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Sherlock Holmes: Buddy movie victoriana

Olvídense de Arthur Conan Doyle. La nueva versión de Sherlock Holmes protagonizada por Robert Downey Jr. y Jude Law reinventa la creación del escritor y la convierte un aparatoso artilugio de acción destinado a captar las audiencias de Piratas del Caribe. ¿Significa eso que es una mala película?

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Olvídense de Arthur Conan Doyle. La nueva versión de Sherlock Holmes protagonizada por Robert Downey Jr. y Jude Law reinventa la creación del escritor y la convierte un aparatoso artilugio de acción destinado a captar las audiencias de Piratas del Caribe. ¿Significa eso que es una mala película?
El responsable máximo de Sherlock Holmes se llama Joel Silver. Todopoderoso productor de éxitos como Arma letal, Jungla de cristal o Matrix, suya es la autoría de la fórmula de la fórmula de la buddy movie a la que se apunta la mastodóntica superproducción, que convierte a los dos legendarios detectives en dos tipos duros y graciosos muy a la manera de la saga protagonizada por Mel Gibson y Danny Glover.

Y eso significa también que si este Arma Letal en Londres funciona, lo hace por pura acumulación. Guy Ritchie deja razonamientos intelectuales y el suspense para otra ocasión y crea una vistosa e inverosímil película de colegas y explosiones de época, un cómic de inexistente intriga que como comedia -he aquí su error- es menos graciosa de lo que pretende, pero que avanza como un tanque y saca músculo en lo puramente visual.

Racionando bien los numeritos de acción con los de pura comedia (algunos de ellos espléndidos, como el que tiene lugar en unos astilleros, o el climax final sobre el Támesis), Ritchie, sin pasarse de moderno y reforzando la caricatura en su grado justo, se divierte presentando a los dos elementos protagonistas como dos insensatos pájaros tan capaces ejerciendo la ciencia a lo Juegos Reunidos como estampando puñetazos en la nuca.

Pero si Sherlock Holmes funciona, y lo hace intermitentemente, es gracias a un incontenible Robert Downey Jr. El excelente intérprete goza de una renovada salud artística y encarna con vehemencia a un fulano inaguantable, desequilibrado y finalmente tierno con excepcional misterio, tanto que no puede evitar devorar a un equilibrado Jude Law bastante desdibujado en el guión. De hecho, el protagonista de Iron Man no tiene dificultad ni inconveniente alguno en dominar un film tan avasallador como este Sherlock Holmes con una facilidad inexplicable y casi insultante.

Es por él, su química con Law y la excelente factura, que una trama de quita y pon aquejada de graves arritmias como la de este Sherlock Holmes acaba finalmente implicando al personal, absorbido o epatado sin saber muy bien qué está pasando o por qué. El saleroso espectáculo parece calculado para gustar y cumple, aunque un servidor ya no puede recordar de qué iba la película.

En Chic

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