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Dolly Parton cumple 80 años: de la miseria a la soledad tras la muerte de su marido

La reina del country, con cien millones de discos vendidos, se toma un respiro antes de volver a los escenarios de Las Vegas el próximo otoño.

Cordon Press

Dolly Parton ha conseguido a lo largo de sus muchos años dedicados a la música country convertirse en la reina del género, como se la ha calificado. Tal vez la mejor de cuantas voces femeninas lo interpretan. Es más propio de hombres que se hayan dedicado a esta clase de baladas en las que priman argumentos más bien tristes, aunque haya otras alegres, propio de perdedores. Nació el country en el siglo XVIII, cuando llegaban al puerto de Nueva York procedentes de Inglaterra ciudadanos que huían de la miseria en busca de un futuro en el Nuevo Mundo. Durante la larga travesía, un tal John Smith dio, en uno de los barcos que transportaban a cientos y cientos de emigrantes, en crear un tipo de canciones ancestrales que hablaban de marginados soñadores que huían de la miseria.

Y cuando un siglo más tarde aquella corriente musical tuvo su centro de operaciones en Nashville, donde surgieron varios estudios de grabación, el country ya se había divulgado con éxito en los Estados Unidos.

Dolly Parton eligió este género para interpretarlo con su voz de soprano, sumando a esa condición la práctica de varios instrumentos (guitarra, bajo, piano, armónica), con su espectacular presencia: la de una diva de cabellos rubios, opulenta, con unos llamativos pechos y su figura algo redonda, ceñidos sus vestidos, procurando que la sensualidad que derramaba cantando llamara la atención de su auditorio. La mostró en varias películas.

Como quiera que su fama la viene manteniendo desde hace décadas, ha llamado la atención de sus millones de adeptos al anunciar que iba a tomarse un descanso, y dentro de unos meses, si su salud se lo permite, volverá con su fuerza a los escenarios.

Procede de una familia pobre

Los padres de Dolly eran muy pobres. La madre, ama de casa y el progenitor, trabajador en unos campos de cultivo de tabaco. Con sus doce hijos vivían en una rústica cabaña, todos en una única habitación, donde comían, dormían y hacían vida familiar. Tras superar tantos sacrificios para convertirse en una cantante profesional, encontró en Nashville, estado de Tennessee, el mejor ambiente para interpretar un repertorio propio, puesto que también era compositora, después de sus inicios musicales cantando en una iglesia episcopaliana.

Whitney Houston le hizo ganar millones

Uno de los veteranos cantantes de country, Johnny Cash, la definió como dueña de una prodigiosa garganta con la que emitía sonoros agudos de voz. Cuando estrenó "I Will Always Love You" logró el primero de sus grandes éxitos discográficos. Además de su personal versión, la canción tuvo otra, interpretada por Whitney Houston, de la que se vendieron miles de copias y proporcionaron a Dolly un rendimiento millonario en dólares.

Dolly Parton se había unido a un cantante más veterano que ella, Porter Wagoner, con quien formó un dúo entre finales de los 60 y comienzos de la siguiente década. Porter tenía un "show" propio en televisión y eso permitió a Dolly Parton ser muy conocida de costa a costa en Norteamérica. Como quiera que en ese dúo prevalecía la voz de Dolly, ésta rompió con Wagoner, iniciando enseguida una nueva carrera en solitario. Lo que enfureció a su socio, que la demandó, suponemos aduciendo que tenían vigente un contrato entre los dos.

No tenemos noticia de lo que ocurrió en aquel pleito, sólo que ambos acabaron años después haciendo las paces, mientras Dolly Parton, como solista, iba ganando más terreno en la historia del country femenino, género al que añadió también piezas de pop rock para que su repertorio fuera más comercial, llegara a la juventud y así lograr mayor difusión para sus canciones, dentro y fuera de los Estados Unidos. Aquel Wagoner se alegró de que le fuera bien su carrera, y murió en 2007.

En un rapto de humor ella misma describía así su voz, a base del falsete y una cabra vieja. Siempre se ha tomado a broma muchos capítulos de su vida, como si despreciara sus sólidos valores. Hay críticos que la consideran "por su trino infantil, sus interpretaciones apasionadas, efervescentes, entre lo gozoso y lo desconsolador, a veces todo en la misma canción". En su repertorio se combina el folk de "Coat of Many Colors", la balada siempre destacada y repetida en sus biografías, "I Will Always Love You", el country clásico "My Tennessee Mountain Home" o el pop comercial de "9 to 5". Con su voz se advierten muchas posibilidades para comunicarse con sus seguidores.

Encontró al hombre de su vida en una lavandería

Transcurría el año 1964 cuando un día Dolly Parton entró en una lavandería. En el cine hemos visto muchas veces esas escenas, de quien va con una bolsa llena de ropa, la coloca en una de las lavadoras situadas en el local y espera a recogerla limpia. Como Dolly nunca fue pretenciosa no le importó ser ella la que se ocupara de esa contingencia casera. Entretenida en esa espera, mirando a diestra y siniestra, se fijó en otro cliente, de buena facha. Se entretuvieron un rato en alguna conversación intrascendente, hasta que cada uno recogió su bolsa con la ropa ya limpia. El ocasional vecino en la espera le dijo que podían verse otro día, pero ya no en la lavandería. Y así es como Dolly Parton conoció al hombre de su vida, Carl Dean, que trabajaba en una empresa ocupada en arreglos de calles deterioradas. Se casaron pronto, formando un matrimonio muy unido, aunque de vez en cuando se publicaba que Dolly iba sola por la vida. Nada más incierto. Ocurría que Carl Dean no se sentía a gusto acompañando a su mujer a todas partes, y mucho menos a sus conciertos, quedándose en casa esperándola.

La muerte de su marido en marzo de 2025 dejó a Dolly Parton absolutamente desconsolada. Tanto es así que a partir de sus primeros meses de viuda no encontraba aliciente alguno en sus actuaciones. Lloraba casi todo el rato, incapaz de ensayar. Descuidó su salud. Su estado empezaba a preocupar a sus allegados. La única solución era que se tomara un tiempo de descanso. Y así hizo a finales del pasado año. Tan mal se encontraba que hubo de cancelar unos conciertos previstos en el Caesar's Palace de Las Vegas. Y no pudo recoger un Óscar de Honor en diciembre que le habían concedido por sus actuaciones cinematográficas.

Su desgracia por no ser madre

La fama que como cantante ha tenido Dolly Parton puede condensarse en el centenar de millones de discos vendidos. También se destaca que ha ganado un Emmy y once Grammys, respectivamente por sus apariciones en televisión y sus grabaciones discográficas. En cuanto su paso por la gran pantalla ha sido discreto. Tal vez su película más conocida fuese "Cómo eliminar a su jefe", en 1980, cuyos protagonistas fueron Jane Fonda y Lily Tomlin. Las otras cuatro o cinco apariciones fueron breves, cameos en el argot cinematográfico.

Ha sabido Dolly diversificar bien sus negocios con el mucho dinero acumulado en tantos años de vida artística. Montó entre otros una cadena de restaurantes. Y se convirtió en copropietaria de un parque temático. En sus pocos ratos libres tuvo ocasión de escribir un libro de cocina y también otro con su autobiografía, "La estrella del espectáculo", donde se retrataba con la siguiente frase: "Soy una estrella para todos, menos para mí, que soy sólo una chica trabajadora".

Hay una vertiente personal: la de ser muy generosa con sus donaciones a fines benéficos y sociales. A destacar su aportación de un millón de dólares en la campaña mundial que se desató para obtener una vacuna durante la lucha contra el Covid. Respecto a su salud, además de lo ya referido cuando perdió a su marido, padeció hace tiempo unos cálculos renales que la llevaron por la calle de la Amargura.

Se ha sentido frustrada a costa de otro padecimiento, la endometriosis que le impidió ser madre. Su marido trató siempre de hacerle comprender que si la Naturaleza no le había permitido serlo, la alegría no debería desaparecer de sus vidas. Y, en efecto, cuando contemplamos imágenes suyas resalta siempre su faz sonriente. No se ha venido abajo en estos últimos meses al no estar en activo. Ya tiene comprometido su contrato en Las Vegas, donde se han admitido ya para septiembre reservas a partir de dos mil dólares.

Esperando que transcurra medio año, Dolly Parton ya sueña con el día en que reaparezca ante el público que la sigue adorando.

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