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El Salvaje Oeste: cuando la leyenda es preferible a la verdad histórica

Andrés Amorós comenta Mitos, leyendas y tesoros del Salvaje Oeste, el último libro del periodista Javier Ramos.

Los Libros: 'Mitos, leyendas y tesoros del salvaje oeste'

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Andrés Amorós comenta Mitos, leyendas y tesoros del Salvaje Oeste, el último libro del periodista Javier Ramos.
'El hombre que mató a Liberty Valance', de John Ford | Youtube

Antes de comenzar con su intervención semanal en Es la mañana de esRadio, Andrés Amorós ha querido dejar sonar la mítica tonada americana Garry Owen —que sale, por ejemplo, en Murieron con las botas puestas—, porque el tema del libro que traía para comentar lo pedía. Su intención pasaba por crear una atmósfera que recordase al far west, para introducir después el último trabajo del periodista y divulgador histórico Javier Ramos: Mitos, leyendas y tesoros del Salvaje Oeste (Modus Operandi). "Se trata de un libro muy interesante", ha comentado, "perfectamente documentado" y que ayuda a comprender mejor una realidad histórica que "la mayoría de nosotros sólo conocemos a través de las películas de Hollywood".

En ese sentido, ha querido rescatar algunas ideas básicas. "Para empezar, que todo lo que ocurrió en esa época concreta —entre 1865 y 1876— tiene mucho más que ver con la herencia hispana de lo que parece". "También que se trata de una historia épica, una epopeya protagonizada por hombres y mujeres que tuvieron que luchar contra una naturaleza gigantesca". Y, como en todo este tipo de leyendas, que tuvo a sus héroes y a sus villanos, "aunque en realidad todo estuviese repleto de luces y sombras, como es natural". "Los verdaderos perdedores siempre fueron los indios, claro", ha añadido Amorós. Así como el recuerdo de muchísimas mujeres, ahora olvidadas pero entonces fundamentales. "Hubo muchas, pistoleras, forajidas, buenas y malas. Pero no solemos darnos cuenta de ello". Otro de los temas, este sí más recurrente pero no por ello menos importante, fue la importancia de la inmigración. "La fiebre del oro, los vastos terrenos inexplorados y la promesa de una vida autosuficiente y libre fueron grandes reclamos para la migración, evidentemente". En ese mundo alejado, salvaje y cruel, —"no hay que olvidar el eslogan de las Colt: ‘Dios creó a los hombres. Colt los hizo iguales"— el poder de la ley se hacía notar a través de la fuerza, pero eso no quitaba para que también reinasen una serie de valores compartidos: "El coraje, la amistad, el respeto por los débiles, el deseo de independencia y libertad. La conciencia clara de que cada uno, allí, era dueño de su destino. En definitiva, una serie de características que terminaron forjando el carácter propio del pueblo americano". Toda una amalgama de historias, de mitos y leyendas que fueron quedando inmortalizadas en la memoria de la humanidad a través de la prensa, primero, de las novelas por entregas, después, y del cine, por último.

Andrés Amorós ha querido también mencionar algunas de las anécdotas tratadas en el libro y que pueden alimentar la curiosidad del futuro lector. "Las historias de los tesoros escondidos más famosos, por ejemplo: el de Moctezuma, que dicen que se llevó Cortés, las ciudades míticas de Cíbola, el tesoro de Maximiliano, el de Jesse James o el supuesto tesoro perdido de El Álamo", ha enumerado. También una serie de personajes inmortales. "Billy el Niño, que vivió 21 años y que mató a 21 personas. Que era generosísimo, encantador, lo que le servía para meterse a la gente en el bolsillo. Y que disparaba con las dos manos, algo que a muchísimos nos fascinaba cuando éramos niños". "Buffalo Bill, del que se sabe que mató a su primer indio con once años, que en dieciocho meses llegó a cazar a 4.000 bisontes, y que creó un circo que contaba con 300 jinetes y con el mismísimo Toro Sentado, gracias al cual montó un espectáculo al que llegaron a acudir 30.000 personas, incluida la reina Victoria". "También Butch Cassidy y Sundance Kid, con el misterio de su muerte. ¿Fueron acribillados en Bolivia, o sobrevivieron, como cuenta la leyenda? Si eso fuese cierto, ¿vivieron lo suficiente para contemplar sus aventuras en el cine?". "Wild Bill Hickok, por su parte, era el que mejor puntería tenía de todos ellos. Se dice que era capaz de disparar a una rama, hacer caer de ella una manzana y acertar a la fruta en el aire antes de que tocase el suelo. También que murió sentado a la mesa, sin soltar las cartas, ‘porque tenía un gran juego’". "O Pancho Villa, con todos los respetos, un loco que llegó a plantearse conquistar Estados Unidos. Se cuenta que para matarle tuvieron que emplear 850 balas". "Sin olvidar tampoco al caballo Comanche, el único que sobrevivió a la batalla de Little Bighorn". Todos ellos pusieron rostro y alma a un momento histórico singular, mitificado por el cine y fundamental, por tanto, en la cultura popular del pasado siglo.

Las conclusiones de Amorós después de la lectura del libro son llamativas: Para empezar, porque murieron más indios por las plagas y por el hambre que por las balas. Porque todavía sobreviven muchas antiguas naciones indias, la mayoría en reservas. Y porque aquello no fue tan salvaje como se cuenta. "Al fin y al cabo, murieron muchísimas más personas en el Chicago de los años 20, por ejemplo". Su opinión final también llama la atención: "Los acontecimientos de la historia son siempre necesarios, es útil conocerlos, pero es más interesante la leyenda". Parafraseando a su amigo Eduardo Torres Dulce en su libro sobre El hombre que mató a Liberty Valance: "Qué más da quién lo hiciese. Lo importante es disfrutar de su historia".

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