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El sorprendente Gipuzkoa Basket de Porfirio Fisac sorprende a la Liga Endesa liderado por un enorme Henk Norel

Con dos brillantes triunfos en apenas tres encuentros, los donostiarras son una de las sensaciones del inicio liguero.

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Con dos brillantes triunfos en apenas tres encuentros, los donostiarras son una de las sensaciones del inicio liguero.
Gipuzkoa Basket pasó por encima del Movistar Estudiantes | ACB Photo/E. Candel

Cuando apenas han transcurrido tres jornadas en la Liga Endesa, empiezan a vislumbrarse algunos datos de interés. En primer lugar, quizá por la nueva interpretación de la antideportiva, más estricta aún que el año pasado, y por supuesto por la nueva regla de los pasos, el hecho es que la ACB se ha encontrado con el mayor promedio anotador en más de una década, algo que repercute directamente en el producto y la venta de la competición. Los espectadores, principalmente, quieren ver canastas, así que dicho hecho nunca puede ser negativo para la liga.

Y tras esas tres fechas, pueden comenzar a extraerse algunas conclusiones sobre algunos equipos, como que Valencia sigue con una inercia diga de un campeón, que el Real Madrid parece estar mejor de lo que muchos esperaban, que a Prigioni le va a costar arrancar su proyecto en Vitoria, o que Sito Alonso ha abierto la puerta de la ventilación, permitiendo la entrada de aire fresco en el Barcelona. Más allá, algunos empiezan a buscar ya al clásico equipo revelación de cara campaña, y aunque sería loable darle dicho reconocimiento al invicto Montakit Fuenlabrada del carismático Néstor `Che´ García, que ya se ha metido en el bolsillo al pabellón Fernando Martín, no se puede obviar el enorme mérito que tiene un Gipuzkoa Basket que, seguramente con la plantilla más modesta de la liga, ha logrado ya dos triunfos.

Tras renunciar a su plaza ACB por incapacidad económica para afrontarla al final de la temporada 2015/16, los de la Bella Easo se proclamaron campeones de la LEB Oro el curso pasado, ya con el segoviano Porfirio Fisac en el banquillo. Después llegó un verano repleto de incertidumbres, y gracias a la reducción del canon ACB producida hace unos meses, volvieron a probar fortuna, aunque las expectativas deportivas no parecían las mejores. Pero quién sabe si por la coyuntura económica, por convencimiento, o seguramente un poco por ambas, han construido una plantilla que rebosa sensatez. Desde la LEB han importado con valentía el bloque nacional, con debutantes en la máxima categoría como Miquel Salvó, Xabi Oroz, o Joan Pardina, y alguno con experiencia pero sin cuajar en la ACB, como Dani Pérez. Rodeándoles, más tipos curtidos con años en LEB: los interiores Danny Agbelese y Michael Fakuade, y los aleros Fede Van Lacke, retornado a España tras varios años por su Argentina natal, y Jordan Swing, al que el Real Betis adquirió este verano, pero al conocer que finalmente jugaría en Liga Endesa, terminó por desechar. Ponen el broche a la plantilla el base Kenny Chery, descendido en Sevilla hace unos meses, el ala pívot británico Daniel Clark, de prometedor origen en Estudiantes pero sin ninguna estabilidad reciente en su carrera, y el pívot holandés Henk Norel, de gran talento en la zona pero siempre bajo la sospecha física en los últimos años, y no en vano descartado por el Tecnyconta Zaragoza esta temporada tras un lustro en los maños.

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Norel, a la izquierda, en el partido ante Movistar Estudiantes. | ACB Photo/E. Candel

Se puede afirmar, pues, con todo el respeto, que la plantilla guipuzcoana está repleta de jugadores que no ha querido nadie en la Liga Endesa. Nacionales sin apenas experiencia en la ACB, extranjeros de buen nivel en la LEB pero que ofrecerían a priori dudas para la máxima categoría, algún trotamundos que por sí mismo no es garantía de nada, y descartes de equipos de la zona baja en la Liga Endesa. ¿Quién con esas mimbres, se atrevería a aventurar nada bueno en la mejor liga europea? Y sin embargo, este GBC, que ya dejó muy buenas señales en pretemporada, derrotando en el Circuito Movistar de Pretemporada en Granada a UCAM Murcia o Tecnyconta Zaragoza, juega al baloncesto con un enorme sentido común.

Los de Fisac saben que su referente indiscutible está en la pintura y se llama Henk Norel, y se encargan de alimentarlo para que toda su capacidad, mostrada sin duda en el Joventut y en sus primeros años en Zaragoza, pero oscurecida demasiadas veces por las lesiones, salga a flote. El holandés, no en vano, es el pívot más en forma de la competición (21.7 puntos y 12 rebotes por partido), y ha sido el MVP de la tercera jornada, con 16 tantos y 13 rechaces en el impactante triunfo vasco en Madrid ante Movistar Estudiantes (75-92), haciendo a más de uno en Zaragoza tirarse de los pelos por la decisión de prescindir de él este verano. En la misma línea, no pocos se cuestionarán en Sevilla quién decidió cortar la relación con Jordan Swing, con 11.3 puntos y 4.3 rebotes de media hasta el momento. Con estas mimbres, en Donosti han sumado dos victorias en apenas unos días, pues antes de tomar Madrid acribillaron al Betis en el San Sebastián Arena (94-60). En la primera jornada ya habían dado la cara, y de qué forma, en la complicada cancha del Herbalife Gran Canaria (84-76). Queda muchísima liga, y seguro que vendrán problemas, pero Porfirio Fisac, que ya hiciera magia durante años en Fuenlabrada, se ha propuesto hacer algo gordo con un grupo de jugadores por los que nadie apostó en serio este verano. Y dado el inicio de temporada, ahora que se ven sextos clasificados, a ver quién se atreve ahora discutirles que se han ganado el derecho a soñar. Desde el sentido común, gran parte de la ACB les envidia ahora mismo.

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