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El Real Madrid bate al Barcelona a lomos de la electricidad de Campazzo y el perfil bajo de Taylor y Deck

Los blancos logran controlar un partido loco en la segunda parte para llevaré el segundo Clásico de la temporada, primero en la Euroliga

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Los blancos logran controlar un partido loco en la segunda parte para llevaré el segundo Clásico de la temporada, primero en la Euroliga
Campazzo busca el aro entre la defensa azulgana | EFE

No es fácil recordar un inicio de partido como el que tuvieron ayer Real Madrid y Barcelona en el primer enfrentamiento entre ambos en la Euroliga esta temporada. La mayor necesidad del Madrid se demostró en el hambre de los blancos en un primer cuarto primoroso, donde prácticamente borraron al Barça del Wizink Center con un 32-14 furibundo. El triunfo azulgrana habría puesto mucha tierra de por medio entre ambos, más que por la diferencia total de victorias por suponer el cuarto triunfo foráneo de un Barça que este curso parece haber olvidado definitivamente sus fantasmas europeos a domicilio.

Pero a Pesic le salió fatal su apuesta por un quinteto enorme, con Smits, Mirotic y Davies de inicio. El letón cumple con honor pero dista mucho de poder ejercer el papel de Claver, y el colmillo retorcido con el que Campazzo y Randolph arrancaron el partido disparó pronto al Madrid. Ahí ya comenzó a vislumbrarse cómo Jeff Taylor y Walter Tavares iban a anular casi completamente durante los 40 minutos a Cory Higgins y Brandon Davies. Especialmente relevante pareció el duelo de los pívots, pues históricamente el ex de Zalgiris siempre ha sido un dolor de muelas para el gigante africano del Madrid. Ayer, el nuevo pívot azulgrana ni anotó ni fue capaz de coger un solo rebote. Higgins al menos emergió en la recta final, pero su 3/12 le deja lejos del altísimo nivel que tiene el que bien puede ser el mejor exterior del baloncesto europeo actual.

Quién iba a decir que el postrero triple de Oriola para evitar la vergüenza azulgrana de inicio no iba a ser sino el comienzo de un segundo parcial igual de desequilibrado, pero con viento contrario. Los catalanes bordaron la defensa y encontraron a lomos de Delaney y un notable Tomic el acierto ofensivo para que a un Madrid sin Campazzo y Tavares, limitados por las faltas personales, le emergieran en cierto modo los fantasmas de la remontada de la última final de Copa del Rey. Ni Llull ni Laprovittola lograron detener el huracán visitante, capaz de endosar un sonrojante 16-36 al Madrid para irse incluso los de Pesic por delante al descanso (48-50). ¡Qué primera parte, qué locura!

Quedaba otro parcial en el valleinclanesco guión del partido. Acaso menos rotundo pero seguramente el más decisivo a la postre. El Madrid nuevamente emergió mejor en cuarto impar, con un 13-0 instantáneo para volver a meterse el partido en el zurrón. En cancha, Campazzo, Taylor, Deck, Randolph y Tavares otra vez. Con mucho, el quinteto más consistente de Laso en el duelo. En un encuentro resuelto por diez puntos, el +/- de todos ellos habla por sí solo. El Madrid ganó por 27 cuando el sueco estuvo en cancha. Lo mismo pasó con Campazzo (+24), Deck (+17), Randolph (+16) y Tavares (+15). Al ala-pívot se le vio incluso especialmente activo y sin sus habituales lagunas en defensa, quizá por ver con el rabillo del ojo la llegada a la rotación blanca del cuestionado Trey Thompkins.

Enfrente, eran Tomic y Mirotic, ambos en el ojo del huracán de la afición local, los que mantenían al Barça en el duelo. El de Podgorica, por cierto, volvió a demostrar que suma puntos con pasmosa facilidad. No dio sensacion de tener un enorme peso en el partido, pero firmó 19 puntos como quien no quiere la cosa. Salvando las distancias, algo similar le ocurre a Jordan Mickey, cuyos recursos ofensivos son notables y le hacen ser un relevante anotador interior. El nuevo pívot blanco encestó 12 puntos en apenas 13 minutos en la cancha.

Ya no cedería más el equipo local el control del partido. Los triples de Kuric y la aparición de Higgins retrasaron el momento en el que el Barça hincara la rodilla definitivamente, pero en cuanto Laso se refugió en su guardia pretoriana el Madrid retomó el control. Campazzo, volador en el inicio, también controló el tempo a menos pulsaciones. Esas que siempre parece llevar encima la gélida expresión de Deck, de rostro inalterable y triples sin apenas saltar del suelo que contrastan con su poderío físico en el cuerpo a cuerpo. 'El Tortuga' ha tirado abajo la puerta del Madrid y es cada día más crucial para Laso. Además, le va la marcha y siempre parece emerger en partidos señalados y momentos finales, donde resulta decisivo.

Segundo Clásico de la temporada, segunda victoria del Madrid. Seguramente quien más lo necesitaba, en esta Euroliga que pinta apasionante se mire como se mire. No será fácil que entre Davies y Higgins vuelvan a sumar siete puntos en un duelo de este calado, por lo que a los blancos les tocará reinventarse si quieren sumar una tercera consecutiva. Es el sino de estos choques de altísimo nivel y máxima igualdad, que apenas se parece en nada uno al siguiente. Ayer le tocó reinar al eléctrico Campazzo y a los silenciosos Deck y Taylor.

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