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Crítica: 'The Way Back', con Ben Affleck

Ben Affleck es el protagonista absoluto de este drama deportivo donde interpreta a un entrenador alcoholizado.

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Ben Affleck es el protagonista absoluto de este drama deportivo donde interpreta a un entrenador alcoholizado.
Ben Affleck en The Way Back | Warner Bros

The Way Back comienza con imágenes de la América obrera madrugando mientras suenan unas suaves y melancólicas notas de piano. Podría pasar por un nuevo guiño de Ben Affleck, protagonista absoluto de la película, al veterano Clint Eastwood, capaz de elaborar tantas películas de acción como dramas en clave baja como el que nos ocupa. Solo que The Way Back no está dirigida por Affleck, ganador del Oscar por esas labores gracias a Argo, sino por su colaborador cercano Gavin O’Connor, quien tras El contable se convierte aquí una suerte de Buddy Van Horn (prometo que aquí acaban las referencias a Eastwood) para el exBatman cinematográfico. Es decir, un competente hombre de los recados que dice "acción" y "corten" mientras la estrella juega a su propio juego.

Y el juego de Affleck es el de la mejor interpretación de su vida, sin discusión. El actor es el protagonista absoluto de The Way Back, sin duda una confesión y, a la vez, expiación de los problemas del actor y director con el alcohol, que se adueña literalmente de la obra. Su habitual porte monolítico e inexpresivo es perfecto para plasmar las emociones enterradas de un hombre cualquiera al que, sin duda, Affleck siente muy cerca de sí. La debacle profesional y sentimental de Jack Cunningham, un obrero de la construcción y antaño estrella del baloncesto juvenil que decide aceptar el puesto de entrenador del equipo de baloncesto de una escuela católica, admite concomitancias con su propia carrera y biografía (Affleck se ha separado recientemente de la actriz Jennifer Garner tras repetidos intentos de dejar el alcohol).

El baloncesto, en efecto, es solo una excusa en The Way Back. El director O’Connor demostró en El Milagro o Warrior a la hora de entretejer deporte y moral americana como si ambas fueran lo mismo, y de eso es de lo que va la película. Más que la cancha deportiva, el verdadero marco del relato es una America obrera solitaria y perdida, representada por una ciudad de Los Angeles carente aquí de todo glamour, y el objeto de todo el retrato psicológico de Jack Cunningham, un hombre que afronta su ocaso demasiado pronto y que ahoga sus penas en cerveza a la espera de.. a la espera de algo. The Way Back, que corre el riesgo de asemejarse a un drama de sobremesa, juega aquí sus limitadas cartas con talento y emoción: la revelación argumental que añade un nuevo nivel a la película llega bien avanzado el metraje y, sin ser ninguna maravilla, permite a Affleck fabricar un trabajo reseñable. Sentida, sencilla y acertada, no hay demagogia ni panfleto en una notable película que probablemente no va a recibir el cariño que merece.

The Way Back se estrena en cines el 7 de agosto de 2020.

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