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El 'Plan de Fuga' de Nick Mason, una segunda vida para el lector

Los fans de la novela negra y de acción están de enhorabuena con el nuevo personaje de Steve Hamilton.

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Los fans de la novela negra y de acción están de enhorabuena con el nuevo personaje de Steve Hamilton.

Puede que el americano Steve Hamilton no sea James Joyce, pero las dos novelas publicadas hasta ahora sobre las desventuras de su nuevo personaje, el ladrón reconvertido en sicario Nick Mason, avanzan con la seguridad y precisión de un disparo. La segunda vida de Nick Mason, publicada el año pasado, y ahora su secuela Plan de Fuga, ahondan en el currículum de este delincuente común y hombre de familia renacido como el más eficaz asesino que pudiera imaginarse. En manos de Hamilton, doble ganador del Premio Edgar de la Asociación de Escritores de Misterio de EEUU y el Shamus que conceden los investigadores privados de la PWA (Private Eye Writers of America), las dos aventuras publicadas hasta ahora (ambas disponibles en español) proporcionan unas cuantas horas de entretenimiento "pulp" sin complejos ni contemplaciones.

Si el primer libro narraba el paso por la cárcel de Mason y su relación con Darius Cole, invencible mafioso que sigue manejando sus negocios desde la celda, así como sus primeros encargos, en Plan de Fuga todo adquiere una escala más sangrienta y ambigua. La segunda de las novelas recientemente publicada por Novela Policiaca BIB, el status quo de La segunda vida de Nick Mason no tarda en cambiar tras un prólogo de acción a gran escala que lleva al protagonista a cometer acciones realmente discutibles que añaden complejidad moral a una historia donde poco a poco el concepto del Bien y el Mal se emborrona y entremezcla. Pero lo importante, lo bueno del primer libro prevalece y de hecho mejora: Hamilton no pierde el tiempo y planifica una novela fulgurante con al menos dos golpes de efecto básicos, uno al principio y otro al final, que otorgan un grado notable de inestabilidad a la fórmula y la proyectan hacia una tercera entrega donde Mason lo pasará aún peor que en las dos primeras.

Criticar el alud de tópicos con las que Hamilton construye sus novelas es errar el disparo. El heroico calvario del ladrón reconvertido en sicario, en su simplicidad, no resulta particularmente íntimo o psicológicamente complejo, y en consecuencia Hamilton lo expresa con parcas palabras y personajes arquetípicos. Mason es un tipo duro por fuera y blando por dentro, tanto como el tópico nos permite creer. Pero sin embargo, y en el fondo, su aventura expresa un conflicto complejo y dramático, totalmente coetáneo, que la novela refleja más allá de su pautada arquitectra: el del individuo contra el sistema, e incluso más que eso, un entorno crecientemente complejo y opresivo en el que incluso las autoridades, las fuerzas del Bien, intervienen solo para complicar todavía más las cosas, liar una madeja imposible de resolver.

Hamilton lo planifica todo tomando la estructura como un arma, percutiendo al lector con dosis de acción constantes y giros de timón inverosímiles pero audaces. Alianzas, asesinatos (en Plan de Fuga desaparecen al menos un par de protagonistas) y persecuciones de coches a todo meter. El libro va de eso, de una fuga, pero la escritura de Hamilton carece de ellas: se ciñe al presente con una urgencia que no cesa al tiempo que proyecta una historia, o serie de libros, donde, a diferencia de otras sagas negras como Jack Reacher de Lee Child, la realidad del impertérrito y duro protagonista (el tipo típico de una novela pulp) se vuelve más y más líquida e inestable. La saga de Nick Mason son hasta ahora dos novelas no autoconclusivas, una sola historia que continúa a medida que nos internamos en lo más profundo de la estructura criminal de la urbe, y por eso mismo un relato serial clásico pero elaborado con un adecuado gusto moderno.

El escenario de todo es una ciudad, Chicago, repleta de autopistas donde hacer rugir los motores de nuestros "muscle car" americanos o, por qué no, británicos (en la segunda Mason usa un Jaguar, pero acabará igual que todos: convenientemente destruido). Desde los suburbios pobres de Canaryville, de donde es oriundo el héroe, hasta el más popular Elmhurst, Hamilton dibuja en pocos pero efectivos trazos el ambiente del héroe, así como la sensualidad de un mundo poblado de mujeres tan explosivas como vulnerables, y por eso mismo, peligrosas. Todos los personajes son arquetipos tópicos, pero de alguna manera cumplen una función fundamental de apoyo a un argumento donde los personajes y sus acciones son funciones perfectamente estudiadas para entretener. Las dos novelas de Nick Mason, y particularmente este nuevo Plan de Fuga, reservan un par de buenas tardes de entretenimiento al aficionado, y anticipan al menos otro par de aventuras futuras de igual calibre.

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