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SI LA OPEP RENUNCIA AL BILLETE VERDE

La crisis de las hipotecas subprime anticipa la llegada del dólar basura

El secretario general del cártel petrolífero (OPEP), Abdullah al-Badri, anunció el pasado viernes que dicha organización se está planteando seriamente el abandono del dólar como divisa para fijar el precio del petróleo. La razón: la fuerte depreciación que sufre esta moneda. Los efectos: un aumento súbito e importante de la inflación estadounidense, junto con una subida de los tipos de interés, según explica el Observatorio de Coyuntura Económica del Instituto Juan de Mariana.

Noticia publicada el 10-02-2008

LD (Manuel Llamas) El inicio de la crisis financiera internacional, cuyas primeras manifestaciones han tenido lugar con el estallido de las hipotecas subprime en EEUU el pasado mes de agosto, amenaza ahora con trasladarse al sistema monetario de divisas. Y es que, de llegar a materializarse el anuncio lanzado por la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), en cuanto a la posibilidad de sustituir, a lo largo de la próxima década, el dólar por el euro como divisa de referencia para fijar el precio del crudo, la economía norteamericana sufriría un duro revés de consecuencias imprevisibles, pero, sin duda, mucho más graves que las derivadas hasta el momento del estallido de la crisis de las hipotecas basura (subprime) en EEUU el pasado verano.
 
Las efectos de este cambio de moneda por parte de la OPEP serían dos. Por un lado, en caso de llevarse a cabo en la actualidad, “el precio del petróleo para los EEUU se elevaría en un 50 por ciento. Por otro, y esto es mucho más relevante, la enorme cantidad de dólares que la Reserva Federal (FED) ha creado durante los últimos 30 años (tras el abandono del patrón oro de Bretton-Woods) y que eran atesorados por los productores de petróleo (petrodólares) y los gobiernos chino e indio, serían repatriados a EEUU para adquirir bienes y activos”, según informa el Observatorio de Coyuntura Económica del Instituto Juan de Mariana (IJM).
 
En concreto, la repatriación del billete verde o, lo que es lo mismo, su abandono y, por tanto, depreciación como divisa de referencia en el mercado monetario mundial, conllevaría dos efectos ciertamente preocupantes para el conjunto de la economía estadounidense: en primer lugar, “generaría una enorme inflación monetaria, debido a la gran cantidad de dólares en circulación”. Mientras que, en segundo lugar, “los tipos de interés se dispararían”, puesto que los ahorros de los países productores de petróleo (hasta ahora nominados en dólares) dejarían de ser reinvertidos en bonos del Gobierno norteamericano, con lo que su precio caería (el efecto es la subida de tipos). Ambos factores, serían “enormemente negativos para la ya tambaleante economía de EEUU, cuyo sistema financiero entraría en un serio riesgo de colapso total”, según advierte esta entidad de análisis económico a Libertad Digital.
 
Pero, antes de entrar en las consecuencias y posibles efectos, ¿a qué responde el cambio de divisa que tan seriamente se está planteando la OPEP?. Tal y como ha afirmado su propio secretario general, dicho planteamiento se debe a la fuerte “depreciación” que viene sufriendo la moneda yankee en los últimos años. Sobre todo, con respecto al bien refugio por excelencia: el oro. En concreto, "desde que el presidente norteamericano Nixon decidiera romper con Bretton-Woods, hace casi 40 años, la moneda de EEUU ya ha perdido el 97% de su valor con respecto al metal amarillo", añade el informe.
 
Hasta el momento, los países productores habían mantenido parte de su riqueza en dólares al tratarse de una de las divisas del mundo que mejor conservaba el valor. Sin embargo, el IJM señala que “conforme la FED y el Gobierno Federal han ido envileciendo la moneda (especialmente tras las últimas rebajas de tipos de interés y el incremento del déficit presupuestario), los países productores de petróleo están buscando otras reservas de valor, como el euro”. 
 
Desde el estallido de la crisis de las hipotecas subprime, el debilitamiento progresivo del billete verde se ha disparado, debido, en gran medida, “a las políticas monetarias expansivas de la Reserva Federal y al enorme déficit del Gobierno de los EEUU”, añaden dichos analistas. Así, desde agosto del pasado año, la cotización del euro se ha elevado hasta los 1,45 dólares, al tiempo que el mercado de commodities (materias primas) se ha disparado, en términos generales:
 
- Petróleo: de 70 a 91 dólares el barril brent.
 
- Platinio: de 1.250 a 1.850.
 
- Paladio: de 330 a cerca de los 440.
 
- Plata: de 11,5 dólares a 17.
 
- Y, sobre todo, el oro: de 660 a puntas máximas cercanas e, incluso, superiores a los 900 dólares la onza troy.
 
Así, la masiva inyección de papel moneda en el mercado impulsada por la Reserva Federal, al igual que el Banco Central Europeo (BCE), con el objetivo de paliar la falta de liquidez que sufre el ámbito interbancario internacional, incrementa el riesgo de que el dólar acabe convirtiéndose en una “moneda basura”, según estos expertos. Así, en declaraciones a Bloomberg, Jim Rogers, uno de los mejores analistas e inversores del mercado de commodities, advirtió el pasado 15 de noviembre que, en caso de poseer dólares, “recomiendo a los inversores que se desprendan de ellos. El dólar ha dejado de ser una moneda para conservar el valor”. De hecho, anunció que él mismo se iba a deshacer de todos sus activos nominados en dólares antes del próximo verano, coincidiendo con la opinión manifestada entonces por el propio IJM. Rogers predijo correctamente el bull market (revalorización) en commodities de los años 70, el bull market que sufrió la Bolsa en los años 80 y 90, así como el bull market de commodities de principios del presente siglo XXI.
 
Los efectos de la repatriación del dólar
 
“Si de momento no se ha producido el repudio total y absoluto del billete verde ha sido, en buena medida, porque los productores de petróleo siguen aceptando el dólar para cobrar por sus exportaciones, y porque los chinos atesoran o reinvierten en bonos norteamericanos los dólares que consiguen merced a su enorme superávit comercial”, explica la entidad. Pero, en caso de que la OPEP rechace el dólar, tal y como acaba de sugerir su secretario general, o los chinos dejen de adquirir bonos con tipos reales negativos, “por mucho que quiera evitarlo el presidente de la FED, Ben Bernanke, EEUU sufrirá una rampante inflación y alza en los tipos de interés antes del repudio total de su moneda”, según avanzó el pasado mes de noviembre el estudio sobre La crisis subprime del IJM.
 
En este sentido, ya se han producido las primeras amenazas: Arabia Saudí, Omán y Barhein no recortaron sus tipos de interés el pasado 18 de septiembre, al unísono de la Reserva Federal como habían venido haciendo durante los últimos 31 años. “Esto ha favorecido que sus divisas se apreciaran con respecto al dólar, lo que hace temer que puedan migrar hacia otra moneda”, afirma el informe. Del mismo modo, el pasado 7 de noviembre, el vicepresidente del Parlamento chino lanzó un serio aviso contra el dólar: “En lo que respecta a nuestras reservas externas, tenemos que aprovechar la apreciación de las divisas fuertes para compensar la depreciación de las débiles (...) El euro se está apreciando contra el yuan mientras que el dólar se está depreciando, por lo que debemos buscar un equilibrio entre ambos”.
 
De hecho, “Kuwait ya ha abandonado la paridad con el dólar”, añade el Instituto. Asimismo, Stephen Jen, jefe de divisas de Morgan Stantley, también manifestó recientemente que: Esta es la primera vez en toda mi vida que siento preocupación por el dólar (...) No sé cuánto va a durar, pero el dólar está en peligro. Lo que hasta ahora ha sido una caída ordenada puede degenerar en un hundimiento violento”.
 
“Por desgracia, Bernanke no ha revertido su política de bajada de tipos de interés, con lo que el hundimiento del dólar sigue su curso”, lamenta el IJM. La depreciación del dólar, junto con la elevada deuda pública que sufre EEUU, sitúa a la economía estadounidense en una escenario de alto riesgo. “La deuda total de EEUU se sitúa en torno a los 50 billones de dólares, 3,6 veces su PIB. El 70 por ciento de esa deuda corresponde al sector privado (bancos, familias y empresas), y el 30 por ciento al Gobierno federal y en mucha menor medida local”, advierte. Además, el presidente de EEUU, George W. Bush, acaba de presentar los Presupuesto para 2009, en los que propone duplicar el déficit público hasta los 400 billones de dólares (casi el 3 por ciento del PIB nacional). El problema, pues, reside en cómo afrontar la financiación de dicha deuda.
 
Elevado endeudamiento y bajada de tipos en EEUU
 
El elevado endeudamiento que padecen los norteamericanos obliga a que tales recursos financieros provengan del extranjero. En la actualidad, cerca del 26 por ciento de la deuda total estadounidense está ya en manos de inversores foráneos, alcanzando cotas de máximos históricos. Ésta cuenta, además, con una menor productividad: “Mientras que en 1957 el PIB de EEUU se incrementaba en 54 céntimos por cada dólar de deuda, en 2006 ésta apenas alcanzó los 22 céntimos, lo que supone una caída del 59 por ciento”, según añaden estos mismos analistas. Por otra parte, si bien la riqueza neta del país está en máximos, “sus activos líquidos son casi nulos y las reservas de los bancos de EEUU se han vuelto recientemente negativas, como consecuencia de malas prácticas reiteradas que han explotado con la actual crisis financiera", indican. Además, "la tasa de ahorro prácticamente inexistente”, añade el citado Observatorio de Coyuntura Económica. Por ello, EEUU “ha tratado de compensar este déficit de liquidez utilizando el dólar como activo de reserva”.
 
Y es que, el billete verde ha actuado desde la ruptura de los acuerdos de Bretton Woods en los 70, que supuso la sustitución del patrón oro por el dólar como divisa internacional por excelencia, como reserva de valor para gran parte del mundo. “La colocación de estas dividas en el extranjero permitieron mantener bajo control la inflación estadounidense”, al tiempo que “los gobiernos foráneos con dólares acumulados compraban bonos del Tesoro norteamericano, elevando su precio y reduciendo los tipos de interés en EEUU”. Es decir, “la FED monetizó la deuda pública nacional empleando a los gobiernos extranjeros como brokers”, explica.

Si los extranjeros aceptaban el dólar como depósito de valor era porque les permitía adquirir bienes y activos de la economía más productiva del mundo. Era una moneda de curso forzoso con la que podían obtener casi cualquier cosa. Ahora, el riesgo de que se produzca el derrumbe dicha política monetaria expansiva  siembra de nubes las expectativas futuras sobre la economía estadounidense en caso de proseguir la política tendente a incrementar el déficit público, junto con la implementación de bajada de tipos e inyecciones masivas de liquidez en el mercado. De llegar a producirse la repatriación de todos los dólares atesorados en el extranjero, tal y como baraja la OPEP y algunos países como China o India, provocaría “una elevada inflación interna en EEUU, así como importantes dificultades para colocar en el mercado el gran volumen de bonos existente. Como consecuencia, los tipos de interés subirían”, según el IJM, implicando la quiebra de numerosas empresas y familias.
 
Ante este panorama desolador, esta entidad insiste en que el único camino para afrontar con ciertas garantías la crisis crediticia que vive el mercado internacional pasa por “acabar con la creación artificial de préstamos mediante la bajada de tipos y la inyección de liquidez al sistema, reducir de forma enérgica los impuestos y el gasto público, y liberalizar los mercados de factores productivos”, concluye el Observatorio.


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