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HOMENAJE A MARADONA

Diego dice adiós por la puerta grande

La selección de Argentina ha ganado este sábado por 6–3 a un combinando de estrellas del Mundo en el partido de homenaje a Diego Armando Maradona. El 10 ha estado en permanente contacto con el balón, gracias al respeto y la admiración que han mostrado hacia el protagonista todas las estrellas del fútbol convocadas para la fiesta.

L. D. / EFE.- Al margen de las emociones, Maradona volvió a jugar un partido de fútbol pocos días después de una operación en una rodilla y luego de muchos años sin competiciones de alta exigencia.
Desde el principio del partido se paró como lanzador de la selección argentina en la zona de ofensiva, donde los jugadores del equipo de las "estrellas", todas figuras internacionales del fútbol, le dejaron libre y evitaron roces.

Los jugadores argentinos, en tanto, no se adelantaban en el campo si Maradona no tocaba antes el balón y en ocasiones volvían hacia atrás con la esperanza de que Diego frotara la lámpara de su genio y se las devolviera lista para la anotación.

Diego conserva intacta su elegancia para parar el balón y tocarlo al compañero libre, pero su físico, sometido a tantos trajines, no le permite muchas carreras ni disparos de potencia.

Erguido en una posición cercana al ingreso del área, Maradona logró construir paredes con Juan Sebastián Verón, Pablo Aimar y Cristian González, a la vez que en dos ocasiones dejó al delantero Claudio López en soledad frente al portero colombiano Oscar Córdoba, quien ganó el duelo.

En el primer tiempo hubo tiro libre desde una posición ideal para la pierna izquierda de Maradona, pero el disparo débil quedó en la barrera formada por las "estrellas". Los "adversarios" de la selección jamás marcaron al protagonista del homenaje y hasta en los rivales se notaba el deseo de que Maradona pudiera anotar el gol que todo el público esperaba. Y los gritos llegaron desde los once metros. Dos penaltis que nadie discutió le dieron al popular "Pelusa" la ocasión de inflar las redes y no las desaprovechó.

El "10" anotó el tercer y el sexto gol de la selección argentina, que ganó por 6-3, y también se dio el gusto de dar algunos pases de su sello que aumentaron el clima de alegría que se vivió en el estadio "La Bombonera", de Boca Juniors, en el sur de la ciudad de Buenos Aires.
También se vieron pinceladas de genialidad en las botas de Verón, exquisitas jugadas de ataque del croata Davor Suker (marcó un gol con maestría) y grandes intervenciones del portero Córdoba.

Los demás renunciaron a cualquier gota de protagonismo pero no pudieron escapar a la emoción que invadió al estadio tras el partido, cuando Maradona habló al público con lágrimas en los ojos y luego recorrió llorando todos los rincones del campo de juego para recibir de cerca el tributo de su público.

Diego se fue del estadio como llegó, de la mano de sus hijas, y feliz con el reencuentro de un público al que le imploró: "Por favor, que este amor no se acabe nunca".

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