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Petr Petrov, el 'zar de Vallecas' que busca su trono en Manchester

Lucha por ser el campeón del mundo del peso ligero por la Organización Mundial de Boxeo (WBO, en inglés).

LD / Agencias
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Petr Petrov, el 'zar de Vallecas' que busca su trono en Manchester
Petrov busca la corona mundial. | Archivo

Petr Petrov está a punto de cumplir un sueño que comenzó hace 20 años. Se encuentra a una pelea de convertirse en campeón del mundo del peso ligero por la Organización Mundial de Boxeo (WBO, en inglés). Su último obstáculo se llama Terry Flanagan, y, este sábado, en Manchester, elzar de Vallecas intentará ganar un título que recompensaría dos décadas de trabajo.

El boxeo en España actualmente es un deporte para héroes osados. Si no eres el mejor, las bolsas a repartir en cada combate casi no dan para vivir. Y eso lo sabe Petr Petrov, que tiene detrás una historia de superación y de amor por un deporte que comenzó a practicar en Rusia cuando tenía 8 años.

Allí nació Petrov, pero cuando tenía 16 años se tuvo que mudar a España, concretamente a Madrid, porque la crisis en Rusia alcanzó a sus padres, una pareja de abogados cuyos ingresos mermaron por la falta de trabajo. A su madre, con un contacto en Madrid, no se le cayeron los anillos y pasó de su despacho a convertirse en limpiadora.

"Cuatro meses después, fui yo. Mi madre estuvo trabajando, empezó a buscar un gimnasio porque yo quería seguir boxeando. Encontró a Ricardo Sánchez Atocha en el gimnasio del Vicente Calderón. Le enseñó mis vídeos y mis combates y le dijo que quería seguir boxeando. Le gusté y me fui para Madrid", dice a EFE.

Petrov comenzó muy pronto a relacionarse con el mundo de la lucha. Su padre practicó deportes de contacto, atletismo y llegó a ser cinturón negro de judo. En casa tuvo a su inspiración y se puso unos guantes de boxeo con 8 años. Después, a los 11, se apuntó a Kick Boxing. Y, de ahí, pasó al boxeo hasta llegar a Madrid, donde decidió ser profesional.

"A la semana ya empecé a entrenar en el Vicente Calderón. No sabía nada de español, pero desde el primer día estaba entrenando con ellos. Estuve unos meses, hice mis primeros combates amateurs y con 17 años debuté como boxeador profesional".

Al principio, Petrov vivió en el centro, cerca de Tirso de Molina, pero en 2001 se mudó definitivamente a Vallecas. Allí, en un barrio que le acogió con los brazos abiertos, se convirtió en el zar de Vallecas.

"Para mí, la verdad es que todo fue fácil. Tenía 16 años, mucha ilusión y no recuerdo una etapa de inmigrante dura. Al revés, aprendí español, conocí gente nueva y siempre me han tratado muy bien. Estoy muy agradecido a todos los madrileños y a todos los españoles. Siempre me he sentido como en casa, nunca he sentido desprecio por ser inmigrante, al contrario. Tengo un recuerdo muy bonito de mis primeros pasos en España", explica.

Sin embargo, el esfuerzo de Petrov no se vio recompensado económicamente. Como afirma, vivir en España como profesional del boxeo es extremadamente difícil. Califica su carrera como de "supervivencia". Y, para ello, ha tenido que trabajar en otras cosas a la vez que se entrenaba. "Lo he hecho en la noche, de repartidor, de pastelero, dando clases de boxeo... al no tener España esta gran afición, no se pueden cobrar grandes bolsas. Fue una etapa bastante dura".

En 2011 tuvo la oportunidad de pelear por un campeonato del mundo, ante el argentino Marcos Maidana, pero a aquel combate, ofrecido con dos semanas de antelación, no llegó en óptimas condiciones porque se preparó de forma casi improvisada. "Era imposible prepararse en ese tiempo y menos para un boxeador como él. Aparte, era un peso superior al mío. Esa pelea no se tuvo que haber hecho. Aunque fue una gran experiencia, me ayudó para otros combates".

Petrov cayó en el cuarto asalto y acabó hecho polvo, incluso llegó a pensar que tenía un derrame cerebral. Aquella noche en la habitación del hotel sentía que se moriría, pero esa experiencia le sirvió para saber cuáles son los límites del dolor. Nadie le había pegado tan fuerte como Maidana y después de Maidana nada podría ser peor.

Después de aquel encuentro con el argentino, su carrera profesional no despegó. Se estancó aún más. Y Petrov decidió salir de España. Se convirtió en inmigrante por segunda vez y, sin nada y a la aventura, dejó a su mujer en España y se marchó a Estados Unidos. Se instaló en Hollywood, en una habitación minúscula y comenzó a entrenar a la espera de una oportunidad.

"Estaba sin dinero, sin ningún apoyo y eso es muy duro. Tengo muy claro que quiero ser campeón mundial y quiero ser alguien en el boxeo hasta que el cuerpo me lo permita sigo luchando. Cuando vi que en España no tenía grandes combates, decidí coger la maleta e irme a Estados Unidos".

Petrov continúa: "El primer mes que estuve viviendo en Hollywood fue muy duro. No tenía nada. Entrenaba allí hasta que conocí a un promotor, Alex Camponovo. Me habló de un torneo en el que les faltaba un boxeador que se había lesionado. Me ofreció esa oportunidad. Entré de suerte en el Torneo Boxcino de la ESPN y lo gané. Hasta ese momento nadie me hizo caso. Se abrieron las puertas y ya me conoció la gente de allí. A partir de ahí, todo fue más fácil".

Ese fue su punto de inflexión. Petrov se llevó aquel campeonato después de derrotar a Fedor Ppazoc, Chris Rudd y Fernando Carcamo cuando estaba a punto de regresar a Madrid con las manos vacías y derrotado. Aquel golpe de suerte, con el que pudo demostrar su valor, le sirvió para dar un empujón inesperado a su carrera.

Petrov se convirtió en el aspirante oficial para el título de peso ligero de la WBA y tenía casi un año de espera para poder optar a él. Entonces, llegó la opción de competir por el campeonato de la WBO en Manchester ante Flanagan y no dudó ni un sólo instante.

"Tengo experiencia, he tenido tiempo para prepararme bien, hemos hecho un buen trabajo entre Madrid y Los Ángeles y estoy en mi mejor momento. Flanagan es un campeón invicto, es joven, un zurdo complica a cualquiera y estamos en su casa. Es una pelea a la que vas a la boca del lobo y tu eres su comida. Pero estoy preparado física y psicológicamente. Estoy listo para llevarme el cinturón a casa".

Petrov lo tiene claro. Ganar a Flanagan, imbatido en 32 combates, supondría para él cumplir un sueño que tiene desde hace más de 20 años. "Aparte de eso, ser campeón del mundo es lo más grande en cualquier deporte. A partir de ahí, se abrirían otras puertas con mejores combates y mejores bolsas".

Petrov, ruso con nacionalidad española, está a un paso de convertirse en el decimotercer campeón mundial español. Lo hará en tierras británicas, como José Legra en 1968. 49 años después de aquella hazaña, otro boxeador, el zar de Vallecas espera igualar al puma de Baracoa.

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