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Liga

Barça y Real Madrid empatan en un Clásico cargado de tensión y polémica (2-2)

El árbitro fue el peor: el gol de Messi no debió subir al marcador y se tragó un penalti de Alba a Marcelo. También debió haber expulsado a Bale.

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El árbitro fue el peor: el gol de Messi no debió subir al marcador y se tragó un penalti de Alba a Marcelo. También debió haber expulsado a Bale.
La expulsión de Sergi Roberto fue una de las acciones más polémicas del partido. | Cordon Press

¿Clásico descafeinado? En absoluto. Pese a estar ya la Liga sentenciada, Barcelona y Real Madrid ofrecieron un gran espectáculo (2-2) en un Camp Nou a reventar, que registró la mejor entrada de la temporada y que, como cabía esperar, se convirtió en un nuevo aquelarre independentista. Fue un choque de alta tensión, que tuvo prácticamente de todo y que estuvo marcado por las polémicas arbitrales. Como cabía esperar, volvieron a saltar chispas entre los dos colosos del fútbol español y mundial.

Hernández Hernández fue, sin duda, el peor del encuentro, que se fue calentando con el paso de los minutos —los momentos de mayor tensión se vivieron en la recta final de la primera parte— y encendió los ánimos con decisiones que van a dar mucho que hablar, desde un claro penalti de Jordi Alba a Marcelo, al gol de Messi que no debió subir al marcador por falta previa de Luis Suárez sobre Varane. Aunque lo cierto es que el colegiado canario también favoreció en alguna que otra ocasión a los blancos, perdonándole la roja a Bale tras clavarle los tacos a Umtiti. Y, cómo no, la roja directa a Sergi Roberto justo al final de la primera parte al entender que agredió a Marcelo.

Por si todo ello fuera poco, Cristiano Ronaldo se dañó el tobillo en la acción en la que marcó el gol del 1-1. El portugués, que fue sustituido en el descanso, sufre un esguince leve de tobillo y en principio llegará a tiempo para la final de Kiev, que es el gran objetivo de los madridistas esta temporada tras haber tirado la Liga en diciembre y haber caído eliminados en cuartos de final de la Copa del Rey.

Sin pasillo

Como prometió Zidane, no hubo pasillo al Barça. Y los azulgranas, picados, quisieron volver a ganar a los blancos, en su primer partido tras la conquista del título de Liga. El técnico francés apostó contra todo pronóstico por la BBC, mientras que Ernesto Valverde sacó su once de gala, el mismo que pasó por encima del Sevilla en la final de Copa, con la única excecpión de Ter Stegen por Cillessen. Desde el pitido inicial se vio que los ánimos iban a estar caldeados, como en un pisotón de Rakitic a Casemiro o una acción de Nacho con Luis Suárez. A diferencia del croata, el internacional español sí vio la amarilla en la primera falta que cometió. Y al igual que Rakitic, también conseguirían irse de rositas Coutinho y Jordi Alba, éste tras agarrar a Modric del cuello. A Hernández Hernández se le fue rápidamente el partido de las manos.

Polémicas arbitrales al margen, el Barça fue el primero en golpear con el gol de Luis Suárez a los 9 minutos. Centro de Sergi Roberto desde la derecha y Messi, muy listo, arrastró consigo a Nacho en el primer palo para que Lucho se quedara solo y batiera a Keylor Navas con una fenomenal volea. Gran gol que espoleó a los azulgranas. Cuando peor lo pasaba el Madrid, dando la sensación de que estaba más cerca el 2-0, lo que acabó llegando fue el 1-1. Sólo cinco minutos después. Kroos —tras una gran primera parte, el alemán se fue apagando con el paso de los minutos para acabar diluyéndose como un azucarillo en un vaso de agua— centró desde la izquierda, Benzema peinó con la cabeza en el segundo palo y Cristiano, con todo, mandó la pelota a la red para firmar el empate. El portugués se dañó un tobillo en una durísima entrada de Piqué y sufre un leve esguince que ha encendido todas las alarmas en el madridismo.

Parecía que Ronaldo no iba a seguir. Pero siguió… ¡y de qué manera! Suyas fueron las dos ocasiones, antes de la media hora, que hicieron temblar los cimientos del Camp Nou. El Madrid estaba cada vez más cómodo en casa del eterno rival y el Barça, cada vez más maniatado, se quedaba sin ideas. En esas, Jordi Alba se encargó de prender la mecha con el ya citado agarrón a Modric y a partir de ahí se sucedieron los piques. Sergio Ramos se las tuvo con Suárez y Messi, mientras que Bale le clavó los tacos por detrás a Umtiti para terminar yéndose de rositas. Quien no lo logró fue Sergi Roberto que, delante de las propias narices del colegiado, le soltó un puñetazo a Marcelo justo antes del descanso. Hernández Hernández no se lo pensó y expulsó al lateral catalán.

Mejor con Lucas Vázquez

El Barça se quedaba con diez para toda la segunda parte, por lo que Valverde tuvo que recomponer el equipo, dando entrada a Semedo por un Coutinho bastante decepcionante, mientras que Zidane también movió el banquillo quitando del campo a Cristiano, por precaución, y metiendo en el mismo a un Marco Asensio que en esta ocasión estuvo más apagado que de costumbre.

Después de la superioridad mostrada en la primera parte, y teniendo en cuenta que jugaban ante un rival con diez, daba la impresión de que el Madrid podría meterle mano a los azulgranas en el Camp Nou. Pero lo cierto es que los blancos se encontraban más cómodos jugando contra once que contra diez. Paradojas de la vida. Y, así, lo que llegó fue el 2-1, obra de Messi. Otra vez, el argentino fue el mejor de los suyos, demostrando que, pese a la inferioridad numérica, siempre puede sacarse algo de la chistera y sorprender a los mortales. El argentino se aprovechó de un pase de Luis Suárez, que se había marchado de Varane en clamorosa falta, para sorprender a Keylor y poner nuevamente al Barça por delante. Otra fechoría más de Hernández Hernández, que esta noche pitaba su tercer Clásico.

Valverde metió en el campo a Paulinho por Iniesta, que se llevó una tremenda ovación tras haber disputado su último partido contra el Real Madrid, y el brasileño dispuso de una gran ocasión para haber marcado el tercero. Increíble pero cierto: el Barça podía destrozar al conjunto de Zidane pese a estar con diez. Llegó entonces el movimiento clave del técnico francés, dando entrada a Lucas Vázquez por Nacho, y el Madrid lo agradeció notablemente. El gallego empezaba a hacer mucho daño por la derecha y también Bale tuvo mayor libertad de movimientos. Precisamente, por ahí llegó el gol del galés, a los 72 minutos, que hacía subir el definitivo 2-2 al marcador. Tremendo zurdazo que conectó el británico para sorprender a Ter Stegen.

El Madrid apretaba en busca del gol de la victoria. En una de ellas, Marcelo fue derribado por Jordi Alba dentro del área. Penalti como una casa, aquí y en la China popular… para todo el mundo salvo para Hernández Hernández, faltaría más. En el otro bando, Messi tuvo dos ocasiones clarísimas para haber vuelto a desnivelar la balanza, aunque en ambas se topó con Keylor Navas, sensacional una vez más. De nuevo el meta costarricense rayó a un gran nivel en un Clásico en el que, conviene insistir, el peor fue el árbitro.

Polémicas, tensión, una expulsión, un penalti no pitado… ¿qué más se puede pedir? No había nada relevante en juego, cierto, pero un Clásico siempre es un Clásico. ¡Y algunos se lo querían perder!


Ficha técnica

FC Barcelona, 2: Ter Stegen; Sergi Roberto, Piqué, Umtiti, Jordi Alba; Busquets, Rakitic, Iniesta (Paulinho, m.58), Coutinho (Semedo, min.46); Messi y Luis Suárez (Paco Alcácer, m.92)
Real Madrid, 2: Keylor Navas; Nacho (Lucas Vázquez, m.68), Varane, Sergio Ramos, Marcelo; Casemiro, Kroos (Kovacic, m.84), Modric; Bale, Cristiano Ronaldo (Asensio, m.46) y Benzema

Goles:1-0, m.9: Luis Suárez; 1-1, m.14: Cristiano Ronaldo; 2-1, m.52: Messi; 2-2, m.72: Bale
Árbitro:Hernández Hernández (Comité canario). Expulsó con roja directa a Sergi Roberto (m.45+3). Además, mostró tarjeta amarilla a Nacho (m.12), Varane (m.31), Ramos (m.42), Bale (m.77) y Marcelo (m.77), del Real Madrid; y a Luis Suárez (m.42) y Messi (m.45), del Barcelona
Incidencias:Partido de la trigésimo sexta jornada de LaLiga Santander disputada en el Camp Nou ante 97.939 espectadores, la mejor entrada de la temporada. En el palco, entre otros, se encontraban Ada Colau, alcaldesa de Barcelona; y el viceprimer ministro y ministro del Interior belga, Jan Jambon

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