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'Mac Beth International Group'. La tragedia total

En la Pensión de las pulgas de Madrid, una curiosa casa-escenario, puede vivirse una de las experiencias teatrales más originales e inolvidables.

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En la Pensión de las pulgas de Madrid, una curiosa casa-escenario, puede vivirse una de las experiencias teatrales más originales e inolvidables.
Cartel promocional

La tragedia total Mc Beth International Group es una adaptación del Macbeth de Shakespeare realizada por José Martret. El dramaturgo inglés siempre es nuestro contemporáneo porque siempre alguna de sus obras es la que mejor representa el presente zeitgeist (estado de cosas). Y en este inicio de siglo XXI juraría que Macbeth, este cuento contado por un genio que significa infinitas cosas, es el que mejor nos simboliza a los habitantes de un mundo lleno de ruido y furia. En tres habitaciones de la Pensión de las pulgas se juntan, agitados e incluso mezclados (tuve oportunidad de compartir mesa con Macbeth (Francisco Boira, al borde de un ataque de hybris), a su izquierda, Lady Macbeth (una espléndida, sensual, lujuriosa, ambiciosa, provocativa y edípica Rocío Muñoz-Cobo), las otras dos brujas (Pilar Matas y Maribel Luis les acojonarán con su voz ronca y ululante) que empujan a Macbeth al abismo de la hybris, y Banquo (Andrés Gertrudix) bañado en sangre) los nueve actores y treinta espectadores de cada función con una cercanía que multiplica una interpretación eléctrica y poderosa por parte de un elenco en estado de gracia, imbuidos en una estética de altos ejecutivos made in Hugo Boss.

Los intermedios humorísticos de Camelia (Raquel Pérez) pretenden establecer un paralelismo entre la ferocidad de la lucha por el poder de la aristocracia en tiempos de la monarquía absoluta y los actuales modos empresariales de consejeros delegados y altos ejecutivos agresivos. Pero de hecho funcionan más bien como válvula de seguridad a la tensión acumulada en el incremento de la violencia y el horror que se van acumulando en los pocos metros cuadrados de las habitaciones de la Pensión de la pulgas en las que sucesivamente se van desarrollando los diferentes actos.

Cartel de la obra

Para llegar a la Pensión de las pulgas hay que tocar un timbre en el portal de la calle Hortaleza, número 74, y subir al primer piso. Es casi un local clandestino, un espacio de resistencia, una tapadera cultural que uno esperaría más bien encontrarse en La Habana, el off-off-Brodway o el Berlín más underground y que sitúa a Madrid y su barrio de las Letras a la vanguardia de la escena internacional. Una muestra más de que el arte ni se crea ni se destruye sino que se transforma. Y que a pesar de la embestida de lo digital y del Estado contra la alta cultura, el instinto artístico se renueva como el ave Fénix.

He visto grandes Shakespeares en mi vida: José María Pou como el rey Lear, Kevin Spacey haciendo de Ricardo III, el Julio César de Álex Rigola y les aseguro que Mc Beth International Group no sólo está a la altura de todos ellos sino que por su peculiar performance escénica (responsabilidad de alguien cuyo apellido no envidiarán, Alberto Puraenvidia) lo convierte en una de las experiencia teatrales más originales e inolvidables que usted podrá vivir (hasta final de enero).

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