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Urdangarin se abriga en la Casa Real: "No daba un paso sin consultar a García Revenga"

El exduque de Palma ha caído en contradicciones en esta la sesión de interrogatorio en la que ha abrazado el discurso de su exsocio.

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Hay mutables e inmutables en Iñaki Urdangarín. Argumentos que no cambian, como que jamás dirigió el Instituto Nóos porque únicamente supervisaba las decisiones, o que la infanta Cristina ni conoció ni participó de las actividades investigadas. Y elementos que sí varían: con respecto a su primera sesión de interrogatorio en el juicio, los nervios y el temor se han convertido en tranquilidad y simpatía –incluso ha dirigido sonrisas al Tribunal y la acusación-; y en relación a los testimonios que prestó en la fase de instrucción, versiones diametralmente opuestas. Contradicciones que se ha encargado de subrayar, una por una, el fiscal de Anticorrupción Pedro Horrach.

Sin discordancias en este punto, Urdangarin ha recreado el pasaje sobre la Casa Real. En la vida que disfrutó antes de que estallara el caso, "no daba un paso sin comentarlo con el señor Carlos García Revenga". El secretario personal de la hermana del Rey, dependiente de la monarquía, se integró en la junta directiva de Nóos con Cristina de Borbón, aunque "no desarrollaban ninguna función", tal y como ha explicado el exduque de Palma. Para más supervisión a su "señora", "siempre ha estado Federico Rubio -asesor que venía de parte de la realeza- a cargo sus declaraciones de IRPF".

Fraude matrimonial

Tampoco muta la versión del acusado correspondiente a Aizoon, sociedad matrimonial que poseía al 50% con su mujer. Según Urdangarin, "se creó en 2003 bajo la recomendación de Miguel Tejeiro" para canalizar sus honorarios. Ha responsabilizado de la contratación, la facturación y la contabilidad en el conjunto de sus empresas a los dos cuñados de Diego Torres: Marco y Miguel Tejerio, una hipótesis calcada a la que defendió su exoscio. El primero, asesor fiscal, resultó absuelto; el segundo, excontable de Nóos, llegó a un pacto con la Fiscalía para reducir su pena a cambio de colaborar en la investigación.

"Siempre he confiado en ellos en temas fiscales y contables". Esos mismos consejos, continuaba el acusado, le condujeron a incluir empleados ficticios en Aizoon que "no trabajaban en el objeto social". "Yo intentaba que la mayoría de empleados tuviesen que ver", pero al final se amplió la plantilla para obtener ventajas fiscales: "seguía las instrucciones de Miguel y Marco Tejeiro". Pese a delegar parte de sus decisiones, siempre ha creído "obrar correctamente".

En una respuesta dirigida a la Abogacía del Estado, ha manifestado que "si Hacienda considera que hay algo que no está bien hecho, ahí está mi consignación para repararlo. Si la Agencia Tributaria cree que algo se hizo mal, ya lo discutiremos aquí". Su representante, María Dolores Ripoll, madre del Hacienda no somos todos, ha contestado con seriedad: "Señor, por eso estamos aquí". También para dilucidar la presunta implicación de la infanta Cristina como "cooperadora necesaria de dos delitos fiscales", según Manos Limpias.

El precio de las ideas

Supone, no sabe, desconoce, divaga porque Urdangarin no se quedó "nunca ningún papel". Su relación con Diego Torres "era fundamentalmente sobre proyectos. En las cuestiones de contabilidad, comunicación, logística había otras personas". Lo importante de Nóos no son las personas, según el declarante, de ahí la escasez de personal, "son las ideas". El valor de las suyas ascendió entre 2004 y 2005 a 710.000 euros IVA incluido, únicamente por el desarrollo de las cumbres Valencia Summit e Illes Balears Fórum mediante el instituto que da nombre a la causa. Es la estimación de sus ingresos que ha calculado él mismo sin contar otros negocios en el ámbito privado.

Urdangarin ha reproducido exactamente lo mismo en relación al patrocinio del equipo ciclista Illes Balears: "No llevaba los temas de facturación". ¿Quién lo hacía? El acusado ha despejado el problema: "Lo llevaba Juan Pablo Molinero, el experto en ciclismo de Nóos Consultoría, y tenía plena autonomía". Se refería una vez más a la llamada oficina del proyecto, los 300.000 euros que recibió a cambio de mediar entre el club deportivo y el gobierno de Jaume Matas. Según manifestó, no son "una comisión ni muchísimo menos, la oficina buscaba controlar perfectamente que las cosas se iban a hacer bien".

Paquete de contradicciones

"Yo he oído aquí que hubo desajustes en la facturación y no le puedo aportar más datos. No sé, supongo que al haber falta de experiencia había que ajustar para pagar a las personas que trabajaban en el proyecto Juegos Europeos". El interrogatorio aterrizaba en Valencia, tierra de presuntos desmanes también en Nóos. He aquí una de las sistemáticas contradicciones: si en fase de instrucción testificó que la alcaldesa Rita Barberá dio luz verde a la celebración del Valencia Summit, uno de los eventos bajo el punto de mira, Urdangarin ha matizado este viernes sus palabras. También se ha desmentido con respecto a Francisco Camps, al que ha llamado "Paco", con el que ahora dice que no se reunió.

En cuanto a las gestiones para cobrar el Illes Balears Fórum 2006, "Ballester me dijo que los trabajos no estaban realizados y creía que no tenía que afrontar el pago. Informé a Diego Torres y me retiré. Escuché a las dos partes e intenté mediar". Así respondía a la declaración del acusado Pepote Ballester, exregatista olímpico y exdirector general de Deportes del Gobierno balear, que denunció presiones de Urdangarin para cobrar en 2007, cuando ya no pertenecía a Nóos.

Donde el exduque dijo Diego, ahora dice otros nombres. En su día señaló a su exsocio Torres ante el juez de instrucción como el gerente de otra fundación investigada: Cultura, Deporte e Integración Social. El acusado ha apuntado este viernes a Marco Tejeiro. Aviso de contradicción seguido de excusa: "Mi presencia física era muy limitada para saber quién es quién". La mayoría de las al menos seis discrepancias han coincidido con el papel que entonces atribuyó a Diego Torres en Nóos y sus empresas y el que le atribuye ahora.

Gol de Messi

El interrogatorio a Urdangarin ha consumido íntegramente esta primera jornada extraordinaria dedicada a las declaraciones de los acusados, que debían haber acabado el pasado viernes en base al calendario original. La comparecencia del duque de Palma ha ganado solidez en este asalto, salvo en un par de lapsus en los que ha confundido sabió con supo y decido con dicho, aunque también ha contribuido a una sintonía más amable. El momento álgido de este nuevo clima ha llegado recién reanudada la vista tras el descanso para comer: la narración de un gol de Leo Messi sonando en un dispositivo electrónico ha obligado por unos segundos a Horrach a pausar sus preguntas.

Resta que concluya Urdangarin –continua este jueves contestando al abogado del Gobierno balear-, que declare quien fuera asesor fiscal del Instituto Nóos, Salvador Trinxet, y la fotografía más esperada. El lunes a más tardar, fecha límite habilitada a raíz de los recesos, la infanta doña Cristina de Borbón se enfrentará a las preguntas de Manos Limpias, única acusación contra ella. De momento espera sentada observando cómo algunas cosas cambian y otras permanecen inmutables.

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