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José Luis Corral: "Hollywood nos hace aplaudir al Séptimo de Caballería y abuchear a Hernán Cortés"

El historiador concluye la trilogía de novela histórica sobre los primeros años de la casa de los Austrias en España con El dueño del mundo.

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En 1555, Carlos I de España y V de Alemania abdicó a favor de Felipe II. Dos años más tarde, "decrépito, envejecido, bajo fuertes dolores de gota y derrotado moralmente" se trasladó al Monasterio de Yuste, en la provincia de Cáceres, en el que finalmente será su última morada. En este retiro autoimpuesto se rodeó de sus amadas pinturas de Tiziano, de sus libros y sus relojes –su gran obsesión pues le confirmaban el imparable paso del tiempo– y se hizo acompañar de su gente de confianza, su relojero italiano y su maestro cervecero. El que fuese el dueño del mundo murió allí, a los pocos meses, de paludismo.

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Carlos I y su esposa Isabel de Portugal

Este relato crepuscular del paso del emperador Carlos del mayor esplendor a su decadencia y muerte conforman la trama principal de Austrias. El dueño del mundo (Planeta), con la que José Luis Corral (Daroca, 1957) concluye la trilogía de novela histórica tras El vuelo del águila, sobre el último periodo de Fernando el Católico y la llegada a España de la dinastía de los Habsburgo, y El tiempo en sus manos, sobre los primeros veinte años del reinado de Carlos I.

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Juan de Austria a los catorce años, de Sánchez Coello.

El catedrático de Historia Medieval ha apostado por la "épica tierna" para trasladar al lector a los últimos días del Emperador, como explica a Libertad Digital: "He intentado presentar la figura de Carlos como el personaje consciente de que ha perdido el gobierno del mundo por voluntad propia, porque ya no tenía fuerza física ni capacidad. A la vez, recuerda en su memoria acontecimientos extraordinarios". Suma a su figura una perspectiva humana, la del hombre que recuerda constantemente a su esposa fallecida y que, cercano a la muerte, decide conocer a su hijo bastardo, un niño de 11 años que llegaría a ser una pieza clave en la posterior batalla de Lepanto. "Pide que le traigan hasta Yuste ese hijo que ha tenido con una prostituta de lujo, con Bárbara Blomberg, llamado Jeromín. Debió ser muy emocionante. Es un señor que está destrozado físicamente, con muchos dolores, agotado, que sabe que va a morir, pero que ha dejado su semilla, ese muchacho que será el gran don Juan de Austria".

Al igual que en sus anteriores novelas, Corral trata de eliminar falsos mitos entorno a grandes figuras, como las relacionadas con la Conquista de América. "Cuando a Carlos V le llegan denuncias de que en América los conquistadores se están portando mal, enseguida ordena parar y revisar lo que está ocurriendo. Promulga las Leyes de Indias, que son un avance jurídico extraordinario, nacidas en la Universidad de Salamanca. Los españoles han construido decenas de universidades para indios en América en el siglo XVI y XVII. Los anglosajones, ninguna", reitera el historiador.

Corral lamenta que hemos dejado que la Leyenda Negra penetre de "forma lamentable": "Cuando en una película aparece el Séptimo de Caballería matando indios, la gente aplaude. Pero cuando aparecen los conquistadores españoles en América, la gente patalea. Eso ha sido la Leyenda Negra. Hollywood lo ha hecho muy bien, nos hace aplaudir al Séptimo de Caballería y abuchear a Hernán Cortés entrando a México".

Similar escenario plantea con la Inquisición y lo que nos han hecho creer. "Según la Leyenda Negra, la Inquisición era tremenda y todo el mundo estaba perseguido. Si compruebas los registros, en España hubo 8.000 condenas en un siglo –5.000 a muerte en un siglo–. En la alta Sajonia, en cinco años, los luteranos ejecutaron a 25.000 brujas. En Inglaterra, algo parecido. La propaganda de holandeses y británicos tuvo un éxito extraordinario".

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'Auto de fe de la Inquisición', de Goya

Corral admite la labor fundamental de los historiadores en este asunto. "Tenemos que contar qué sucedió de manera honesta. España no ha sido un dechado de virtudes pero tampoco ha sido lo que pintan".

"La historia oficial es una máquina de mentir y de tergiversar", sostiene. Y señala a los políticos: "Los políticos de ahora miran a la punta de su nariz y a una semana vista, mientras que grandes personajes del pasado, como Carlos V, tenían una mirada mucho más allá del horizonte inmediato. Habría que mirar para atrás, miras a Carlos V y entiendes lo que se hizo en esa época para avanzar. Los políticos actuales no saben de historia y no leen historia".

La historia como arma arrojadiza

Los políticos, desde siempre –sostiene– han usado la historia como arma arrojadiza. "Las crónicas de los Reyes Católicos están hechas a dictado para mayor gloria de Isabel y la dinastía de los Trastámaras, con Bernal Díaz del Castillo o Andrés Bernal conocido como el cura de los Palacios, mintiendo muchísimo. La historia siempre ha sido utilizada como arma ideológica y de adoctrinamiento". Sigue ocurriendo, lamenta, y la prueba está en Cataluña: "La Historia que se está contando en los colegios está llena de manipulaciones, se está haciendo un uso político. Por ejemplo, hablan de los Reyes de Cataluña".

Con esta novela, Corral recrea una clase de Francisco de Vitoria en la Universidad de Salamanca, invita al lector al castillo de Tordesillas donde está encerrada la reina Juana y dibuja a un Carlos V enfrentado a múltiples enemigos y empeñado en evitar el cisma en la Iglesia.

José luis Corral. Los Austrias. El dueño del mundo. Planeta, 2019. 736 páginas. PVP: 21,90€

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