en el libro recojo una cantidad descomunal de canciones, pero lo que pasa es que llevo diez años trabajando en ello sin darme cuenta. Podría haber metido muchas más, incluso, porque los archivos que tengo guardados del programa son amplísimos", ha dicho.

De esa forma, ha ido desvelando cómo fue surgiendo ante sus ojos una recopilación que ahora llegará a las librerías. "Un problema que tuve es que no podía estructurar la información según los compositores, porque la gente no suele conocerlos. He acabado dividiendo los capítulos por directores emblemáticos, y después he añadido una segunda parte centrada en dos géneros clave: el Western y el cine romántico".

Para él, existen dos directores que, "indudablemente, le prestan una mayor atención a la música que el resto: Kubrick y Visconti". Del primero, además, destaca su "genialidad perfeccionista", que "le hizo escucharse, por ejemplo, toda la música del siglo XVIII que se tenía entonces, para la grabación de Barry Lyndon". "En esa película Kubrick nos descubre verdaderas joyas musicales que se tenían olvidadas".

Además, también ha dedicado un tiempo a la figura de las dos parejas, para él, más destacadas dentro de la historia musical del cine. "Fellini y Nino Rota, por un lado, y Morricone y Sergio Leone, por otro". Después, y antes de despedirse, se ha centrado en algunas canciones concretas, como el Vals de las velas, utilizado por Chaplin en La quimera del oro; Isla de Innesfree, de El hombre tranquilo; o Moon river, cantada por Audrey Hepburn al final de Desayuno con diamantes.

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