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P.D. James, un estilo inglés con finura e ironía, muy por encima de Agatha Christie

Andrés Amorós, crítico literario y colaborador de esRadio y Libertad Digital, nos desvela algunos puntos claves de la escritora.

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Andrés Amorós, crítico literario y colaborador de esRadio y Libertad Digital, nos desvela algunos puntos claves de la escritora.
Imagen de la escritora en 2014

Phyllis Dorothy James, más conocida como P.D James, falleció este jueves a los 94 años. Andrés Amorós, ensayista, crítico literario, historiador de la literatura española y colaborador de esRadio y Libertad Digital, nos desvela algunos puntos claves de la escritora británica.

"Ella empieza a escribir relativamente tarde. Primero saca adelante a su familia y trabaja en el equivalente en Inglaterra del Ministerio del Interior, en la sección de crímenes. Y piensa: 'puedo escribir todo esto, me lo publicarán y tendré éxito'. Y lo tiene enseguida".

A los 40 años, P.D James comenzó a escribir su primera novela, de madrugada, antes de ir a trabajar. En 1962 se publicó su primer relato Cubridle el rostro, con el debut del inspector Dalgliesh. "Se inventa a un policía muy divertido, muy inteligente, viudo, poeta, un tipo refinado. Ella quiso hacer una novela policíaca, de crímenes, con intriga".

Para muchas voces, P.D James fue la sucesora de Agatha Christie y la gran renovadora del género policial. Para Andrés Amorós, hay un salto de calidad importante entre ambas. "Las novelas de P.D James están mejor escritas. Ella despreciaba de cierto modo a Agatha Christie y creo que con razón, porque esta solo que te daba un acertijo, lo primordial era descubrir quién es el asesino. P.D. James, además de eso, tiene psicología de los personajes, estudio de la sociedad y un estilo inglés con finura. Tiene esa ironía inglesa que se tiene o no se tiene, no se copia. Claro es que, al lector que quiera divertirse sin más, puede preferir a Agatha Christie".

Portada del libro

De su veintena de obras, Amorós recomienda Muerte en la clínica privada, en el que la prestigiosa periodista Rhoda Gradwyn ingresa en Cheverell-Powell para quitarse una antigua cicatriz en el rostro. Confía en ser operada y pasar una tranquila semana de convalecencia en una de las mansiones más bonitas de Dorset. Sin embargo, no saldrá con con vida. "Lo escribió con unos 85 años. Ella fue internada en una clínica cara y allí se inspiró".

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