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Patética falta de convicciones propias

La conmemoración del primer aniversario del 11-S, en el que Bush se ha comprometido a dar continuidad a la guerra contra el terrorismo, y la negativa del PSOE a secundar la intervención militar en Irak sin el visto bueno de la ONU ocupan el centro de atención de las portadas y editoriales de este jueves. Con menor relieve, varios diarios también destacan la desactivación de un coche bomba por parte de la Ertzaintza en Vizcaya y la celebración de la Diada, marcada por la situación del País Vasco.

El Mundo y El País se alinean con la postura adoptada por Zapatero, que sólo daría su apoyo a la iniciativa militar de Bush contra Sadam Husein en el caso de que contara con el respaldo del Consejo de Seguridad de la ONU. ABC, por su parte, guarda silencio editorial después de que ayer situara a Sadam Husein como el próximo objetivo de la guerra contra el terrorismo emprendida por EEUU. La Razón, finalmente, aunque no entra en las discrepancias de fondo entre Aznar y Zapatero, considera en su editorial que el régimen iraquí es un “peligro latente” y asegura en su portada que Sadam ha reconstruido su programa nuclear gracias a los 2.000 millones de dólares del programa “petróleo por alimentos” y que podría fabricar cuatro bombas atómicas. Ambas cosas vendrían, pues, a reforzar la acertada actitud de Aznar que, aunque desea que la intervención militar contra el dictador iraquí cuente con el mayor respaldo internacional posible, no lo considera condición sine qua non.

Aunque no se alinee con Aznar, hay que destacar el cambio de postura de Zapatero respecto a Irak. Después de que se opusiera a la intervención armada diciendo que no era partidario de “hablar de guerra sino de diálogo”, ahora se limita a decir que brindará su apoyo a la iniciativa bélica de Bush si cuenta con el aval de la ONU. El País, tres cuartos de lo mismo. En cuanto a El Mundo, después de oponerse abiertamente a abrir “otro frente” en Irak, después de arremeter –como ningún otro diario español– contra la iniciativa de Bush y después de asegurar por boca de su director que “zurraría duro” a Aznar si este adoptaba la línea de Blair, ahora su editorial tiene una postura más tibia que, como la del PSOE, podría abarcar el respaldo a la iniciativa de Bush si logra, como hoy intentará, el respaldo del Consejo de la ONU.

Evidentemente, nadie más que Bush, puesto que la iniciativa es suya, desea el apoyo internacional para derrocar a Sadam Husein. Lo patético del PSOE y, ahora también de El Mundo y El País, es que no se pronuncien abiertamente sobre lo que ellos piensan, al margen de posición que finalmente adopte el Consejo de Seguridad de la ONU. Si consideran que Sadam Husein es, o no es, una amenaza a la que se debe responder militarmente, esa convicción no debería quedar al arbitrio de lo que considere la ONU. Parecería que ahora lo mismo les da un consenso para esto que para lo otro. IU, aunque su postura sea errada, es más coherente.

El Mundo y El País tratan, sin embargo, de dar argumentos que tengan en pie su ambigua postura. El Mundo considera que “Aznar tenía ayer razón cuando denunció las reiteradas violaciones de resoluciones por parte de la ONU y la necesidad de obligarle a aceptar una inspección internacional sin condiciones ni limitaciones. Pero Aznar –prosigue el editorial– vinculó al régimen de Bagdad con el terrorismo internacional y justificó el ataque de EE UU, haya o no apoyo de la ONU, por la necesidad de combatir esta amenaza en cualquier rincón del globo”.

Aunque la “zurra” a Aznar es, como ven, muy leve, sigue siendo, pese a su moderación, totalmente injustificada. ¿Nos puede sugerir el editorialista de El Mundo cómo se puede obligar a un dictador a algo que rechaza si no es recurriendo a la fuerza? ¿Qué valor tiene una resolución y qué credibilidad aspira la ONU a tener si el incumplimiento durante cuatro años de sus mandatos queda impune? La idea misma de ultimátum –a la que ahora se apunta El Mundo– queda vacía de contenido si no implica una limitación en el tiempo y el respaldo a una intervención armada.

En cuanto a la conexión de Sadam Husein con el terrorismo, que para El Mundo “no está nada clara” y que “puede ser un error conceptual”, este diario parece que sólo considera terrorismo el que practica Al Qaeda. El Mundo se basa en las declaraciones del responsable de los servicios de inteligencia español, quien duda de que haya vinculación entre Ben Laden y Sadam Husein.

Aunque no la hubiera directamente con Al Qaeda, Sadam sí la tiene con Al Fatah y otros grupos terroristas palestinos. Cuando hace unos meses saltó la noticia de nuevas evidencias de la conexión de Sadam Husein con estos grupos terroristas dedicados a exterminar judíos, recordaran los lectores que la única reacción de El Mundo fue la de advertir de que entre las organizaciones terroristas que Irak acogía, apoyaba y financiaba no se encontraba Al Qaeda. Esa distinción nos pareció entonces impresentable pues, aunque a diferencia de Al Qaeda, las demás organizaciones se limitaran a matar judíos, no por ello dejaban de tratarse de organizaciones terroristas. Una distinción impresentable y mezquina la de El Mundo, que pasaba por alto, además, que Al Qaeda y Ben Laden habían justificado la masacres del 11-S por la defensa de EE UU a Israel.

Sadam Husein es, como Ben Laden, un terrorista que ostenta, además, el poder de un Estado. Ya ha gaseado por miles a kurdos e iraníes. El editorial de El Mundo en su último párrafo pide a Bush que concrete “para quién constituye Sadam un riesgo inminente”. ¿Qué relevancia tiene esa distinción entre sus potenciales víctimas? ¿Acaso si se limita a exterminar judíos no nos tendríamos que preocupar? El pacifismo y el antisemitismo ya se aliaron en Occidente para dejar hacer a Adolfo Hitler. Ahora, vemos renacer esa alianza ante el integrismo musulmán. Como dijo Churchill, “por la paz hemos aceptado asumir el deshonor y al final tendremos deshonor y guerra”. No cometamos el mismo error.

El Mundo, sin embargo, se hace eco en su editorial de las dudas de Jorge Dezcallar, director del Centro Nacional de Inteligencia, en cuanto a la conexión de Sadam con Al Qaeda, pero silencia que, pese a ello, el responsable del servicio de espionaje español tiene la certeza de que Irak supone “un riesgo a corto plazo” y que considera “indudable” la voluntad de Husein de dotarse de armas de destrucción masiva.

El martes El Mundo silenciaba en su portada el informe de un prestigioso e independiente organismo, como es el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos, que advertía de que Sadam estaba a un paso de dotarse de armamento nuclear. En lugar de ello, daba credibilidad al régimen de Bagdad y destacaba en su portada que a unas instalaciones a donde habían llevado a unos periodistas sólo había una plantación de champiñones.

Hoy además de silenciar editorialmente las mismas advertencias por parte de nuestros servicios de inteligencia, también silencia el informe "Iraqi Nuclear Weapons", del que sí se hace eco La Razón, en la que los científicos americanos hablan de la posibilidad de que Irak pueda lograr la pieza que le falta, el uranio enriquecido, a través de la conexión turca de contrabando de armamento nuclear de la ex Unión Soviética.

Frente a la infatigable y suicida estupidez de El Mundo, y frente a la voluntad de El País de erosionar a Aznar aún a costa de una cuestión tan crucial, destacamos que no hay que dar ni un minuto más a la vía diplomática por la que llevamos circulando años sin resultado alguno. Ya sería una indignidad no hacer pagar a Husein sus crímenes pasados, pero lo que ya sería suicida es que, además de impunidad, tuviera armamento nuclear en la mano.

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