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Champions League

El Atlético se congela en Brujas y se puede quemar en octavos (0-0)

El conjunto rojiblanco fue incapaz de pasar del 0-0 en Bélgica. Pasan como segundos de grupo y tendrán a los rivales más complicados del sorteo.

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El Atlético se congela en Brujas y se puede quemar en octavos (0-0)
Correa no pudo ayudar a los suyos. | EFE

El Atlético de Madrid tiene un déficit enorme en la presente temporada y si no encuentra remedio para su pánico escénico fuera del Metropolitano, los hombres de Simeone van a tener muy difícil llegar a las últimas instancias de todo los campeonatos en juego. Sin concretar únicamente en la Champions, para ser campeón, un equipo necesita convertir su estadio en un fortín, pero también encontrar regularidad fuera de su casa. No conseguirlo te aleja de manera inexorable de los títulos.

Ya sea en la liga con 38 encuentros por delante, en la Copa a doble partido o en la Champions con la combinación de las dos anteriores, que el Atlético de Simeone levante alguno de los tres títulos en juego al final de temporada dependerá de mejorar unos números que en el Wanda son casi inmejorables, pero fuera de Madrid son francamente decepcionantes. Como locales, diez victorias y dos empates. A domicilio, once partidos, tres victorias, dos derrotas y seis empates. Efectivamente, no son datos de campeón.

El Atlético será consciente de su gran error al empatar a cero en Brujas si en el sorteo de octavos de final no sale la única bola que le hace claro favorito para dicha eliminatoria. "Oporto o plomo", como se diría en una reconocida serie de moda, pero ojo, el equipo que mejor aguanta una pistola sobre su cabeza cuando el que la porta parece superior es el Atlético de Madrid de Simeone. Los que sigan en el barco, que son muchos, llevarán escudo antibalas y cuidado con dar por muertos a los rojiblancos. Sin embargo, a día de hoy, empatar en Brujas puede hacer que en febrero las olas más grandes de Europa pongan a prueba la flotabilidad del navío del Cholo.

Buen inicio, mal final

Sólo en el Wanda Metropolitano y en dos o tres partidos puntuales se ha visto al Atlético de Madrid jugar los 90 minutos sintiéndose superior al rival con consistencia y con eficacia en el resultado. Fuera, nunca se ha conseguido esa regularidad. Antes de Brujas pasó en Girona y antes de Montilivi hubo irregularidad en Mestalla, La Cerámica, Dortmund, Balaídos, Butarque e incluso en Getafe y Mónaco donde se ganó sin mostrar un fútbol contundente. El orden de los factores, o en este caso de los dos tiempos que se juegan, no altera el producto: el Atlético empieza mal y acaba bien o arranca bien y finaliza mal. ¿El resultado? Tres victorias en once partidos fuera de Madrid.

En el estadio Jan Breydel de Brujas apareció esa versión del repetitivo single madrileño de "lo que bien empieza, no se termina de rematar" porque si el fútbol hubiese sido justo con el Atlético, el descanso tuvo que haberse decretado con 0-1 o 0-2 en el marcador. Thomas tuvo dos ocasiones claras, Griezmann casi la clava en la escuadra y Gelson rozó el primer tanto nada más comenzar el partido. El problema fue otro de los puntos negativos del cuadro de Simeone esta temporada, la falta de gol.

Con un equipo lleno de novedades con Montero por la baja de última hora de Giménez, Saúl manteniendo su puesto en la izquierda y Gelson acompañando a Griezmann para sorpresa de Kalinic, el Atlético estuvo bien en la primera parte sin acertar de cara a portería, e inexplicablemente en la segunda parte la montaña rusa rojiblanca paró de subir y empezó su descenso hacia el segundo puesto del grupo.

De nada sirvió que Simeone cambiase las alas de su 4-3-3 colocando a Correa y Vitolo por Lemar y Gelson. Francés y portugués fueron de más y menos y argentino y canario de muy fríos a temperatura ambiente. Estos cuatro futbolistas son el claro ejemplo de lo irregular que es el Atlético. Parece que sí, pero no. Empiezan a arrancar con alguna que otra buena actuación y se corta de golpe. Correa, de lo mejor del Atlético en los últimos partidos, volvió a caer en errores pasados y salió al campo más revolucionado de la cuenta.

Ni Kalinic haciendo de referencia cambió el signo del partido. Griezmann crece más con un '9' a su lado, pero Simeone prefirió buscar otra cosa en Brujas. Tampoco es cuestión de acompañantes o estilo sino de pegada y consistencia. La falta de ambas obliga al Atlético a pasar a octavos como segundo de grupo y sólo el Oporto sacará una sonrisa a los aficionados rojiblancos.

Posdata: aplauso merecido al Brujas, el verdadero juez del Grupo A de la Champions. Su orden y sacrificio congelaron al Atlético y, si no llega a ser por San Oblak y su parada salvadora del día, se hubiesen llevado además los tres puntos.

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