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¿Quién era Fernando Garfella, el submarinista al que todos lloran?

El mallorquín falleció este domingo después de una fatídica inmersión. Su cuerpo tuvo que ser rescatado por los GEAS.

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El mallorquín falleció este domingo después de una fatídica inmersión. Su cuerpo tuvo que ser rescatado por los GEAS.
Fernando Garfella, junto a otra imagen suya de una de las especies de raya con mayor vulnerabilidad del mediterráneo. | bogar-films.es

Con los submarinistas sucede lo mismo que con los motoristas o con los alpinistas, por poner dos ejemplos. Saben que en cualquier momento puede sobrevenir la tragedia. Pero nadie se lo espera. Nunca.

Tampoco nosotros, vecinos y amigos suyos. Cuando nos comunicaron la fatídica noticia nos encontrábamos paseando por el Camí de Cavalls de Menorca. Disfrutando de los paisajes. De la vida. Del mar. Precisamente lo que más amaba Fernando: el mar. Pero no desde arriba, como nosotros, sino desde abajo. Desde sus entrañas. Desde donde sólo los genios pueden permitirse el indescriptible placer de ver -y sobre todo contar- lo que nadie más es capaz casi ni de imaginar. Y ése era Fernando: un genio.

Un submarinista. Un documentalista. Un aventurero. Un buceador. Se le puede describir de mil maneras. Pero una es la más definitoria: un enamorado del mar. Especialmente, del mar de la costa de Andratx. El pueblo que le vio crecer, igual que a un servidor. El mar que ahora se lo ha llevado por delante, con apenas 31 años. El mar que ya se llevó hace años a su padre por delante. 'La mar fa forat i tapa', se dice en buen mallorquín. Triste. Pero irrefutable.

Fernando amaba tanto el mar andritxol que se jugaba la vida con tal de protegerlo. Suya fue la iniciativa de declarar la Reserva Marina del Freu de Sa Dragonera, aprobada después por unanimidad por el Ayuntamiento de Andratx. Denunció cómo los arrastreros destrozaban el fondo marino. Luchó por la retirada de las redes pesqueras abandonadas en la costa andritxola.

Célebres fueron sus diferentes documentales dando a conocer la vida marina; la belleza que esconden sus seres vivos, que documentó y protegió; los secretos del mar. Cachalotes, rayas, raors o caballitos de mar no escaparon a sus espectaculares imágenes, que le confirmaron como el mejor camarógrafo submarino de Balares. Reconocimiento que, como suele ser habitual en estos casos, no se le otorgó en vida.

Andreu Manresa, director de IB3, ente público que emitió algunas de sus imágenes, declaraba tras la muerte de Fernando que "en países como Francia ya sería una leyenda". Y seguramente tenga razón. Porque su trabajo no se limitaba a grabar. También a ayudar. Al mar, y a la vida. Son incontables las misiones de rescate que ha llevado a cabo por todo el mundo. También en Andratx.

Ha colaborado con diferentes ONG y organizaciones ecologistas, especialmente con Save The Med y con Open Arms, con quien documentó de manera voluntaria los rescates de los migrantes desde el norte de África. Otro rasgo que siempre caracterizó a Fernando: grababa, filmaba, fotografiaba, protegía. Un legado que sus amigos ya se están encargando de prolongar y de difundir. Queda tanto y tan buen material por ver la luz...

Open Arms ya ha anunciado que una de sus embarcaciones llevará su nombre. El de Fernando Garfella. El del joven que tanto hizo por Andratx; por las Baleares; por el mar; por la vida. El submarinista al que todos lloran, y al que todos echarán de menos. No sólo en Andratx.

Una tragedia en el mar mallorquín
Fernando Garfella Palmer, de 31 años, fallecía el pasado domingo 9 de agosto entre las aguas de Andratx y Estellencs, tras sufrir un contratiempo durante una inmersión. Su pareja, que le acompañaba, fue quien dio la alerta desde la barca, al ver que tardaba demasiado en subir. Otro buceador, amigo, intentó rescatarlo en vano. En estos momentos se encuentra ingresado en una cámara hiperbárica al sufrir daños por la mala descompresión al emerger. Los GEAS de la Guardia Civil rescataron el cuerpo de Fernando el martes por la tarde.

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