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Shirley Jackson, la mujer que empujó a Stephen King al terror

Para celebrar el centenario de su nacimiento, la Editorial Minúscula relanza Siempre hemos vivido en el castillo.

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Para celebrar el centenario de su nacimiento, la Editorial Minúscula relanza Siempre hemos vivido en el castillo.
Shirley Jackson, escritora estadounidense. | Archivo

En apariencia, Shirley Jackson podría haber sido la típica vecina con la que te cruzas en el rellano un día cualquiera sin llamar la atención, aunque, en realidad, tenía una mente siniestra. En su imaginación deambulaban pensamientos tenebrosos y malos propósitos, esos que daba vida en sus terroríficas obras. La escritora norteamericana (San Francisco, 1916-Bennington, 1965) ha sido fuente de inspiración para maestros del terror como Stephen King, Nigel Kneale y Richard Matheson y una gran contadora de historias.

Su producción literaria abarca seis novelas (The Bird’s Nest, 1954, o La maldición de Hill House, 1959), dos libros autobiográficos (Life Among the Savages, 1953, y Raising Demons, 1956), numerosos ensayos, más de cien relatos y unos cuantos cuentos infantiles. Clave del género de terror del siglo XX, en su biografía no existen fenómenos sobrenaturales del estilo de King sino que está plagada de elementos que siembran un desasosiego difícil de eliminar en el lector. Lecturas con regusto amargo. Shirley Jackson desbarata los conceptos de seguridad y convierte en terribles los lugares en los que creemos estar protegidos. Escribe sobre locura, neurosis y sombras oscuras. El monstruo se oculta en el ciudadano perfecto. Pero además, Jackson es capaz de quebrantar la tranquilidad del lector con una prosa bonita y fácil de leer.

La estadounidense no gozó de buena crítica en vida. Sus primeros textos se publicaron en revistas bajo el perfil de escritora ocasional, esposa y madre de cuatro hijos, que se entretenía escribiendo en sus ratos libres. En 1948 decidió despojarse de ese disfraz con The Road Through The Wall, una novela en la que la crueldad infantil y la ceguera adulta caminan de la mano. Su marido aseguró que había practicado brujería para escribir con conocimiento de causa, una broma que se le fue de las manos y que los lectores no supieron asumir.

Regresó con La lotería, considerado uno de los más famosos relatos cortos de la historia de la literatura estadounidense. Fue el inicio de su terror explícito. Publicado en 1948 en The New Yorker, cuenta el espantoso ritual que realiza un pequeño pueblo estadounidense: el sorteo de una trágica manera de morir. El público no estuvo preparado y muchos lectores cancelaron la suscripción al diario.

"El cine y la literatura de horror son una invitación a dejarse llevar simbólicamente por una conducta desviada y antisocial, a cometer actos de violencia gratuita, a consentir nuestras pueriles fantasías de poder, a entregarnos a nuestros miedos más cobardes.(…) Todo eso nunca se ha expresado mejor de un modo literario que en el cuento corto de Shirley Jackson La lotería", dijo Stephen King.

La maldición de Hill House (1959) llegó a la gran pantalla. La novela fue adaptada por Robert Wise en 1963 bajo el título de La mansión encantada. En ella, un grupo de personas –entre ellas una peculiar Eleanor– deben permanecer unos días en una supuesta casa embrujada como parte de un experimento dirigido por un investigador paranormal. Terror psicológico en estado puro.

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Para celebrar el centenario de su nacimiento, la Editorial Minúscula ha publicado una segunda edición de Siempre hemos vivido en el castillo, que vio la luz por primera vez en 1962.

Me llamo Mary Katherine Blackwood. Tengo dieciocho años y vivo con mi hermana Constance. A menudo pienso que con un poco de suerte podría haber sido una mujer lobo, porque mis dedos medio y anular son igual de largos, pero he tenido que contentarme con lo que soy. No me gusta lavarme, ni los perros, ni el ruido. Me gusta mi hermana Constance, y Ricardo Plantagenet, y la Amanita phalloides, la oronja mortal. El resto de mi familia ha muerto.

Así arranca esta novela en la que Mary Katherine, a la que llaman Merricat, narra su reclusión en una solitaria casa junto a su tío Julian, un anciano en silla de ruedas, y su hermana mayor, la principal sospechosa de la muerte del resto de su familia. Los Blackwood son una familia maldita a los que todo el pueblo odia y teme.

Jackson dota a estos peculiares personajes de un tremendo atractivo y va desmigando ese misterioso pasado que les atormenta. En realidad, da igual cuando se descubre quién es el culpable, el final del libro es mucho mejor. Ese castillo es una prisión y sus inquilinos están lejos de ser princesas. Es una novela gótica de lo más claustrofóbica que este año verá su versión cinematográfica hecha realidad, con Stacie Passon como director y Michael Douglas de productor.


Shirley Jackson. Siempre hemos vivido en el castillo. Traducción del inglés de Paula Kuffer. Editorial Minúscula. Primera edición: 2012. Segunda edición: 2017. ISBN: 978-84-945348-6-7. 208 páginas. Precio con IVA: 18,50 €.

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