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La aventura americana de Lucas, el hijo de José Miguel Antúnez

Tras pasar por el Estudiantes, el español lleva tres años en Estados Unidos buscando un hueco en una universidad.

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Tras pasar por el Estudiantes, el español lleva tres años en Estados Unidos buscando un hueco en una universidad.
Lucas Antúnez (1) anota una canasta con North Idaho. | Archivo

Ante lo complicado que resulta encontrar en nuestro país una competición que permita dar ese paso intermedio necesario entre las categorías inferiores y el profesionalismo, cada vez son más los jóvenes talentos españoles que deciden dar el paso y continuar su formación en la NCAA estadounidense, la prestigiosa competición estatal universitaria. Sin embargo, no son muchos los que deciden adelantar ese paso y marcharse aún en época de instituto (High School, en Estados Unidos).

Es el caso de Lucas Antúnez, que en el verano de 2012, aún con 17 años, decidió hacer las américas enrolándose en las filas del prestigioso Findlay Prep, centro educativo y deportivo del estado de Nevada. La obsesión de su padre, el exjugador de Estudiantes y Real Madrid José Miguel Antúnez, entre otros equipos, por que su hijo compaginara los estudios con la canasta, fue clave a la hora de dar ese paso.

Tras unas semanas trabajando la técnica individual en Houston, y después de destacar en el Reebook Breakout Challenge celebrado en Filadelfia, el joven madrileño tuvo un par de opciones para abandonar el Estu camino de Estados Unidos. Y no lo dudó. Era, sin duda, la mejor opción para aspirar a una beca deportiva que permitiera a los Antúnez alcanzar sueño, algo que desde España directamente ya en edad universitaria hubiera sido mucho más difícil.

Tras dos años en Findlay Prep, llegaba una nueva encrucijada para el joven base. "Como no tenía del todo claro a qué universidad ir, y las opciones que tenía no me convencían lo suficiente, decidí jugar en Junior College", señala. El Junior College (JuCo), es una opción que se abre en el país norteamericano a aquellos estudiantes que, tras su paso por el instituto, quieran seguir peleando por una beca deportiva completa, pese a no conseguirla inicialmente, y que ofrece también un elevado nivel competitivo. La decisión fue viajar al norte, cerca de la frontera con Canadá, al aceptar la propuesta para formar parte del equipo del Juco de North Idaho.

Y allí se marchó junto a otro compañero de Findlay Prep, el colombiano Braian Angola-Rodas, en un pack que recibió una oferta conjunta para enrolarse en el equipo de Idaho. Ambos acaban de concluir su temporada, al caer en la final regional ante Southern Idaho, a la sazón el mejor Junior College del país, lo que ha impedido a North Idaho jugar el torneo nacional que arrancará esta semana. "Estábamos jugando bien, pero perdimos la final regional y no pudimos llegar al torneo final", admite Antúnez, a quien ahora le llegará en pocas semanas el momento de volver a decidir qué hacer con su vida.

Sus buenas calificaciones académicas en High School le permitirían dar el salto a la NCAA este mismo año si así lo quisiera, aunque el vástago del campeón de Europa en 1995 admite que "no lo tengo claro aún", pese a contar con un par de ofertas de universidades que prefiere no desvelar por el momento. En todo caso, la decisión no se tomará hasta dentro de unas semanas, toda vez que la llegada del mes de marzo y el habitual March Madness supone el gran momento del baloncesto universitario en el país, con los torneos nacionales en primera línea de fuego, por lo que los diferentes equipos no comenzarán a cerrar sus plantillas hasta dentro de un mes aproximadamente. Eso sí, el español tiene claro que, de salir este año hacia la NCAA, sólo lo haría hacia un equipo de Division I, donde están las mejores universidades del país. "Sólo me planteo eso", señala.

A la hora de valorar su estancia en Norteamérica, que de momento va para largo -Antúnez no piensa volver a España "hasta no acabar los estudios completamente"-, el joven base tiene claras algunas diferencias en la forma de entrenar. Así, admite que ha podido trabajar "con jugadores de NCAA I, físicamente muy superiores, en los que he hecho mucho uno contra uno, con mucho manejo de balón, pero es verdad que el concepto de equipo no está tan formado. He mejorado física y técnicamente pero mi mentalidad europea les gusta porque es diferente a lo que hay aquí".

No en vano Lucas es un rara avis entre los bases americanos, lo que allí conocen como un pass-first. En román paladino, el base creador de juego más que anotador, el que busca el pase antes que el lanzamiento por sí mismo. Su gen europeo se nota claramente en ello, aunque define su juego como "totalmente opuesto" al que tenía su padre, mucho más físico en todas sus acciones. Su manejo de balón y su físico ha mejorado claramente en su experiencia fuera de nuestras fronteras, y su visión de juego le permite aportar el factor diferencial en Estados Unidos, en la búsqueda de una oportunidad académica para vivir una de las competiciones más bonitas del mundo, la NCAA.

Es la curiosa historia de Lucas Antúnez, quien marchó a Estados Unidos a labrarse una oportunidad que veía lejana en España, donde nunca ha sido internacional con las categorías inferiores de su país. El pasado verano fue preseleccionado para la sub 18, pero no llegó a la concentración final. Así, aunque no parece entrar en sus planes más inmediatos, a Lucas le ilusiona demostrar que su juego ha madurado lo suficiente.

"Cuando me fui de España era un niño, apenas me había desarrollado. Si me llamaran este verano me gustaría que me dejaran entrenar para que vean al nivel que estoy realmente", reclama desde la fría Idaho. No tardaremos en saber si su incursión por la cuna del baloncesto le genera réditos futuros en ese sentido.

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