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Escudándose en la Sanidad... y en el CIS

La subida de los impuestos sobre la gasolina, tabaco y alcohol, el último sondeo del CIS y el bloqueo judicial de las 138 cuentas opacas del HSBC son algunos de los principales frentes informativos que aborda la prensa de este viernes.

ABC dedica un editorial moderadamente crítico al nuevo impuesto sobre los carburantes destacando que los 175.000 millones que junto a los que gravan el alcohol proveerán a las arcas públicas “no parece que pueda contribuir en gran medida a la mejora de la Sanidad publica, que ya cuenta para el año que viene con un presupuesto de 5 billones de pesetas”: Siendo cierto el comentario, este diario peca de ingenuidad al creerse de verdad que la salud pública es el objetivo de los nuevos impuestos en lugar de ser una mera excusa -muy políticamente correcta, eso sí– para que la opinión pública reciba sin críticas una nueva vuelta de rosca de la presión fiscal necesaria para intentar cuadrar las cuentas públicas. Si se sacrificase parte de los fondos de otras partidas para hacer un trasvase hacia los que cubren los gastos de la salud pública podría ser más verosímil esa prioridad que el Ejecutivo dice dedicar a Sanidad. Lo único que hay detrás de esta decisión, sin embargo, es la constatación de que la famosa máxima de gravar menos para recaudar más tiene un límite, pasado el cual, para gastar más hay que subir los impuestos. El PP no puede abanderar por más tiempo la reducción de impuestos sino está dispuesto a reducir el gasto público. Por otra parte, la tributación del tabaco vinculada a la sanidad puede tener sentido, pero ¿qué lógica finalista tiene para ese objetivo el gravar la gasolina? Ninguna que tenga que ver específicamente con la salud sino con el hecho de ser un medio muy simple y eficaz de exprimir el bolsillo del contribuyente.

Por otra parte, -y como señala ABC- “no parece razonable el haber esperado a que pasara el debate de Presupuestos en el Congreso para sacar adelante un impuesto de urgencia”. Y esa es la cuestión de fondo. Los Presupuestos del Gobierno se han basado en previsiones macroeconómicas tan sumamente irrealistas, que el Gobierno empieza a ser consciente –todavía no lo suficiente- de que no le van a cuadrar las cuentas y que el equilibrio presupuestario puede quedar en quimera. En este sentido, ABC le da la razón al PSOE en esta crítica, “pero los socialistas son los menos indicados para abanderar ahora el debate sobre la corresponsabilidad fiscal”. Por otra parte, ABC no dice en su comentario que tres comunidades gobernadas por el PP –junto con las del PSOE- se niegan a aplicar el impuesto.

El Mundo, por su parte, no dedica editorial alguno a este aumento de impuestos y sólo lo cita de pasada en un comentario que, con retraso y escasa crítica, dedica a la divergencia entre las previsiones macroeconómicas de los organismos internacionales y las que ilusamente maneja el Gobierno español.

ABC también dirige una merecida crítica al Gobierno, a raíz del último sondeo del CIS, donde se constata que el PP ha aumentado en ocho décimas su distancia del PSOE elevándose a 9.5 puntos su diferencia en intención de voto. Este diario considera que “a más de dos años vista de las elecciones, tiene una menguada transcendencia una encuesta sobre la intención de voto o sobre las simpatías que un político despierta en la ciudadanía”. Como dice este diario, el CIS “ha quedado reducido a un mero marcador simultáneo de la situación política, desaprovechando el gran potencial de la más completa maquinaria demoscópica de España”. El editorial pone dos ejemplos de cómo al tradicional aroma de politización que siempre ha expelido el centro su une la deriva hacia la ineficacia y el anquilosamiento en los últimos nueve meses: Seis meses lleva la opinión pública masticando el escándalo Gescartera y, al menos, tres, la Ley de Universidades y, sin mebargo, el sondeo nada pregunta de estas cuestiones. Por otra parte y en esta ocasión, ha sido suprimida la tradicional pregunta con la que se abren estos sondeos –“¿Cuáles son los principales problemas de España?”; una pregunta a la que siempre se contesta, aunque con una respuesta minoritaria desde 1996, la corrupción política. Como finalmente dice ABC, argüir problemas técnicos para romper esa tradición es muy sospechoso y nos recuerda el aserto que indica que “quien evita la ocasión, evita el peligro”.

El Mundo también en el editorial que aborda el sondeo trata con guante blanco al Gobierno, sin hacer comentario alguno al uso partidista del mismo y limitándose a comentar el aumento del liderazgo del PP en la intención de voto. Para este diario “está claro que la nueva dirección del PSOE, aunque caiga bien, no ha logrado la credibilidad suficiente ante la sociedad. Lo que se echa en falta de Zapatero son propuestas concretas sobre los grandes temas que preocupan a los votantes. No sabemos cuál es su alternativa económica, sanitaria, educativa o social. Tampoco en cuanto al modelo de Estado existe una gran claridad, sino todo lo contrario, en sus propuestas”. El Mundo, no obstante, afirma que “el PSOE está saliendo de una profunda crisis e intentando una renovación interna e ideológica que necesita tiempo para dar frutos. Sería un completo disparate que la vieja guardia socialista aprovechara estos malos resultados de las encuestas para desestabilizar el liderazgo del secretario general. Por despacio que vaya –concluye El Mundo-, el actual líder del PSOE es la única posibilidad que tiene este partido para renovarse y poder ganar algún día las elecciones”.


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